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Los que se creían fortalecidos, descubrieron que no eran tan fuertes y los que no tuvieron más remedio que sentirse debilitados de tanto que les repetían que estaban camino a la lona, advirtieron que no estaban tan mal como les decían…

Y andan unos mascullando bronca por el nocaut que se les escapó y otros sonrientes porque la derrota en las tarjetas hasta tiene su cuota de épica…

Entonces casi nada cambió, al menos por ahora…

¿Habrá que esperar que el tiempo pase para ver quienes se salen con la suya?

Menudo programa  para un país en el que no parece haber lugar para términos medios entre caerse a pedazos y volar por los aires y un fin de semana largo “record” de turismo, gasto y jolgorio con los precios de la carne “congelados”.

Todo es aquí y ahora. No hay no ya largo plazo si no ni siquiera mediano. Y así es imposible cualquier cosa. Si los desgastados se desgastaran del todo, fruto de sus propias torpezas, o si los desgastantes lograran barrer con ellos en un rapto de inspiración, aunque sea podría caber la cuotita de esperanza de sentir que hay un mínimo rumbo hacia alguna parte.

Pero hasta eso parece demasiado pedir para una tierra imposible en la que ya casi todo son cicatrices de una historia escrita a heridas, tajos, cortes, dentelladas y rasguños.

Y con sus matices y singularidades, tal vez mucho más fruto de complejos, frustraciones y resentimientos que de supuestas potencialidades, Bahía Blanca queda en esta Argentina paralizada en defensa propia ante el pavor de que cualquier movimiento desde una situación que es de mala a muy mala, termine por complicar las cosas todavía aún más.

El esfuerzo del sistema de comunicación pautado con dineros municipales  por presentar los resultados electorales como una convalidación de la gestión municipal encabezada por Héctor Gay se choca con esta realidad: la disconformidad generalizada se mantiene exactamente igual que antes de la campaña electoral.

Los casi cinco de cada de diez que prefirieron votar lo mismo no lo hicieron con la ilusión de mejorar algo si no con la desesperación de no empeorarlo.

La mayoría entre ellos, cree, siente y percibe, que nunca algo bueno podría gestarse desde abajo hacia arriba…

Los cambios en el gabinete del intendente no dicen demasiado más que el viejo recurso de quien se ve venir que no tiene reelección y deja correr a varios por una eventual sucesión, siempre y cuando, tributen para el mismo lado y, eso sí, cortar la cabeza de quienes quieran mandarse solos o jugarse alguna personal.

Si no que le pregunten a Nicolás Vitalini, que hace cuatro años parecía tener todos los números tras haber encabezado la boleta que ganó las elecciones de medio término de 2017 y la semana pasada se fue del concejo casi sin despedirse él y sin que lo despidiera casi nadie.

Qué pasó en el medio entre ser la gran esperanza amarilla y literalmente mandarse a mudar con una mueca de desagrado es una de tantas preguntas que se podrían hacer y no se hacen, dejando en su ausencia un silencio tan vergonzoso como atronador.

Caso similar al de otro ignoto concejal oficialista llamado José López, supuestamente con cierta formación en asuntos contables, a quien los adulones contratados, apenas un par de años atrás, le vaticinaban un futuro venturoso en el área fiscal del municipio.

Cómo Vitalini, ni siquiera esperó a terminar su mandato: pidió licencia 20 días antes con tal de irse, en medio de versiones de sendas caídas en desgracia de ellos y sus familias en la marcial consideración de la senadora Nidia Moirano.

Mucha jactancia por una supuesta institucionalidad, los valores republicanos, el verso del “trabajo en equipo” y la mar en coche, pero una obsecuencia hasta límites rayanos con la indignidad a quien manda de verdad, pareciera seguir siendo el mérito más redituable para mantener un conchabo de parte de quienes, está visto, manejan discrecionalmente los recursos públicos.

Basta con mirar al inefable Federico Tucat, ahora aparentemente reciclado en edecán mayor de Tomás Marisco, tras haberse rebajado todo lo que un ser humano puede rebajarse con tal de no perder el sueldo.

O su otrora “coequiper” Emiliano Álvarez Porte, retornado a nivel de secretario, por obra y gracia de la necesidad de llevarse un poco mejor con un redivivo radicalismo en un rol que recuerda al de aquellos hijos que algunas mucamas tuvieron con los señores de las casas a quienes un día se les reconoce el apellido y logran sentarse en la misma mesa que hasta hace poco servían.

Claro que esa posibilidad no llegó tanto por mérito propio como por una jugada inesperada que colocó a un personaje como Lorenzo Natali en la cima de las preferencias electorales.

Desde el otro lado de la tómbola electoral, bastante menos difusa y hasta razonable a juzgar por cómo venía la mano, fue la salida del abogado Luis Calderaro, quien se despidió de su concejalía hasta fin de su mandato, no para mandarse a mudar sin avisar adonde, si no para pasar a ocupar un cargo en un ministerio nacional.

Al menos a él, su compañero de varias aventuras, Federico Susbielles, lo saludó con calidez a través de las redes sociales.

Con 14 concejales propios como para arrancar (además de una de las de Espert quien avisó antes de empezar que “tiene una muy buena relación de muchos años y visiones de los problemas de la ciudad muy parecidas a las de Héctor Gay”) no parece que el Concejo Deliberante vaya a vibrar por la resonancia del debate en los próximos meses.

 Salvo que las inexorables disputas nacionales que todos vaticinan para “Juntos” eclosionen por acá antes de tiempo y los cuatro radicales o los tres “lilitos” que conforman el bloque, decidan emanciparse en alguna cuestión.

Que hay diferencias en relación a diversos temas, está fuera de toda duda, aunque también es cierto que todas ellas, hasta ahora, casi siempre se han mantenido puertas adentro y salvo una vez en los últimos tiempos, no se han traducido a la hora de poner el gancho o levantar la mano.

También en eso, cuando invariablemente surjan quejas y reproches por la inacción del cuerpo y su condición de “onerosa escribanía” de lo que se indica desde el otro lado de la plaza, habrá que recordar que es una consecuencia directa de lo que probablemente muchos de los mismos que protestan, eligieron en las urnas.

Alcanza con ver el caso de los resultados registrados en Ingeniero White, donde una semana antes de las elecciones, no quedó prácticamente nadie sin suscribir el reclamo por los serios desmanejos de la obra de la avenida Dasso y sin embargo, como en todos los circuitos, la victoria electoral correspondió a “Juntos”.

Adrián S.: un amigo de todos ¿o de “casi” todos”?…

Quizás la única noticia que consiguió mover un poco la modorra y la previsibilidad con posterioridad a una victoria aburrida por la falta de atenuantes y equivalencias, es la posibilidad de que el contador Adrián Schargrodsky pueda sumarse al directorio del Consorcio de Gestión del Puerto, como reemplazo de Fernando Compagnoni en representación del Municipio.

La extrañeza viene a cuento de la forma en que, desde algunos medios se recibió tal posibilidad y los interrogantes que se plantean al respecto, un ingrediente que no suele abundar en columnas casi invariablemente dictadas desde un mismo sector y con una única finalidad de funcionalidad a lo que se denomina “el sistema”.

Está claro que Schardgrosky ha sido y es un hombre que ha formado parte de ese entramado, por lo que no deja de llamar la atención el tono de suspicacia y hasta de cierta advertencia con las que se trata el asunto.

Puestos a buscar explicaciones, no falta quien recuerde que si la última incursión electoral del dirigente justicialista Dámaso Larrarburu en 2015 hubiera resultado exitosa, Schargrodsky hubiera sido su intendente interino…

¿Qué tanto puede haber pasado entonces para que quien no hace tanto fue presentado como mano derecha de quien denunció penalmente a Nidia Moirano por la supuesta apropiación indebida de tierras, ahora pase a ser su representante en un lugar tan sensible?

¿Será que hay alguien que se está pasando de vivo y se está mandando por su cuenta con la jugada o, cómo algunos creen, a la hora de los negocios, resulta más sencillo olvidar diferencias?

Sea con Cristian Breitenstein, cómo con Gustavo Bevilacqua desde su cargo como gerente de la Sapem Transporte, como en otras iniciativas particulares que vinculan lo público y lo privado (léase “autódromo” o más recientemente “sistema de estacionamiento medido” en Monte Hermoso) o incluso para brindar su “consejo” sobre cuestiones varias a dirigente de diversas extracciones, Schargrodsky siempre fue sinónimo de una cierta eficiencia a la hora de garantizar una cuota de rentabilidad (¿para el estado?) a sus mandantes.

De allí que la posibilidad de su ingreso al directorio del CGPBB no pase desapercibida para el poder fáctico y la pregunta sobre si no tendrá Héctor Gay a alguien más afín para un lugar tan sensible, sea una de tantas que, tal vez a modo de aviso para que no se dejen cabos sin atar antes de tirarse a la pileta, se formulen por estas horas.

Más aún, hasta no falta quien hilando muy fino, otorgue a las versiones de última hora sobre la posibilidad de que la presidencia del HCD pueda terminar en manos de la docente Fabiola Buosi y no de Adrián Jouglard—como el propio intendente anunció antes de irse de vacaciones a una playa brasileña—una cierta relación con la intención de colocar a Schargrodsky en el puerto…

Si hubiera vocación por el saludable ejercicio de la “repregunta” y no sólo por “tirar centros” en alguna de las notas que puedan llegar a hacerle al jefe comunal a su regreso, estaría para alquilar balcones y escuchar la voltereta que podría llegar a ensayar para explicar esta designación.

¿Hubo indulto de Nidia Moirano? ¿Es esta de verdad una designación de Gay o se lo mandan a designar? ¿Hay alguien que, con todo esto, envalentonado por los resultados de las urnas, está pisando callos o quizás se está tomando más atribuciones que les que cree que tiene?

¿No son demasiados los puntos de encuentro entre distintos actores empresariales y políticos que se concentran en la figura de este hábil gestor de negocios, incapaz de romper jamás vínculos con nadie, ni siquiera con aquellos que aseguran haberse peleado con él, como para que el dato pase así cómo así?

¿Cómo lo presentarán, si es que el desembarco finalmente se llega a producir, los comunicadores rentados?

En fin: son sólo algunas de las preguntas que surgen en relación al tema… podría haber muchas (pero muchas) más.

Como suele decirse, si el dato es real y no cómo aquellos nombres  de jugadores o técnicos que están buscando club y se tiran al ruedo a través de algún “periodista amigo” como globo de ensayo para ver si alguien pica, es muy probable que en los próximos días haya más noticias para este boletín…

Usuario de Solo Local

One Reply to “Ni todo ni nada, ni tanto ni tan poco…”

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