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“Los diarios me enseñan por lo que dicen y por lo que callan”.

Sencilla, profunda y estremecedora, la frase pertenece a Eduardo Galeano y hay que reconocer el mérito, fue dicha muchos años antes de aquel “¿Qué te pasa Clarín? ¿Estás nerviosho?”, con el que Néstor Kirchner inició su guerra contra el mismo medio que lo ayudó a hacer pie en el poder.

Un poco antes, ya el adorable Minguito Tinguitela, “ascrito a la redasión de la voz del rioba”, advertía a sus entrevistados: “Ojo porque nosotros te levantamos un manolito o te hacemos una lápida”.

Mucho más cerca de la vergüenza que de la ironía, la invisibilización de ciertas noticias a nivel local, se inscriben a la perfección en el efecto docente que el autor de “La venas abiertas de América Latina” adjudicó a la capacidad de descubrir verdades en aquello que el periodismo no dice y escudriñar en los por qué de esos silencios. 

En las últimas horas, se conoció una sentencia de la Cámara de Apelación y Garantías en lo Penal –Sala II—del Departamento Judicial de Bahía Blanca en la que se confirmó en su totalidad el veredicto contra el sindicalista y ex concejal Ricardo Pera por lesiones leves y amenazas contra el ex concejal Sergio Massarella y el todavía edil kirchnerista Gustavo Mandará.

A fines del año pasado, el todavía secretario general de la seccional local de la Unión Tranviarios del Automotor, había sido condenado a un año y diez meses de prisión por el juez Gabriel Giuliani, por un hecho acontecido en el recinto de sesiones en enero de 2015.

Aquel suceso fue el último de un raid de violencia llevado a cabo por el gremialista en el ámbito del legislativo local e incluyo no menos de media decena de agresiones físicas a otros concejales y también a vecinos.

Por todo aquello, en una situación inédita, el cuerpo votó su destitución, la cual luego fue revertida por la Suprema Corte de Justicia por entender que hubo “vicios formales” en la labor desarrollada por la Comisión Investigadora que se conformó para ventilar lo ocurrido.

La Corte no dijo que los puñetazos, patadas y cabezazos nunca ocurrieron, sino que la forma en que se los investigó y constató no fue la debida.

Pero la causa iniciada tras la denuncia penal de Massarella y Mandará continuó su curso y pese a todas las maniobras dilatorias imaginables interpuestas por Pera, se llegó a una sentencia condenatoria.

Poco más de un año antes, el nombre de quien hace más de tres décadas que rige los destinos de la UTA bahiense, ya había aparecido en otra noticia grave relacionada con hechos violentos, en este caso, a partir de una denuncia por agresiones presentada por una ex pareja suya, la cual fue ampliamente comentada en redes sociales por las hijas de la víctima y hoy, tras haberse solicitado por parte de la fiscalía interviniente la elevación a juicio oral, se encontraría próxima a encaminarse hacia un nueva imputación de Pera.

Sólo que en este caso sería por un delito que, de constatarse, podría merecer una pena no excarcelable.

Sin embargo, salvo muy honrosas excepciones (como los sitios “Apepé” y “FM de la Calle”), para el resto del sistema mediático bahiense, la confirmación de la condena a Pera a la que aquí se alude no fue noticia.

Si lo son otras cosas. Vaya uno a saber si mayores o menores. Más o menos relevantes.

Pero que fuese confirmada por una Cámara de Apelaciones, una condena por una violencia explícita, al mandamás de un gremio que hace décadas amenaza con “parar la ciudad” cada vez que necesita salirse con la suya, que tiene potestad de sacar y poner empleados en el municipio y es parte fundamental de una empresa “99 por ciento capital público”, no mereció una mención, una pregunta, una línea.

Nada. De eso no se habla. Tal cual sucede con algunas otras cosas.

“Pertenecer tiene sus privilegios”, rezaba la propaganda de una tarjeta de crédito allá a principios de la década de 1990.

Y Pera “pertenece” a esa entelequia que algunos definen como “el sistema de poder” de una ciudad cuya dirigencia no se ha caracterizado por trasladar a nivel general sus beneficios personales.

 ¿Será esa “pertenencia” lo que lo pone a resguardo de menciones incómodas?

Curiosos criterios

Si fuera un ejercicio del criterio periodístico sobre qué constituye una noticia y que no, si bien todos los parámetros que se enseñan en las academias se cumplen por completo en este caso, se podría discutir o discrepar.

Pero hay evidencias, indicios, comparaciones y hasta argumentos que dan por tierra cualquier intento por suponer que esta ausencia del tema en las noticias se trata del fruto de una decisión tomada en procura de salvaguardar la calidad del servicio periodístico que se le brinda a la opinión pública.

De hecho, de un tiempo a esta parte, las noticias vinculadas a la violencia –y muy en especial a la violencia de género—suelen ocupar un saludable espacio en todos los medios del mundo.

Pero, está visto, que para los medios bahienses hay violencias más importantes y otras violencias que dependiendo quien las cometa, son pasibles de ser soslayadas, por decirlo de un modo elegante.

Más curioso aún es el hecho de que no son ni Pera ni la UTA, elementos menores dentro del andamiaje político bahiense.

La cuestión del transporte público suele merecer una profusa cobertura y no faltan comunicadores que, cada vez que se plantea una controversia al respecto, consultan al ahora condenado y demuestran no sólo familiaridad si no además cierta pleitesía hacia su persona, como si fuera una especie de oráculo, sin contar con que fue este gremio uno de los primeros que hizo punta en el arte de “auspiciar proyectos periodísticos”.

¿Sindicatos que hacen publicidad? ¿Será para convencer a sus afiliados de que no se vayan a otro gremio, como si pudieran hacerlo? ¿O para captar a nuevos y quitárselos a la competencia, si la hubiera?

Habría que preguntarle a María Cecilia Bravo, la mujer que desde hace muchos años pelea por ser “colectivera” y no puede porque, según sus palabras, desde la UTA local, le bajaron el pulgar.

Y por supuesto, jamás a Pera, en muchos años una pregunta directa sobre este o, menos que menos, alguno de sus asuntos con la Justicia.

¿No da un poquito de vergüenza ajena? ¿Cuándo, micrófono en mano, se le cae sin contemplaciones a cualquier “juan de los palotes” por fajar a una mujer y se saca chapa de defensor de la igualdad y de “los nuevos paradigmas”, no hace un poquito de ruido esta diferencia?

De hecho, en reiteradas ocasiones –la última hace muy pocos días—el propio intendente municipal en procura de fortalecer sus argumentos sobre el último aumento de boleto, indicó que “lo había hablado con Ricardo Pera”, quien, se sabe, ha edificado con el actual jefe comunal una relación que no tenían cuando estaba en el periodismo.

¿Está bien que alguien condenado por violencia tenga frecuencia de trato y ascendencia sobre la principal autoridad de la ciudad?

Supongamos que se ve ingresar al despacho de un intendente para discutir de igual a igual sobre muchos temas a alguien sobre quien pesa cualquier pena por un delito ¿es esto normal?

Eso sí: si de tratar de expandir los límites del pensamiento se trata, se puede conceder siempre el beneficio de la duda. En esto y en todo.

Para intentar evitar que el peso de la ley recaiga sobre su persona, la defensa de Pera alega “insanía” y hasta adjunta pericias psiquiátricas que dan cuenta de una supuesta inestabilidad mental del acusado.

Los camaristas Mones Ruiz, Petersen y Rodríguez no sólo no creyeron ni un poquito de este argumento, sino que hasta apercibieron y desacreditaron ese tipo de maniobras y lo dejaron muy en claro en el fallo que puede leerse en este link.

Ahora puede ser que Gay sí crea, por una cuestión de afinidad y gratitud por los servicios prestados, que su aliado, en efecto, es todo lo que cuando intenta defenderse del brazo de la ley, sostiene.

¿Conviene para un intendente tener tan en cuenta entonces la opinión de un “insano mental” a la hora de tomar decisiones que afectan la vida cotidiana de los bahienses?

De verdad y de nuevo se reitera la pregunta, bien a propósito: ¿A nadie le da aunque sea un poquito de vergüenza que de esto “tampoco se hable” en esta ciudad?

Si es por imaginar, evaluemos la posibilidad de que en la última instancia de reclamo que le queda, es decir el Tribunal de Casación, Pera lograra revertir este doble revés.

 ¿Alguien se atreve a asegurar que eso tampoco sería noticia?

Usuario de Solo Local

One Reply to “Vergüenza”

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