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La visita de Axel Kiciloff de la semana pasada ya dejó, más que tela para cortar,  algunos indicios que pueden servir para empezar a vislumbrar una movida electoral que aparece más “sui géneris” que nunca.

Imaginar una campaña en tiempos de pandemia suena a pecado en el vocabulario de los que proclaman revistar en las huestes de una pretendida sensatez.

Pero, entonces, ¡cuántos pecadores hay a uno y otro lado de la famosa “grieta” y si existiera algún término medio, también!

Aquello que pueda pasar en las PASO o en las generales, sean cuando vayan a ser, en función de cómo va a repercutir el descalabro generalizado en la forma en la que el electorado proceda, a muchos los desvela y obsesiona. Y les condiciona cada acción, cada declaración, cada posteo en redes sociales.

Sucede en todas partes y nuestra ciudad no es la excepción.

Con decir que el manual de estilo de las huestes macristas aconseja referirse al primer mandatario bonaerense como “Kichilof” y con escuchar como lo nombran el intendente Gay y sus acólitos, se puede tener un indicio.

La “CH” en lugar de la “C” sirve para marcar una “eslava distancia” en oídos argentos, tal se indicó en los “tips duranbarbescos” allá por 2015 y allá va toda una hueste de advenedizos haciéndole caso.

El gobernador iba a venir un lunes en el que hubo una escalada de polémica por el tema de la presencialidad o no en las escuelas. Una supuesta inconveniencia meteorológica postergó su llegada por unas horas.

“Quedó claro que no se quiso que sus opiniones sobre la asistencia a clases en una ciudad como la nuestra pudiera empañar la fotografía de patrulleros 0 KM o un nuevo gran anuncio sobre obras hídricas”, se argumentó desde el oficialismo local.

Desde el Frente de Todos, invitaron a no hacerse tanto los rulos: “Axel les refregó bien en la jeta más patrulleros que los que se habían pedido, avances en obras indispensables como las del agua y, como siempre, encima no se calló nada”, replicaron.

En efecto, algo de esto quedó bastante explícito con el visitante hablando de “promesas incumplidas” en la cara de un intendente que allá por 2016 se había jugado porque en “cuatro años” los problemas del agua estarían resueltos porque así se lo habían asegurado “Mauricio y María Eugenia”.

Desde una lectura lineal, imposible no acusar recibo de un golpe duro para quienes hicieron de la lógica “amigo/enemigo” una religión de la que no consiguen apostatar.

Por más que según las encuestas de la “Muni”, el tal “Kichi” esté en el top tres de “K” más odiados por los bahienses, si las obras para resolver el tema del agua empiezan a concretarse, “tal vez no del todo, pero su imagen puede remontar bastante”, vaticinaron.

Y por esos sótanos del desánimo deambulaba tras el acto una inefable patrulla de amarillos, que habían ido a poner la cara en las más malas, cuando en la misma tarde de la visita, uno de los más avezados lectores (¿si no el único?) del ajedrez político con que cuenta el macrismo local vino con su retórica a aportarles una cuotita de esperanza.

Al menos en lo que respecta a su más principal prioridad existencial, fijación y desesperación. Es decir no perder en Bahía y que unos cuantos tengan que salir a buscar laburo en serio…

“Aprendan a mirar, chicos”

La exposición aconteció en un café céntrico, en una mesa no de las más visibles y tuvo a tres oyentes directos, dos de los cuales eligieron de esos “lattes” gourmet con un toquecito espirituoso para hacerse los “cheroncas”…

Luego, algunos de estos, se encargaron de viralizar algunos conceptos: en parte para levantar la moral y claro, también para mandarse la parte de que se habían sentado allí.

“Nos dijo que no entendemos nada y que tenemos que aprender a mirar bien”, transmitieron.

Según les detalló el mentor, lo de las obras no se puede negar y si en efecto se hacen “no hay mucho con qué darle”, pero la suerte del oficialismo local lejos está de definirse por eso, sino más bien por lo que la postal que puso contexto a los anuncios dejó en evidencia.

“¿Y qué mostró esa fotografía?”, tal vez preguntaron los jóvenes discípulos al más experimentado.

La respuesta no necesitó del paraguas de ningún subjuntivo o potencial.

“Miren bien: en el acto en ABSA de un lado estábamos todos nosotros, que el único problema interno que tenemos son las aspiraciones de De Leo que todos sabemos hasta donde llegan y lo fácil que se terminan, salvo que crean que Silvina Cabirón nos va a armar la interna”, detalló jocoso.

“Pero del otro lado, estaban ellos ¿y no vieron lo que pasó?”, los indagó.

Los presentes se miraron extrañados. Temieron por un segundo que se les hubiera pasado un detalle gigantesco por adelante y se no dieron cuenta.

“Quedó clarísimo que, tal cual sucede en muchas partes del país, el Frente de Todos es cada vez menos de todos y más de algunos. Cómo pasa en la provincia y ni les digo en la Nación, el kirchnerismo acapara cada vez más y ustedes no se olviden que acá nos hicieron un poco de fuerza porque fueron todos juntos, pero si eso no se mantiene, cero chance de perder”, aseguró con suficiencia.

Y sabedor de que tenía al reducido auditorio hipnotizado por la fascinación que sólo produce encontrar ilusión allí donde se teme todo lo contrario, se dedicó a adornar su composición.

“Pregúntenle si no es así a Marcela Losardo, a María Eugenia Bielsa… pregúntenle a Martín Guzmán, que en un momento hasta había empezado a tener hinchada propia entre los empresarios que alguna vez nos votaron a nosotros y ahora no pudo correr a un subsecretario de La Cámpora”, los inquirió.

Según les reconoció el referente, tanto con la gestión y la presentación de los patrulleros (claramente una gestión directa con la firma y el estilo de Susbielles, a partir de su cercanía con el ministro Berni) como con el acto en la planta potabilizadora, quedó claro que tanto el presidente del Consorcio de Gestión del Puerto como el diputado provincial Gabriel Godoy acapararon toda la centralidad.

“¿Pero estaba Feliú también?”, agregó con cierta timidez uno de los contertulios.

“¿Y qué querés? ¿Qué no esté? Tampoco la pavada… pero pasen lista y saquen cuentas: Susbielles, Godoy, Ayelén Durán, Maite Alvado que seguro será candidata a legisladora. De los concejales sólo los referenciados con el kirchnerismo más puro, más Mandolesi Burgos. Y Feliú solo”, describió.

“Pará, para, pará”—imitó sin mucha gracia otro a Fantino–¿vos me estás queriendo decir qué con Feliú hay problemas?”.

“Seguís sin entender mucho”—lo frenó con aires docentes—No es con Feliú, más allá de que algunos mucho no se lo banquen. Es una metodología que se está viendo de arriba para abajo y que los de acá van a cumplir al pie de la letra”, señaló.

Y entonces, como el chutney con que algunos acompañan a ciertas piezas de sushi, lo que era una amargura lisa y llana se transformó en un gustito agridulce… hasta con un toque encantador.

Ya con todas las cartas sobre la mesa, el mismo que había sido contradicho segundos antes, se las arregló para meter un gol solito frente al arco vacío y sin defensores en varios metros a la redonda: “A nosotros nos recontrarreconviene que lo sigan ladeando”.

Si bien, ante la contundencia del razonamiento, no hubo más remedio que convalidarle la validez de la anotación, tampoco se la iban a hacer tan sencilla…

“No seamos tan lineales. Esto es lo que se vio. Hay algunas cosas que sí sabemos y otras que no sabemos. Si había por ahí otros invitados que no fueron o si a Feliú esto le importa aunque sea un poquito como para sentirse destratado o algo por el estilo. Lo que si es cierto es que el Frente de Todos es cada vez menos Frente y más kirchnerismo puro”, definió.

Y así, la perspectiva de que la unidad que les arrebató la victoria nacional y provincial pero no pudo ganarles a nivel local pueda tambalear por situaciones incluso ajenas a la convivencia en el pago chico, puso en esta mesa un poco de dulzura ante tanta acritud, sensación luego con el correr de las horas acentuada por la imposibilidad de chequear, por ejemplo, si el senador provincial participó o no en otras actividades privadas que el jefe de Gabinete de Kiciloff, Carlos Bianco, cumplió durante casi otras 24 horas en la ciudad y en las que sí estuvieron Susbielles y Godoy.

Dulce para algunos, agrio para otros hasta que una voz con experiencia les abrió otro panorama, lo que a paladares no condicionados por los sinsabores y regustos escatológicos de la política, como son los de la mayoría de los ciudadanos de a pie que padecen con los desatinos de quienes viven en otra sintonía, no deja de vaticinarles épocas de un amargor insoportable en sus sentidos, es la perspectiva inevitable de que al inmenso plomazo que resultan las campañas electorales y más para cargos legislativos que no resuelven casi nada, ahora habrá que sumarle la infinita incertidumbre de la pandemia.

Usuario de Solo Local

One Reply to “Agridulce”

  1. Muy buen ejercicio de periodismo ficción, por un momento pensé que los textuales eran en serio hasta me di cuenta que era una herramienta narrativa del autor

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