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El cumpleaños número 193 de la ciudad pasó con más pena que gloria, con una Bahía Blanca prisionera de contrastes que la definen en una caída que, para algunos, ya lleva medio siglo de pendiente.

A veces más pronunciada que otras, pero siempre dentro de la enorme brecha entre lo que nos creemos y aquello para lo que nos viene alcanzando.

Lo curioso es que aquí los contrapuntos ni siquiera son entre un polo positivo y uno negativo, sino que acontecen entre dos posiciones igualmente decadentes.

La pandemia es cierta, qué duda puede caber. Y aterra tanto a quienes la toman en serio como a los que no.

Pero también se ha tornado en excusa perfecta para achatar y nivelar para abajo.

Así, los ricos son cada vez más ricos y los pobres, cada vez más pobres.

El Polo la junta a palas, el puerto también, pero las desigualdades son cada vez mayores y más profundas.

Como si con sólo enunciarlas, las cosas pudieran suceder, se habla de la necesidad imperiosa de un acuerdo entre gremialistas, políticos y empresarios nucleados en la Unión Industrial.

Una “Moncloa bahiense” como la calificó, pomposo hasta la irresponsabilidad y tal vez sin saber mucho más que el nombre y la buena fama de aquel famoso acuerdo madrileño, en un “sesudo editorial” el comunicador preferido de la familia Elías, propietaria de los principales medios de la ciudad.

El mismo grupo empresarial que hasta hace una semana les había ofrecido a sus empleados una bono de 1000 pesos a sus empleados, la mayoría de los cuales sitúa sus ingresos por debajo de la línea de pobreza.

No hay destino posible si quienes reclaman grandeza parten de tamaña mezquindad.

No será porque no reciben una suculenta pauta publicitaria municipal que alcanzaría para bastante más que esos insultantes “menos de 8 dólares por cabeza”.

Ante el agravamiento de la situación sanitaria, el intendente exhorta a enarbolar un único discurso político para no confundir ni angustiar a la población.

Pero por otro lado, los concejales que supuestamente le responden, dejan a los inefables libertarios o al propio Bolsonaro a la altura de la moderación misma, a la hora de echar leña al fuego y agitar un odio negacionista y peligroso con total impunidad.

¿Cómo se entiende que Gay y esta jauría rabiosa formen parte de un mismo “espacio”?

Tal vez sea que el intendente tiene números que no estaría mal que compartiera con los suyos, a no ser que quiera dejar en evidencia la diferencia en forma deliberada para que se note que en sus huestes, fuera de su figura hay poco o casi nada (como también le estaría marcando ese muestreo).

Una encuesta sobre temas y nombres varios que encargó el entorno más personal de Gay, no para que le endulcen los oídos si no en procura de tener una mínima idea de donde se está parado en medio de tanto griterío y noticias sesgadas y pautadas, indica bastante más de la mitad de los bahienses tiene, a pesar de todo, una opinión positiva sobre la gestión del proceso de vacunación.

Eso explica la foto “poniendo el hombro” después de haber dicho él y sus laderos que el intendente “sería el último en vacunarse y que dejaría su dosis en favor de un adulto mayor”.

Si sirve agitar el fantasma de las vacunas vip, se lo agita… si hay que hacer todo lo contrario se lo hace. Es relativamente sencillo cuando se va por donde marca la opinión de la mayoría y fundamentalmente nunca nadie pide demasiadas explicaciones. Mejor dicho ninguna…

Para que quede claro, el sondeo en el que se basa esta nueva postura, fue hecho por una consultora ajena a la ciudad y deja en claro que no es que la gente está “feliz” con lo que está sucediendo, pero sí que valora, comprende y es bastante más capaz de discernir la dimensión mundial del problema de lo que creen quienes pueden influir en el pensamiento ajeno tuiteando y retuiteando.

Y en esa práctica del criterio, más de uno de cada dos bahienses, asume que aquí no estamos bien, pero podríamos estar mucho peor y para alcanzar ese estado de cosas, no se diferencia jurisdicciones o colores partidarios: a quienes están en el frente de batalla, hasta aquí, todavía se los evalúa con el ojo derecho y ponerse en frente de ellos aun no sería negocio electoral.

El dolor de no salir en una foto

Ese mismo estudio pone en evidencia que, más allá del virus que sin dudas es de vida o muerte y está fuera de cualquier escalafón, la principal preocupación de los bahienses hoy por hoy tiene apenas cuatro letras: agua.

Esto podría explicar también la destemplada reacción del oficialismo al haber sido dejados afuera de la foto del anuncio en La Plata de algunas obras necesarias para empezar a revertir la acuciante situación.

“Justo ellos, qué se quejen por haber quedado afuera de un fotito… no tienen vergüenza. Si el marketing ha sido y es su ideología”, disparó un referente del massismo local que viene levantando el perfil y tal vez disfrutando la indisimulable bronca que dejaron trasuntar algunos amarillos, quizás sobreactuando un poquitín sin que sea necesario.

Una vez más, el propio Gay no dijo ni pío sobre el asunto… tampoco es que se lo preguntaron. Pero de haber estado interesado en referirse personalmente al tema, aire no le iba a faltar.

“Eso sí: si no llegan a hacerse las obras, hacemos brochette con Susbielles, Feliú y Godoy”, advirtieron desde el otro lado.

Y he aquí una vez más aquello del contraste entre lo malo y lo peor que se mencionó al principio: el archivo de los dichos de Gay sobre el tema agua sí tiene declaraciones de las que no podría volver si la cosa fuera en escalada y hubiera, claro, un mínimo de pudor mediático.

Quizás no esté mal para quienes lucran con los favores populares dejar de una buena vez de confundir apatía, hartazgo y desinterés con estupidez.

Y esta sugerencia también aplica al Frente de Todos cuando intenta ponerse en una versión que no se condice con su naturaleza: la de presunto fiscal de la transparencia…

Cuando señalan con el dedo las supuestas maniobras en Bahía Transporte Sapem, quizás deberían revisar si no hace mucho no convalidaron operatorias bastante similares sin chistar…

Esto no implica que malvender colectivos municipales a un privado muy allegado a la “causa”, por bastante menos que los que cuesta un automóvil esté bien ni mucho menos ni merezca ser aclarado y explicado con un poco más de predisposición que la que el actual oficialismo muestra al respecto.

Pero tampoco olvidar a quiénes inventaron esto de la Sociedades Anónimas de Participación Estatal Mayoritaria, ni tampoco quien las definió como “cajas negras” en una campaña electoral…

Es que, entre la oscuridad y la opacidad también hay contrastes y en procura de anhelar una gota de claridad es legítimo y hasta saludable intentar ejercer el derecho a no quedarse con ninguna de las dos.

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