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Se fue Fabián Tuya de su cargo, como no podía ser de otra manera, sucedido lo que sucedió. Ahora, asomarse a lo que ocurrió durante 48 horas de vacilaciones sobre lo que debía ser inexorable conocida la noticia, tal vez sirva para explicar el actual estado de cosas en el oficialismo bahiense, una situación oculta y bastante bien disimulada tras millones de pauta publicitaria que alcanzan para bastantes cosas.

Pero todavía no para salvar, -mucho más en el actual estado hipersensibilidad y  constante interpelación a la política-, a un funcionario que según el acta de infracción en posible estado de ebriedad, estrella su automóvil contra un domicilio. Menos mal, hubiera sido demasiado.

El dato es que esta consecuencia que suena lógica, evidente y abrumadora, tardó dos días en asumirse, no por un manejo frío de los tiempos si no porque en verdad, planteado el hecho con detalles incontrastables e irreversibles, aunque cueste creerlo, hubo resistencias a entregar al implicado.

Hasta se exploraron las predisposiciones de aquellas lealtades alquiladas para bancar hasta lo imbancable y de determinados compromisos ocasionales para  tal vez crear una perspectiva no tan concluyente, pero ni siquiera eso, esta vez alcanzó.

La pleitesía, e incluso la sumisión, tienen el límite del ridículo. Algo es algo.

Como su promotor Santiago Nardelli, Tuya hasta 2010, fue un kirchnerista rabioso. De hecho en 2007 era presentado en una nota de La Nueva como “referente del Partido de la Victoria” y clamaba por el posicionamiento de Graciela Ocaña como eventual candidata a la vicegobernación como acompañante de Daniel Scioli.

En un anticipo de lo que luego sería moneda corriente hasta nuestros días, desde la Casa Rosada se puso a dedo a Gabriel Mariotto. A Ocaña y Nardelli les nació una repentina identificación con Francisco De Nárvaez, candidato a gobernador aquel año 2011, en el que Nidia Moirano ingresó de mano del multimillonario colombiano por primera vez al senado provincial y cobijó a Nardelli, que ese año terminó su mandato como senador kirchnerista y se instaló en el equipo de la legisladora.

Tuya fue de los que acompañó ese curioso derrotero, ofreciendo sus servicios como “pata” en un distrito de Coronel Rosales, bastante más poblado que considerado en las repartijas electorales.

En 2013, la nueva lealtad de Nardelli fue recompensada con una diputación provincial, luego renovada en 2017 y siempre a su lado, a la espera de “ligar algo alguna vez”, estuvo Tuya.

De hecho en aquella lista seccional, que ingresó seis diputados, el puntaltense se ubicó en el séptimo lugar y hasta ocupó una banca como suplente ante una ausencia por enfermedad. Más aún: hasta pocas horas antes del cierre de listas, iba a ir en un lugar más alto y un dedazo de María Eugenia Vidal, tan beata, ética e impoluta ella para tantos, para poner a un referente del Conurbano que se había quedado sin lugar en su sección, a último momento lo relegó.

Pero siempre contenido por Nardelli, se mantuvo adentro del espacio y hasta ocupó en 2016 una “Coordinación de Desarrollo Social”, según se da cuenta en otra nota de La Nueva, donde así como unos años antes se lo presentaba como “kirchnerista” ahora se lo mencionaba como “macrista” y hasta capaz de pregonar el eslogan de “pobreza cero” utilizado como caballito de batalla por el ex presidente y por supuesto, en la entrevista, agradecía, además de a Nardelli, a los intendentes Uset y Gay y a la senadora Nidia Moirano “por la confianza”.

Al terminar ese año dio pruebas de su predisposición suprema a cumplir cualquier mandado que Nardelli le indicara y,  en la incomprensible voracidad de éste por controlar cualquier cosa que parezca un lugar de poder (sea un  juez de Cámara Federal de Apelaciones o una “mera” sociedad de fomento), se embarcó (y lo comprometió al intendente Gay, en un papelón inédito, sólo disimulado por la piedad de cierto sector de los medios) en ganar la presidencia de la Liga del Sur, en un proceso a partir del cual todavía quedan heridas abiertas en el centenario fútbol vernáculo.

Como pago a esa frustrada intentona, reelegido el intendente bahiense, a principios de 2020 se creó, a su medida y para alguien con domicilio en el distrito de Coronel Rosales según se puede ver en el acta que se le labró la otra noche, el cargo de Director de Delegaciones Municipales del Municipio de Bahía Blanca.

Así las cosas, para este 2021 los planetas parecían por fin alinearse para tan ardiente y abnegada paciencia y todo indicaba que Tuya sería el ungido para ordenar algunas cosas en una lista seccional de “Juntos por el Cambio”: la necesidad de reconocer por fin a Coronel Rosales, distrito en el que Uset ha ganado con contundencia y aportado votos muy valiosos y, fundamentalmente, de mantener una banca tributaria a Nardelli, con todo lo que eso implica.

Tal vez para no para encabezar la nómina, pero esta vez sí, en un puesto a entrar, muchos lo daban por descontado a Tuya.

Hasta que pocos minutos antes de que iniciara el último sábado pasó lo que pasó: un supuesto auto que se cruzó por Zelarrayán y sobre el que no hay demasiadas precisiones, la colisión contra un domicilio particular del Peugeot 208 conducido por Tuya, el aliento etílico mencionado por los primeros efectivos policiales que llegaron al lugar, la “deficiencia de soplido” como una frase que puede pasar a integrar el anecdotario político regional y el desenlace conocido.

Como funcionan ciertas mentes…

No son pocos los que muchas veces se preguntan cómo funcionan ciertas mentes políticas y hasta se cuestionan si es la función las que las moldea o es una predisposición innata la que les permite a sus propietarios, por caso, insertarse en una calesita de cargos desde la izquierda y luego disfrazarse de lo que haga falta con tal de no bajarse nunca más.

“Por eso él está donde está y nosotros no”, argumentó, entre admirado (lo menos), azorado y consternado (lo más), en una mesa de café de mediodía, un funcionario municipal de carrera, promovido a un cargo político por la actual administración, a la hora de compartir con amigos lo sucedido desde entre la mañana del sábado y la de ayer, lunes.

“Mientras algunos agradecíamos que la desgracia no hubiera sido aún mayor, el tipo, como esos ajedrecistas que ven siete jugadas antes, pero no perciben que les están por comer a la reina, pensaba en la lista seccional para octubre”, comentó, razonablemente preocupado por lo que podría haber sido una tornado inverso de “soplidos deficientes” de Ushuaia a La Quiaca.

En el mismo sentido se inscribe el reconocimiento de un integrante del grupo de chat mediante el cual se “informa” a los periodistas desde el municipio, quien fue contactado en forma privada para ser tanteado sobre su permeabilidad para aceptar que la versión original de “un golpe en la cara tan fuerte que hasta le impidió al pobre Fabián soplar por el dolor que sentía” y la posibilidad de que el análisis de sangre demostrara que estaba “fresquito como una lechuga”.

Ante su absoluta intransigencia e incredulidad, enseguida se presentó la intentona casi como una broma. Pero, como decían las abuelas, “que las hay las hay”.

Y más allá de estas versiones tan verosímiles como, hay que decirlo, evanescentes, hay algunos datos más duros que ponen en duda, con toda legitimidad, la “historia oficial” de que el mismo sábado Tuya le presentó la renuncia a Gay y este, impertérrito, no se la aceptó hasta ayer lunes a la mañana.

Uno es que cuando el implicado habló por la mañana en un programa radial, lejos estuvo de asumir responsabilidad alguna. Más bien todo lo contrario: dijo tener la tranquilidad absoluta de no haber estado alcoholizado y que por eso había concurrido al Hospital Italiano para hacerse un análisis de sangre que iba a demostrar su inocencia.

Otro es que contactado el domingo por la noche desde la producción de otro medio para salir al aire a la mañana siguiente, Tuya negó haber tenido algún contacto con el intendente y mucho más, haber presentado la renuncia: “Nada”, respondió con proverbial laconismo ante las dos preguntas formuladas en un mismo mensaje de WhatsApp.

Y, si de sumar indicios inquietantes se trata, además del estremecedor “comunicado oficial” del municipio emitido pocas horas después del suceso en el que se desmentía el acta de un inspector, debe mencionarse, ésta vez, la absoluta ausencia de defensores “de oficio” dentro del habitual elenco de tuiteros oficialistas.

Unos días atrás, cuando la noticia de la vacunación de Moirano, salieron a coro a aclarar que “la senadora estaba bien vacunada”.

Esta vez no se animaron a decir ni pío.

“Esperemos: se va a dar cuenta sólo”

Sabedor de que nadie le iría hacer preguntas demasiado incómodas y con la tranquilidad de que sólo hablaría del tema con los hechos consumados, el intendente Gay optó el fin de semana por dejar correr las horas y que los hechos cayeran por su propio peso. “Esperemos: Santiago se va a dar cuenta sólo de que es imposible no entregarlo”, confió a un estrecho colaborador, impaciente ante el cariz que tomaban los acontecimientos y el tono cada vez más burlón con que la opinión pública se expresaba en las redes sociales.

¿Para qué entrar en colisión con otro integrante del triunvirato que rige los destinos bahienses, si el sentido común indicaba que la cosa precipitaría, inexorable, hacia el destino que tuvo?

Ni siquiera el reclamo de un “padre del dolor”, cuyo hijo fue víctima del alcohol al volante, tal el caso de Santiago Sacoccia, determinó todavía la rendición.

Con decir que la desesperada exploración por intentar salvar lo insalvable incluso incluyó alguna gestión con uno de los pocos vasos comunicantes que queda con la oposición: el concejal Luis Calderaro, quien desdoblado en su doble función entre la banca y su trabajo en el Consejo de la Magistratura parece estar chocando contra límites físicos insalvables para cumplir con ambos compromisos.

“Nosotros esperábamos y necesitábamos un Luly más presente”, se quejó un concejal oficialista ante la rispidez cada vez más filosa (y peligrosa) que se respira en el deliberativo local y se traduce en un “ojo por ojo, diente por diente” de incierto pronóstico como toda escalada de violencia, por más que por ahora sea sólo verbal.

Por si hacía falta para abonar estas palabras, sólo el lapidario pedido de informes con el que el Frente de Todos madrugó al asunto ayer por la mañana y el raid mediático de Carlos Quiroga en el que hasta planteó sus dudas por el hecho de que Tuya haya optado por el Hospital Italiano –“un hospital que está vinculado al diputado Nardelli” (sic)—para  tomarse la muestra de sangre, terminó por resignar al legislador de la inviabilidad de su intento.

Y así fue que se anunció que se fue Fabián Tuya de su cargo, “como no podía ser de otra manera, sucedido lo que sucedió”, en una ciudad en la que un hecho escandaloso, vinculado a algún “error no forzado” de algún sector político, tapa a otro y a otro, sin dejar nunca aunque sea un par de semanas de respiro para una sociedad que suma motivos para sentirse decepcionada, defraudada y enojada por los manejos y desmanejos de quienes, en efecto, parecen manejar otra lógica existencial.

Usuario de Solo Local

3 Replies to “Resistencia”

  1. Personalmente creo que Tuya se quedaba sin trabajo igual, la propuesta cómo D’Artagnan -( Director de delegaciones municipales )- y los tres mosqueteros, con los otros que no recuerdo cómo se llaman, creo que uno de estos era Hidalgo, con mérito suficiente para sacarlo a patadas de Villa Rosas, se imaginan, le quedaba inmensa esta barriada y encima le agregaban más, FRACASO TOTAL, y los otros 2, deben ser de la misma calaña. Si juntas a los 4, no haces un cuarto. La propuesta cuando los nombraron: vamos a ir a los barrios antes de que nos llamen los vecinos, MENTIRAS, SON PROFESIONALES EN VENDER HUMO, Acá en Villa Delfina, y mirá que hay necesidades, desde que los nombraron no apareció ninguno, por ahí son buenos jugando al fulbito, pero esto es otra cosa. Pero ojo que GAY TAMBIEN ES RESPONSABLE POR ELEGIRLOS, todos estos “fulbistas” que puso en las delegaciones, no sacó uno cómo la gente.

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