Site Loader

El segundo salario más elevado de todos cuantos se están pagando con dineros municipales en nuestra ciudad, corresponde al gerente y presidente de la empresa Bahía Ambiental Sapem designado por Héctor Gay, contador Juan Lucas Vélez, asumido formalmente el 26 de noviembre de 2020. La última factura presentada asciende a la cifra de 342.219,07 pesos.

De esta cantidad, muy por encima de cualquier otra del escalafón municipal incluidos secretarios y concejales, 38.143,42 mil corresponden a  cuatro días de noviembre en los que prestó servicios a la empresa, mientras que 286.075,65 se aplican a la mensualidad de diciembre.

Hay que decir que es el pago del IVA el que lleva la cifra final a la mencionada en el inicio, tal cual se desprende de la factura “A” emitida el 18 de enero del 2021, cuya imagen acompaña a este artículo.

Si bien hace muchos meses que los movimientos de esta empresa (más de 1.000 millones de pesos anuales), -cuya operatoria en forma íntegra se realiza con fondos aportados por los contribuyentes bahienses-, no se publican como correspondería en la plataforma de Gobierno Abierto, este dato (es salario por más que medie la presentación de una factura) reúne como todo gasto público municipal, las condiciones para ser considerado público y, como tal, sujeto a ser divulgado.

Según se pudo establecer, esta cifra excedería en casi 100 mil pesos mensuales al salario que recibía su antecesor en el cargo, contador Ernesto Aguirre, quien renunció como consecuencia de la fallida intentona de Gay por  poner el servicio en manos privadas.

Sin embargo, todo parece indicar que esta marcha atrás no parte de la asunción del error que supondría liquidar a una empresa que, con mucho esfuerzo y gestión, cumplía sus objetivos de prestar con eficiencia un servicio esencial para la ciudad, al menor costo posible.

Pareciera entonces que lo que se busca es crear las condiciones para mostrar que Bahía Ambiental Sapem ha pasado a ser un problema en lugar de una solución, para que, cuando se vuelva a plantear la idea, (tal vez pasadas las elecciones de octubre venidero y dependiendo de sus resultados) no haya tantos y tan contundentes argumentos que tornen absurda a la propuesta, como ocurrió en esta ocasión, cuando el intendente no pudo sostener ni uno de los motivos esgrimidos, hasta que se rindió…  transitoriamente.

De otra manera no tendrían asidero una serie de dudas que empiezan a plantearse con nitidez a partir de movimientos inexplicables para desarticular casi por completo una estructura que venía funcionando bien y reemplazarla por otra cuyos primeros pasos no parecen mejorar lo anterior, ni mucho menos.

La designación de Vélez es potestad política del intendente. Pero se había establecido que la gerencia debía ocuparse por concurso, requisito que a más de tres meses de su llegada, aún no se cumplimentó, tal vez por la complicación de que un eventual competidor en una puja pública y transparente no reúna más condiciones que el candidato del intendente, a no ser que se arme una compulsa a medida.

Tampoco queda claro si es para mejor que la responsabilidad de ejecutar el mayor contrato municipal pase a estar en manos de alguien que no tiene relación de dependencia con la empresa y como tal, no cumple horario.

¿Cuántas horas por día dedica la persona designada por el intendente para semejante función? ¿Marca tarjeta? ¿Es full time o comparte su jornada laboral con otros trabajos privados?

Si las cosas estaban bien en la empresa, ¿por qué se reemplazó al asesor legal? ¿Cómo está la situación en los talleres? ¿Hay también “asesores” designados en otras áreas operativas de la empresa? Y de ser así, ¿cuánto cobran? ¿Quién fija los honorarios y en base a qué criterios?

Por buscar una referencia: ¿Es el mismo el sueldo del titular de la Sapem Transporte que el de la Sapem Ambiental?

 “Son cosas distintas”, podrá argumentarse. Y es cierto. Tan cierto como ambas empresas usan como insumo básico el combustible y los neumáticos y algunos proveedores que hasta unos meses no eran tenidos en cuenta ahora volvieron a suministrar y a favor de que los nexos son fluidos, no sería de extrañar que eso de “no te sobraron cuatro u ocho ruedas de 60 lucas cada una que me puedas prestar por unos días” se haya empezado a tornar normal, en especial ahora que la Sapem Transporte tuvo que dejar en condiciones unas cuantas unidades cedidas a la empresa “transpofilantrópica” San Gabriel, tan dispuesta a hacer negocios a pérdida en beneficio de todos los vecinos bahienses.

Sugestiva estampida de directivos

Hasta el fallido intento de privatización, Bahía Ambiental Sapem daba utilidades, esto es un dato objetivo. Figura en el último balance.

Como consecuencia de la frustrada maniobra se fue el anterior presidente-gerente, reconocido y gratificado por “sus servicios de excelencia y sin el menor cuestionamiento en su idoneidad y honorabilidad”.

Pero afuera… Y no sólo eso: se fue el director Pablo Pusetto, quien supo ser una rutilante estrella en el firmamento oficialista bahiense.

Se fue el director Gastón Lucatini, se deshizo un comité ejecutivo que controlaba operativamente gran parte del funcionamiento cotidiano de la empresa; se fue el síndico Alejandro Olivieri, se fue el asesor legal Sebastián Scoccia, se produjeron profundos movimientos en la estructura administrativa y se fueron empleados de muchos años, se designaron nuevos responsables de informática (allegados al nuevo presidente) y en el área de talleres (también con vínculos previos con Vélez, quien tiene por costumbre realizar el cambio de aceite de su vehículo en un céntrico lubricentro).

En los últimos años solía decirse que había una Sapem “despelotada” y otra bastante “ordenada”. Lo curioso es que el personal y las recetas de la “despelotada” se trasladaron a la ordenada y, como era de esperarse, los resultados no parecen ser alentadores.

El Concejo Deliberante hace unos días en sesión extraordinaria tuvo que aprobar con el doble voto del oficialismo un “pago extra” de 2,6 millones para que los números cerraran y se pudieran pagar sueldos.

No sólo eso: una revisión de la cantidad de reclamos de vecinos en relación a la prestación del servicio indica esta escalada: en agosto habían sido 88; en septiembre 95 y en octubre (último mes de la anterior gestión), 94.

En noviembre ascendieron a 135 y en diciembre llegaron a 139. Lo llamativo es que en lo que va del 2021 ya superaron los 403.

Cabe recordarse que cuando se criticó la decisión de Gay de privatizar la empresa se hizo notar mediante una encuesta efectuada por La Nueva que más de 7 de cada 10 vecinos estaban conformes con la prestación del servicio de recolección de residuos.

A este incremento de las quejas se suma la certeza de que se volvieron a realizar asambleas y quites de colaboración por parte del personal por diversos motivos, sin que todavía haya habido una medida de fuerza de magnitud (no la hay desde 2016) que implique la suspensión total del servicio, aunque todo parece indicar que, en este estado de cosas, la relación entre la empresa y el gremio podría complicarse.

“Para conocer a Juancito, dale un puestito”

“No me llama la atención: lo primero que planteó minutos después de ser presentado como nuevo presidente de la empresa fue el tema de su salario y de lo que pretendía a cobrar. No lo podíamos creer”, reconoció uno de los “idos” integrantes del directorio cuando se le consultó sobre el dato que motiva este escrito.

En efecto, según recuerda esta fuente, quien (decepcionado por la política en general y por el oficialismo bahiense en particular, prefiere hacer “borrón y cuenta nueva” en su vida) fue una reunión “tensa y rarísima aquella de la asunción de las nuevas autoridades”.

“Estaban echando a una gestión a la que al mismo tiempo la tenían que felicitar por haber hecho bien las cosas y traían a otra que venía de hacer macanas en otro lado. ¿Entonces para que la sacaban?”, se preguntó.

De hecho, según recordó, de esa reunión tomaron parte como directores en representación del Ejecutivo, Rubén Gómez y Daniel Carbone, quienes sólo estuvieron esa vez y fueron inmediatamente reemplazados para la siguiente por Matías Insausti y Marcos Streitemberger (pese a ser concejal, ocupa el lugar en representación del Ejecutivo), otro “importado” de la Sapem Transporte donde incluso, tuvo una imputación judicial (luego descartada) por falta de pago de aportes previsionales, sin contar la cuantiosa cifra que le costaron a todos los bahienses una seguidilla de despidos caprichosos y discrecionales.

En efecto, Streitemberger integra con Tomás Marisco e Ignacio Betchhold (el nuevo abogado), entre otros, un grupo de “amigos de juventud” quienes ahora, prolongan su vínculo en la gestión público, animados por la motivación de generar “unidades de negocios” en servicios públicos.

Incluso recuerdan que Vélez en esa presentación manifestó su intención de nombrar a “un dos operativo” que lo asistiera en cuestiones cotidianas y reservarse para sí los “grandes trazos estratégicos”, idea que había sido abortada en no muy buenos términos desde la asesoría letrada del municipio, ante la certeza de que costaría explicarla, sobre todo cuando se sobreactúan discursos de transparencia, eficiencia y austeridad (este último cada vez más difícil de sostener).

Como en realidad está costando explicar unas cuantas cosas sobre las que se van tornando indispensables algunas explicaciones. Por ejemplo desde la Coalición Cívica, representada en el directorio por el concejal Carlos Antúnez, pupilo del senador Andrés De Leo.

Como miembro de un espacio político que hace una bandera de la ética y la transparencia, tal vez haga falta qué tienen para decir, salvo que determinados principios apliquen sólo fronteras afuera del distrito de Bahía Blanca mientras que adentro “todos somos parte de los mismo”. ¿Convalidan los “Lilitos” locales que un funcionario se autorregule casi 300 mil pesos de honorarios?

Imposible no recordar aquella frase que como tantas se atribuyó por error al general Perón y dice “si querés conocer a Juancito, dale un carguito”.

Más acá en el tiempo, el exintendente Juan Carlos Cabirón también supo usarla para juzgar la conducta de algunos correligionarios codiciosos.

¿Aplicará en el caso del contador Juan Lucas Vélez, quien no sólo parece haber conseguido un puesto muy bien remunerado, sino también la facultad de fijarlo e incrementarlo de acuerdo a su criterio?

Como se escribió en este mismo espacio hace unas semanas y sobre el mismo tema: el tema continuará… y vaya que parece que así será.

Usuario de Solo Local

One Reply to “Suelditos”

  1. Parejitos todos en la política !!! Nunca para el pueblo siempre para sus arcas , sean del partido q sean !!! Les importa llegar y en el camino si tienen q vender a la madre la venden o entregan !!!
    Vergonzoso !!!

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *