(Opinión) – El sistema de transporte público de pasajeros en Bahía Blanca hoy es deplorable; y no hay que ser ni empresario ni político para afirmarlo, hay que ser usuario y esperar diariamente una hora en la parada. Esta semana, cuando le pregunté al intendente qué opinión le merecía la certeza de muchos bahienses, quienes creen que el anterior sistema era mejor que el actual, me dijo que eso era falso. Lo hice pensando como usuaria y cuestionando como periodista, ya que esa es mi funcion: trasladar las quejas de la gente común, del trabajador que se levanta todos los días y va a la parada del micro con incertidumbre, sin saber cuándo pasará el colectivo. Vivo en un barrio en el que toda la vida, al menos desde que tengo uso de razón, pasan 3 líneas: 504, 514 y 517. Por cuestiones de comodidad y alcance, las más utilizadas son las que pertenecen al cuestionado Grupo Plaza. Desde que tengo 8 años me movilizo en micros, ya que no tengo auto. Todos los días debo especular con la frecuencia de la 517 y es por eso que salgo con más de 1 hora de anticipación de mi casa, para esperar que llegue. Muchas personas, al igual que yo, esperamos por más de 45 minutos y cuando el micro llega, está lleno y si para, te deja subir, pero viajás como ganado.
Cuando el Grupo Plaza fue presentado en la ciudad, se anunció su llegada con bombos y platillos y se afirmó que tendríamos «el mejor servicio del país»; también se hizo referencia a las modernas unidades y se nos prometió que el costo del pasaje no aumentaría.
Se nos mintió y para colmo, en menos de 2 meses, las unidades Plaza y Mayo que recorrían la ciudad, no resultaron ser las O Km. que nos fueron mostradas el primer día. ¿De qué hablamos entonces? ¿Quién miente?.
Apelo a la memoria como periodista, con conocimiento de causa porque además soy usuaria; Nunca en la historia de la ciudad, 4 unidades de transporte de colectivos se incendiaron, poniendo en peligro la vida de los pasajeros; tampoco existía antes el rondín, hasta que llegó la citada empresa. Nunca se esperó por un micro más de 30 minutos y no viajábamos como si la unidad fuera una lata de sardinas, para colmo escuchando que un nuevo aumento de boleto se aproxima.
¿No sería conveniente Sr. Intendente, que antes de negar la realidad, cumpla con lo nos prometió?
Nadie se niega a pagar un poco más, si se asegura un viaje digno. Pero, se debería pensar en aquellos que por la espera de un micro perdieron presentismo en su puesto laboral y con ello dinero, que se necesita obviamente para pagar un pasaje.
El chofer, que es un trabajador y una víctima más, tiene que poner diariamente la cara ante las quejas de los pasajeros, porque nadie responsable habla y reconoce que se equivocó y al mismo tiempo se pone en tela de juicio lo que padecemos diariamente. Y encima el intendente pone cara de enojado cuando los periodistas le preguntamos algo que no es de su agrado.
Sr. Intendente, venga, lo invito a esperar el micro conmigo todos los días de 7.45 hs. A 8.45 (con suerte) y a escuchar a mi lado, las reiteradas quejas de las personas. Si considera que el sistema anterior era peor que el actual, tenga la amabilidad de vivirlo en carne propia, dejando de lado el amiguismo político y la soberbia, subiéndose a uno de estos colectivos que nos vendió como insuperables y terminaron siendo irrecuperables.
Daiana Appili es periodista, egresada del Instituto Regional del Sur de Bahía Blanca.
