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En la novela Altec, municipalidad de Bahía Blanca y usuarios del sistema de parquímetros, estaría ocurriendo como en las películas de Abrahams y los hermanos Zucker (¿Donde está el Piloto?, Supersecreto, la saga de La Pistola Desnuda, entre otras): lo más importante, no es lo que ocurre en el primer plano de la escena. Mientras desde el oficialismo se enarbola la posibilidad de ampliar la zona de estacionamiento medido y pago y aumentar en modo sustancial (y muy superior al que se paga en otras ciudades, a juzgar por este sencillo muestreo publicado hace pocos días) las tarifas que se perciben por dicho servicio y hasta se insinúa que, para tomar una decisión al respecto, se le daría participación al Concejo Deliberante, algunos observadores advierten que esta maniobra sería algo así como un foco de distracción para evitar que la atención se fije dónde realmente debería centrarse. Esto es, en la nueva renovación automática por decisión del intendente, sin licitación y ni siquiera una aprobación del Deliberativo, del millonario contrato por cinco años con el peculiar tándem empresarial conformado por la estatal rionegrina Altec y la privada bahiense Parsa.

Para solidificar sus argumentos, las fuentes consultadas citan las, por lo menos lacónicas respuestas brindadas por el Subsecretario de Legal y Técnica del municipio, Gustavo Bevilacqua, en una “singular” entrevista publicada en septiembre pasado. Como se puede leer aquí, sin dar no demasiadas sino más bien ninguna explicación, el funcionario asevera, entre otras posturas llamativas, que “no es necesario licitar un contrato de un servicio público que involucra más de 10 millones de pesos”. Lo “singular” de la entrevista es que no fue tal: Bevilacqua respondió por escrito a un cuestionario de 15 preguntas enviadas desde el diario La Nueva Provincia (¿Será este su modo de vinculación con los medios, en el caso de que asuma la intendencia de la ciudad, si Cristian Breitenstein acompaña como ministro a Daniel Scioli?)

A la falta de argumentaciones de quien por estos días se menciona con insistencia para tomar el lugar del intendente reelecto, se suma la abierta contradicción con el argumento expresado en tal sentido el 1º de junio de 2006 por el entonces secretario de Gobierno Jorge Otharán a poco de iniciarse el interinato de Breitenstein. Luego de anunciar la renovación con Altec, como se puede leer aquí, el funcionario, hoy a cargo del Consorcio de Gestión del Puerto, había admitido en aquella ocasión, como se incluye en esta nota, que un contrato de esta índole, sin dudas y por su naturaleza, debía ser licitado, pero, dada una supuesta “falta de tiempo” para avanzar en el debido proceso, se resolvió propiciar una nueva renovación automática.

Que en relación a esta cuestión –por la cual algunos tienen la percepción que el municipio viene pagando una fortuna a un privado por un servicio que 17 años después de su instauración no sólo ya es obsoleto sino que puede ser reemplazado por sistemas menos onerosos y hasta mucho más beneficiosos para las arcas públicas— hay todavía algunas preguntas que no sólo no tienen respuesta sino que pareciera ni siquiera se formulan con la insistencia que merecerían.

Al respecto se ha referido recientemente el concejal Raúl Woscoff quien, hasta ahora sin éxito, ha solicitado al Departamento Ejecutivo la remisión del expediente que motivó la renovación en el cual deberían constar las causas que llevaron a tomar tal decisión. El pasado jueves, por mayoría, el Concejo Deliberante aprobó la solicitud al Ejecutivo de ese convenio.

Las dudas se profundizaron un poco más cuando hace unos días el diputado provincial Marcelo Feliú fue entrevistado, en principio por otro tema, en un programa de cable local. En la charla, previamente se le recordó que ya como concejal, había realizado cuestionamientos a la administración radical que instrumentó por primera vez el sistema en la ciudad.

En la ocasión, Feliú, quien más allá de su posición de clara contraposición con el oficialismo larraburista viene esquivando casi invariablemente referirse a temas locales desde hace mucho, planteó algunos interrogantes que, no hacen más que abonar la hipótesis de que, evidentemente, en relación a este asunto hay demasiados puntos oscuros que merecerían aclararse.

En este video, figura la reproducción completa de los sugestivos dichos de Feliú, los cuales, llamativamente, no sólo no recibieron contestación alguna por parte del municipio si no que tampoco motivaron consultas al respecto de otros medios locales acaso poco interesados en ventilar una cuestión que, sacada a la luz, para algunos podría ser la génesis de una novela de escándalo. Y no precisamente para reir como en las comedias repletas de gags de los norteamericanos Abrahams y Zucker…

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