Algo pasa con la seguridad de los ductos de Oldeval S.A. Acaban de descubrir una nueva cañería clandestina de nada menos que tres kilómetros de distancia (sí, tres kilómetros) a través de la cual robaban combustible a la empresa propietaria del único oleoducto que comunica la provincia de Neuquén con el Océano Atlántico. Este hecho que sucedió al norte de General Roca y se puede leer aquí no es la primera vez que ocurre. En poco más de dos años ya se han descubierto al menos cuatro casos calcados en la misma conexión que termina en La Plata. Uno de ellos ocurrió en agosto de 2007 en el tramo del oleoducto que atraviesa Bahía Blanca con una conexión ilegal que salía del troncal principal y avanzaba por la calle Rufino Cambaceres, bordeando el cementerio hasta una vivienda, según se puede leer en este enlace.
A otro similar del mismo año, le sigue uno de marzo de 2008 cuando fue desbaratado otro caso en cercanías de Nicolás Levalle. No resulta extraño que tratándose de un producto tan codiciado como el crudo, estas «pinchaduras», que tienen el objetivo de apoderarse del combustible para venderlo a menor precio en el mercado negro y obtener así una diferencia más que importante se repitan con tanta frecuencia. Lo que sí llama la atención es la reiteración de sustracciones, la logística con la que se realizan y la misma víctima que se reitera.
