Como en la mayoría de los distritos, los casos vernáculos tomaron por sorpresa a las autoridades de salud, cuya máxima referente nacional acaba de renunciar al cargo. En gran parte de los hospitales públicos la consulta por presuntos casos o simple hipocondría colapsó la capacidad de sus guardias, cosa que pudo verse el fin de semana. Paradigmático resulta que muchos nosocomios hayan optado por aconsejar a la gente a que no concurra a consultas médicas excepto estando seguros de poseer la temida enfermedad. Fuertemente cuestionado por su sistema de guardias médicas desde antes de esta situación excepcional, el Hospital Municipal de Pigüé fue uno de los suscriptos en el desesperado pedido de súbita coherencia.
Así las cosas, un componente importante es el miedo, generado a través de los medios masivos de comunicación en su mayoría adversos al Gobierno recientemente derrotado en las urnas sin el fraude anunciado como seguro. Durante las elecciones del domingo, en muchas mesas se pudo apreciar la aparición de plasticolas para efectuar el cierre de los sobres mediante los cuales se sufragaba, así como algunos electores admitieron que no los habían cerrado por temor al contagio del virus por contacto con la saliva. El barbijo rindió un involuntario homenaje a Michael Jackson en varias escuelas de la ciudad y zona, aunque quienes los compraban se quejaban de su calidad.
En ese contexto, lo resuelto por la UNS desde el viernes pasado se asemeja bastante a la imprevisión total y mereció críticas de docentes de departamentos universitarios de esa casa de altos estudios donde ya se conocían casos de infectados.
Según las últimas informaciones, al cierre de esta nota la UNS dispuso el cierre de las escuelas medias bajo su jurisdicción, pero estableció que las clases del nivel superior se reanudaran hoy “salvo una medida general en contrario” del Gobierno Nacional. Al menos esta redacción no peca de imprecisa, tal las anteriores: la del último viernes establecía un cese “voluntario” de actividades a partir del mediodía. No parece lo más adecuado en el caso de una pandemia, pero tampoco resulta lógico de no existir tal dimensión en el mal. Democráticas, las autoridades de la UNS dejaban a criterio del miedo o las cualidades de maestro ciruela de cada uno el concurrir o no a trabajar, estudiar o investigar.
A pesar de que la UNS espere una declaración nacional que ordene expresamente el cierre de edificios públicos, un representante de la industria farmacéutica admitió a un canal de aire porteño que entre las medidas que habían resultado de la reunión del Comité de Crisis era la de “a título de consejo” prevenir a la gente sobre lo riesgoso de la concurrencia a lugares de asistencia masiva de público, entre los que mencionó a los centros comerciales pero olvidó a las facultades.
Si la desinformación juega un rol central a la hora de prevenir a o minimizar el peligro del virus agrario, el miedo es fomentado por entes públicos que sólo se limitan a flexibilizar su recepción de certificados por parte de los componentes de un centro educativo que recibe diariamente a profesores, alumnos y trabajadores de toda la ciudad y gran parte del sur argentino.
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