Site Loader

“¿Quién ganó, quién ganó?” Es la pregunta del millón después del debate que anoche realizaron en Canal 7 los candidatos a concejales que encabezan las ocho principales listas en la ciudad para las elecciones legislativas.  Responderla depende de la evaluación que cada uno haga de las conductas y actitudes que demostraron los postulantes frente a las cámaras y de la simpatía ó rechazo que ellos nos provoquen.  Y aunque no tenemos el fotochart para ver quién cruzó primero el disco, como diría un burrero, “en la cancha se ven los pingos” y lo que se vio anoche aporta buena información para tener en cuenta a la hora de tener que votar el domingo 28.  

El único que llegaba con un antecedente de participación en un debate similar era Raúl Woscoff y se notó.  El candidato de Integración Ciudadana fue el que mostró menos dudas a la hora de exponer y aprovechó al milímetro cada tiempo concedido ó tironeado en los ocho minutos de discusión libre a la que, en el caso del bloque sobre el caos en el tránsito, le faltó un semáforo… Siempre mirando a cámara, Woscoff aguantó estoicamente que la bulla cediera para enviar su mensaje.  En esos instantes de fragor, Alberto Sangre, de Coalición Cívica, por momentos se excedió en vehemencia y tuvo que ser llamado al orden por Jorge Berrondo con quien mantuvo un intercambio que pocos advirtieron y que no deja bien parado al hombre de Jaime Linares, al que siempre le costó encontrar la cámara que lo enfocaba.  El ex delegado de Cerri igual fue el más revulsivo de todos y sobresalió como el agitador de la noche.  El candidato de Nuevo Encuentro, asesorado bien de cerca por el ex fiscal Hugo Cañón y con el refuerzo de Martín Sabatella a último momento, apostó al golpe de impacto al mostrar en su minuto final la foto de Rocío Ballesteros, una chica que pelea por conseguir un tratamiento médico negado por su obra social.  Algo monotemático con el tema de los colectivos adaptados, Berrondo tuvo varias salidas risueñas que hicieron sonreir a más de uno detrás de cámaras.  El azar del bolillero quiso que Guillermo Quevedo quedara ubicado en el medio de la imagen y por esa vía neutral, de perfil bajo y sin estridencias, intentó transitar el candidato oficialista.  Enumerando acciones de gobierno y nombrando en forma reiterada al intendente, el secretario de Salud, en complicidad con Sandra Reñones quien le acercó el teléfono, violó la norma que prohibía el uso de celulares en el plató (el estudio donde se filmó el programa) para recibir un llamado.  Pero claro, ¡cómo no atenderlo a Cristian Breitenstein!.  En la incómoda posición de defender al gobierno de los Kirchner y a la vez diferenciarse de la administración local, se lo vio a Gustavo Mandará.  Utilizó el fideicomiso para obras públicas, un Globo del intendente que el Concejo ni siquiera dejó elevarse del piso, para marcar distancia de la vertiente PJ del Frente para el Victoria.  El candidato del Partido de la Victoria, como buen periodista, supo buscarle las coincidencias a varias propuestas similares y arriarlas a su molino, apuntándole al consenso, dentro de tantas superposiciones de voces y escaso respeto por el otro.  A estos pasajes de confusión los que menos sumaron fueron los ocupantes de la extrema derecha de la pantalla, los candidatos del Partido Socialista Diego Aldacour y de Unión Pro Julián Lemos.  Quizá por su lejanía física de los conductores ó por su juventud, fueron los que menos se hicieron escuchar a la hora de imponer su voz.  Aldacour no mostró picos ni valles en sus intervenciones en las que destacó su rol de defensor de los usuarios en la OMIC y a Lemos, quizá fanático del Google Maps por sus reiteradas apelaciones a la creación de mapas para resolver problemas, se lo vio muy dependiente de su libreto. Aunque mostró reflejos cuando se le preguntó qué hara cuando el Concejo tenga que tomar resoluciones vinculadas al transporte público de pasajeros, donde su empresa Rastreador Fournier, es una de las dos jugadoras que tiene el sistema.  Adelantó que se abstendrá de votar, como hizo su padre, Carlos, mientras desde la otra punta, Mandará, como un huracán, le soplaba si no le gustaría una tarifa más alta.  Roberto Ursino, el más veterano del debate, tuvo un típico comportamiento radical, marcando diferencias claras con el oficialismo, pero apelando a vez a la responsabilidad para justificar ciertos apoyos de su bloque a iniciativas del intendente.  Se podría decir que el whitense osciló tanto como en sus apetencias musicales que van, según confesó, desde el tango a Los Auténticos Decadentes.  Entonces, ¿quién ganó?.  Ganó la democracia, la discusión sana de ideas y el pluralismo bahiense.  ¿Y alguno perdió?.  Sí.  Los que intentaron desde afuera arruinar no sólo el debate y la confrontación de propuestas sino el trabajo de preparación de varias semanas de sus propios compañeros y que muy lejos están de ser aquellos que en las jornadas històricas de Mayo pretendìan “saber lo qué pasa”.

Enlaces Relacionados

 http://www.lanueva.com/hoy/nota/35c75f2265/1/29842.html

http://www.lanueva.com/edicion_impresa/nota/15/06/2009/96f138.html

http://www.lbnteve.com.ar/noticias/lbn/20090615/1245081145.html

 

sololocaladmin

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *