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– ¿Para qué te puede servir formar una banda de música? / J: Te sirve para despabilarte un poco, te ayuda a salir de la calle. Yo por ejemplo, me meto en los ensayos y no ando haciendo cagadas por ahí. / Por ejemplo ¿que cagadas?/ J: Y, salir a robar. En cambio cuando te metés en algo como una banda de cumbia salís un poco de eso. Ya no necesitas robar para ser feliz; la felicidad pasa por otro lado.

(Artículo de la Revista “Manzana Que No” – Escrito por Jóvenes Adolescentes de Villa Miramar, Revista Manzana Que No) – Eran las 6 de la tarde cuando llegamos a la casa de Jonathan, uno de los integrantes del grupo de cumbia “La Vagancia”. Nos recibió en el patio de ingreso, estaba con la novia sentado afuera. La casa está repiola: tenía un sillón verde al lado de la mesa con las sillas rojas, y arriba de la mesa el cenicero lleno de cenizas (porque fuma mucho). Jonathan es rubio (teñido), alto flaco y durante el tiempo que duró la entrevista no paró de fumar.

– ¿Cuándo se formó el grupo?

J: La banda comenzó en el año 2003 luego de que el grupo Que Mambo se disolviera y algunos de los integrantes formaron La Vagancia. Le pusieron ese nombre porque la mayoría de los pibes no trabajaban. Hoy en día sólo dos se dedica a trabajar: uno de albañil y otro en un taller de chapa y pintura con el viejo. Yo ahora estoy buscando trabajo; tengo que empezar a trabajar porque voy a tener un hijo ¡estoy hasta las manos!

– ¿Cuándo y dónde fue tu primera presentación?

J: Mi primera presentación fue en el 2004 en Cocodrilo donde conocimos al grupo Alto Estilo. Y a partir de ese momento tocamos varias veces juntos. El grupo era del barrio “9 de Noviembre” y nosotros le hacíamos el aguante por que tenían pocos instrumentos.

-¿Cómo se llaman los integrantes del grupo?

J: Los nombres de los músicos son Carlos, en la batería eléctrica; Jonathan, en la animación y voz; Fernando, en voz y teclado; Marcos, en la güitarra; Bruno, en el guiro; Rodrigo (“el Huevo”), en el bajo; Ariel en la güitarra; Juan, en la tumba; y nuestro representante el “Lechuga”. Además pasaron por el grupo Gustavo (“Mocha”), Nicolás, Diego y Gabriel.

– ¿Qué tipo de cumbia tocan y qué influencias tienen?

J: Tocamos cumbia villera y las influencias son muchas. Tenemos temas propios, en total unos doce, que estamos grabando en un estudio del barrio Noroeste. Vamos cuando juntamos la plata.

 

– ¿Y en dónde ensayan?

J: Ensayamos los fines de semana en el taller de chapa y pintura del viejo de Carlos, o sino en el comedor de la casa de Carlos.

– ¿Estuvieron un tiempo sin tocar?

J: Si, cuando caí en el penal los chicos pararon de tocar. Cuando salí en libertad pude comprar la mayoría de los instrumentos que tenemos ahora y ahí decidí juntar a los chicos nuevamente para seguir tocando, que es lo que más me gusta a mi. No sé cantar pero me divierto; me tomo una cerveza con los pibes y nos divertimos un poco.

 

Cumbia en la cárcel

Jonathan compuso algunos de “esos” temas cuando estuvo detenido en el penal de Villa Floresta, en la Unidad Nº 4. Se los dedica “a los pibes” y a la familia que los siguen a todos lados. “Los temas se refieren a las cosas que pasan en la vida de los que están privados de su libertad.”

A Jonathan le cuesta hablar de su encierro pero no deja de reconocer su fanatismo por la cumbia, que no lo abandonó ni aún dentro del penal.

 

– ¿Cuánto tiempo estuviste preso?

J: Estuve un año, y ahora sigo con arresto domiciliario por un año mas. Lo cual quiere decir que no puedo salir de mi domicilio por mi propia voluntad.

 

– ¿Y cómo haces para ir a tocar?

J: No pasa nada. Está todo arreglado con el abogado. Cuando tengo que salir a tocar él presenta un escrito con tiempo a Tribunales y me conceden el beneficio. Cuando no me lo conceden, no tocamos.

 

– ¿Extrañabas cuándo estuviste preso?

J: Y si, extrañaba mucho. Porque ellos habían grabado y me habían dedicado un tema que se llamaba “Palmas por su libertad”. Así que fue re-lindo escuchar ese tema, y para mi fue lo mejor que hicieron al dedicarme ese tema. Adentro del penal formé una banda de cumbia. Resulta que conmigo estaba un cordobés que hacía 13 años que estaba encerrado y que tocaba cuarteto, y un integrante de Damas Gratis que tocaba muy bien los teclados. Había dentro del penal un grupo religioso, evangelista, que tocan música dedicada a “Dios”. Entonces nosotros les pedimos prestado los instrumentos. Fue una lucha porque según ellos eran instrumentos de Dios y no para tocar cumbia. Pero yo jodí tanto pero tanto que se dignaron a prestarnos los instrumentos. Así que hicimos un recital en donde tocamos cumbia y cuarteto.

 

– ¿Y cómo hacían para ensayar?

J: Ensayábamos dos horas por día que era el permiso que nos habían dado. Eso fue en junio de 2007.

 

¿Y cómo estuvo el recital?

J: Estuvo muy lindo. Los muchachos se portaron muy bien. Es mas, querían que continuáramos tocando. De echo, cuando salí del penal realizamos otro recital a beneficio de los chicos que estaban encerrados

– ¿Los seguís viendo?

J: Sigo en contacto con ellos. A veces les envió tarjetas telefónicas o cigarrillos.

 

Los deseos

– ¿Por qué tocan?

J: Mas que nada por diversión porque nos gusta la música, nos gusta la cumbia. Y también para expresarnos con los temas que tocamos. Pero más que nada para divertirnos.

– ¿Qué beneficio te trae la noche?

J: Divertirnos con la gente, pasar un momento lindo con la gente. Guita no hay. Nos pagan el sonido y la cerveza. Con los cumpleaños de 15 ahora es diferente porque algo nos pagan, aunque tampoco hay mucho dinero. A veces sólo tocamos por la cerveza.

– ¿Y cuales son sus deseos como músicos?

J: Bueno, en principio terminar de grabar el disco que te conté. Y el otro gran deseo sería ir a tocar a “Pasión de Sábado”, el programa de televisión del canal América. Pero para esto último tenemos que juntar $ 3.000 y no es fácil.

Golpes de la vida

– ¿Para qué te puede servir formar una banda de música?

J: Te sirve para despabilarte un poco, te ayuda a salir de la calle. Yo por ejemplo, me meto en los ensayos y no ando haciendo cagadas por ahí.

 

– Por ejemplo ¿que cagadas?

J: Y, salir a robar. En cambio cuando te metés en algo como una banda de cumbia salís un poco de eso. Ya no necesitas robar para ser feliz; la felicidad pasa por otro lado. Lo que pasa es que uno, a veces, se cree Dios por hacer eso, o se cree mas que otros por fumarse un porro, y no es así.

Lamentablemente siempre te das cuenta tarde. Por eso antes de hacer algo malo tenés que pensarlo bien porque las consecuencias después las pagas muy caras. Por ejemplo, yo allá (en la cárcel) tenía a la familia, pero no a mis amigos. Y me arrepentía día a día de haber hecho lo que hice. Todos los días. En fin, son golpes que te da la vida.

Ya es tarde cuando nos retiramos de la casa de Jonathan y pensamos que estaría bueno que les vaya bien con el disco que quieren sacar. Hoy en día a Miramar nos conocen por la mugre, la violencia o los delitos. Estaría bueno tener una banda popular porque todos los barrios tienen una. Si el día de mañana se hacen famosos el barrio va a tener otro reconocimiento.

Nota de SoloLocal: “Manzana Que No” es un proyecto comunitario que, bajo ese título, publica una revista que será lanzada este jueves en Bahía Blanca. Los jóvenes periodistas-ciudadanos son jóvenes de Villa Miramar. La revista forma parte del proyecto “Voluntariado Revista Barrial”, coordinado por Christian Toldo. La coordinadora del proyecto es Adriana Rodriguez, directora decana del Departamento de Humanidades de la Universidad Nacional del Sur. Las actividades se desarrollan en la “Casita de Villa Miramar”, Charcas, esquina Pablo Lejarraga. El Teléfono es (0291) – 455-1025

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