La Falsa Candidatura de Federico Weyland

En el 2007, cuando la lista oficialista de Cristian Breitenstein presentó sus candidatos a concejales, Federico Weyland lideró la nómina de aspirantes al HCD. Pero a las pocas horas de conocerse el resultado de la elección, Weyland manifestó su deseo de pedir seis meses de licencia sin goce de haberes, para continuar su tarea al frente del instituto Cultural. El 13 de diciembre de ese año, por unanimidad, el HCD aprobó la petición, aún cuando años atrás, el PJ no dio su voto para que Roberto Ursino conservara su banca bajo régimen de licencia, mientras era delegado en Ingeniero White. Lo que se presentó a los electores bahienses como una nueva convocatoria del intendente para que el funcionario retomara su cargo político, no fue más que una tarea de maquillaje pro electoral.

La falsa candidatura de Weyland se engendró sobre la base de un problema de confianza del propio intendente. Breitenstein necesitaba (y necesita) como primer concejal, a alguien lo suficientemente confiable como para cederle, en caso de que fuera necesario, el reemplazo de la intendencia, ya que ambos tienen mandato hasta el 2011.

Tal cosa podría suceder si se viera en la necesidad de una ausencia prolongada. No incluiremos en el ejemplo la falsa candidatura no concretada, la del propio Breitenstein, para una banca como diputado provincial, ya que no se tiene certeza de que tal cosa siquiera haya sido una posibilidad cierta.

Por ahora, el intendente se conforma con Soledad Spina, quien ocupa el lugar de Weyland en el primer lugar de la lista, y es por eso que desde fines del 2007, el director del Instituto Cultural renueva su pedido de licencia al HCD, petición que le es aceptada sin mayores dilaciones. Spina ya ocupó la intendencia el año pasado, por unos pocos días, y, si bien por el escueto plazo del reemplazo no generó inquietud al Ejecutivo, al intendente y su jefe político (léase al perpetuo Dámaso Larraburu), no dejan de preocuparle qué cosa podría ocurrir si dicha sustitución se prolongara por un tiempo más extenso.

Por otra parte, en el HCD, la cuestión de Ursino, impulsada por los radicales, hace que éstos ahora, argumentando una cuestión de coherencia, se vean “casi obligados” a darle vía libre a lo que no es otra cosa que una suerte de burla al electorado. que votó una lista encabezada en grandes letras de molde por un candidato que supo desde siempre, nunca iba a ejercer como tal. Este mismo modelo de candidaturas falsas, opera desde hace años consolidándose, sin que nadie ponga el grito en el cielo, tanto en el Congreso de la Nación y como en la Legislatura provincial, donde algunos legisladores ocuparon, durante varios años, cargos públicos y, sin embargo, mantuvieron en reserva su banca, “por las dudas…”

Los radicales bahienses, que alegan una cuestión de “coherencia”, revelan que la única “incoherencia” fue la del propio PJ al negar el pedido de licencia presentado por el concejal Roberto Ursino cuando, pese a haber sido elegido concejal, se hizo cargo de la delegación municipal en Ingeniero White, durante la administración del ex intendente Jaime Linares. En aquella instancia, Ursino debió renunciar a la banca. Pero la devolución de favores no corre con los mismos criterios en el oficialismo que en la oposición. Los ciudadanos estamos acostumbrados a las incoherencias políticas, pero amén de ellas, seguramente preferiríamos que no se convaliden actos cuestionables; es mejor rectificarse y hacer lo que es justo, lo que es éticamente aceptable, antes que obrar equívocamente a perpetuidad, en aras de sostener una “cuestión de coherencia”.

Al fin y al cabo los concejales son seres humanos perfectibles y por ende, cometen errores que podrán subsanar. Si no ocurre de ese modo, las consecuencias negativas que generan son mucho peores. Aunque no haya impedimentos legales y el acto sea implícitamente legítimo, al menos éticamente, es cuestionable, máximo si se considera que este municipio se jacta de ser “uno de los más transparentes”. En función de tan honrosa calificación, que siempre habrá de demostrarse (y renovarse) en vez de proclamarse, no es ético que pretendan convencer al elector que una persona es buena para legislar, si lo que se tiene en mente es mantener un cargo político en el Ejecutivo para dejar conforme a Weyland, y un salvavidas de reemplazo en el HCD, que asegura el reemplazo en la intendencia «en caso de que haga falta», para complacer al intendente.

Los concejales de los distintos bloques no oficialistas, murmuran por lo bajo acerca de la improcedencia de que Weyland continúe siendo parte del Ejecutivo y parte del Legislativo local, pero no se animan, al menos por ahora, a hacer, simplemente, lo que es correcto.

 

Fuentes On Line:

Designación Weyland al frente del Instituto Cultural :

http://www.bahiablanca.gov.ar/prensa50/Informe.asp?id=22504

Diario de Sesiones 13 de diciembre del 2007 (primera licencia =seis meses):

http://www.hcdbahiablanca.gov.ar/diarios/reunion37_13-12-2007.pdf

Diario de Sesiones 05 de Junio de 2008 (segunda licencia = seis meses):

http://www.bahiablanca.gov.ar/hcd/diarios/reunion08_05-06-2008.pdf

Diario de Sesiones 04 de diciembre de 2008 (tercera licencia = tres meses):

http://www.hcdbahiablanca.gov.ar/diarios/reunion32_04-12-2008.pdf Fuente

Foto:

http://www.bahiablanca.gov.ar/prensa50/fotos/10-2-fedeweyland.jpg

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