A una semana del inicio de las medidas de reclamo de los pescadores artesanales de Bahía Blanca y Coronel Rosales, el panorama parece haber cambiado bastante. El frente de protesta ya no es tan unido como al comienzo. Primero se abrieron del corte de la ría, el domingo por la tarde, los pescadores rosaleños. La presentación de un recurso de amparo de la petrolera Oil Tanking ante la justicia federal y la «sugerencia» de Prefectura de que no aceptar la medida de levantar el bloqueo podría traerles graves consecuencias a ellos y a sus embarcaciones, lograron convencerlos de que lo mejor era «desensillar hasta que aclare», como dicen que decía el General. Así la actividad en Puerto Rosales, donde sobresale la descarga de crudo, pudo reanudarse este lunes. Y el sitio web del Consorcio de Gestión del puerto de Ingeniero White, al que puede accederse desde AQUI, ya no informa de que el acceso a las estaciones marítimas se encuentre bloqueado por la protesta. De este lado de la ría, se redujo el número de lanchas de los pescadores de Bahía Blanca que mantienen firme el piquete naútico. De la treintena que había al inicio de la manifestación y el miércoles pasado, cuando recrudeció el conflicto luego de la fracasada reunión en la municipalidad, sólo queda la mitad.
Es que desde aquel incidente en Alsina 65, con las diatribas que los representantes de la Cámara de Pescadores le lanzaron a los colaboradores del intendente y al propio Cristian Breitenstein, quedó claro que la discusión se iba a transformar en una pulseada para ver quién aguantaba más. Mientras como aquella vez, el jefe comunal vuelve a estar ausente de la ciudad y se muestra en perfil de hombre de gestión alejado de cualquier discusión elevada de tono, los pescadores artesanales bahienses se esfuerzan, como pueden, para sostener el reclamo contra viento, marea y el correr de las horas. Quien tiene la llave para acelerar ese tiempo, como ocurrió en Rosales, es la justicia federal, que, por ahora, se muestra sugestivamente cauta. Sobre las posibles causas del fenómeno que moviliza a los pescadores, la escasez de captura, poco se ha oído. Salvo un comunicado que emitió la asociación vecinal 20 de Agosto que cuestionó severamente la falta de claridad de los estudios ambientales que se realizan sobre el estado de salud del estuario y la decisión del vecino intendente Néstor Starc de convocar a una comisión de estudio sobre el grado de contaminación de la ría con representantes de los puertos y del IADO. Sobre este punto, desde el municipio bahiense, por ahora, sólo se oye el silencio.