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En la ciudad viven quince personas trasplantadas, con una particularidad muy llamativa. En una de las operaciones, un hombre recibió el riñón de su propia esposa. Y pese a que no se trata de la misma sangre, como en los catorce casos anteriores, la evolución ha sido satisfactoria. La donación más común, siete casos sobre quince, es entre hermanos, para satisfacción de Martín Fierro. Hoy se supo en la ciudad, que los hombres son más proclives a donar órganos que las mujeres y que pese a la vigencia de ley del donante presunto, el número de órganos disponibles no aumentó.

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Conseguir un órgano para prolongar la vida ó mejorar las condiciones de existencia sigue siendo una quimera angustiosa para miles de personas en el país. A casi tres años de su entrada en vigencia, la ley del donante presunto, que generó una extendida polémica durante su debate en el Congreso, parece lejos de solucionar un problema que para muchos es, ni más ni menos, una cuestión de vida ó muerte. Y las culpas no hay que echárselas sólo a quienes aún no se convencen del acto de entrega solidaria que significa la donación y la supervivencia del prójimo. También hay que buscarlas dentro del propio sistema montado para unir las dos puntas del largo camino: el que manifiesta la voluntad de donar y el que desespera por un trasplante. Para aceitar este mecanismo, el Hospital Municipal Leónidas Lucero fue sede de una jornada de capacitación para médicos, enfermeros y público dictado por el triunvirato de profesionales que tiene la responsabilidad de coordinar el funcionamiento del CUCAIBA desde Ensenada, muy cerca de La Plata. Allí se escucharon varios conceptos interesantes. Por caso que las mujeres, tanto en la Argentina como en todo el mundo, tienden a donar más que los hombres. Que la edad promedio de los donantes es de 47 años y medio. Que la posibilidad de contar con un donante vivo crece en comparación con la de los donantes cadavéricos, por más que el promedio de sobrevida posterior al trasplante, es superior en dos años (17 contra 15) en la última opción. Bahía Blanca es un centro de referencia en trasplantes cardiovasculares desde hace varios años gracias al trabajo del equipo que lidera el doctor Carlos Schamun en el Hospital Privado del Sur. La cada vez más cercana posibilidad de que el Hospital José Penna cuente con el equipamiento y el recurso humano necesario para realizar trasplantes renales, reafirma aquella sentencia. En el ámbito privado, la experiencia en ablación e implantes de riñones ya está consolidada. Para ver el marco legal que rige los trasplantes en la Argentina, haga clic AQUÍ

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