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(Editorial) – “No tenemos plazos sino objetivos”. Casi 30 años después, cuando aún resuenan los homenajes y recordatorios por la recuperación de la democracia, otro funcionario, curiosamente también llamado Jorge, volvió a pronunciar la tenebrosa frase. Fue en el Concejo Deliberante de Bahía Blanca, a metros del despacho del presidente, ante varios micrófonos de medios locales.

En los 70, plena dictadura, el copyright fue para Jorge Rafael Videla, mandamás de la Junta Militar usurpadora del gobierno constitucional. Lanzó la sentencia para dejar claro que por su cabeza y la del resto de los jefes militares de entonces no había ningún apuro por normalizar al país tras el golpe de Estado. No era momento de hablar de plazos de entrega del poder a sus legítimos dueños, los ciudadanos de a pie, sino de cumplir con los objetivos, es decir, cumplir con el “plan criminal” como lo describiria casi una década después el Tribunal que enjuició a las Juntas. Ahora, la frase fue utilizada por el presidente del Consorcio de Gestión del Puerto de Ingeniero White Jorge Sebastián Otharán. El funcionario, elegido por el gobernador Daniel Scioli para representar al Ejecutivo bonaerense en la administración de la estación marítima, la utilizó para responder a un periodista sobre si el ente que preside tenía plazos para definir si le daba los últimos terrenos que quedan sobre la zona de Cangrejales a los franceses de Dreyfuss ó a los suizo-argentinos de Glencore-Oleaginosa Moreno. Para la mayoría de los cronistas, por el inocente pecado de juventud ó el imperdonable pecado de ignorar hechos históricos más ó menos recientes del país, la respuesta no tuvo otra connotación que la de establecer que no hay apuros en definir la terrenal cuestión (ó quizá que ya está definida, quién sabe y Otharán no deba jugar más el papel del cardenal Samoré). Aunque no queda claro cual serían hoy los “objetivos”. Pero para algunos curiosos que escuchaban, volver a oir tan tremebunda sentencia, produjo un escalofrío. Aunque el paso de los años y los vaivenes políticos parecen curar todo ó casi todo. Un concejal oficialista, que proviene de la centroizquierda comprometida con la causa de los derechos humanos y está en las antìpodas del pensamiento conservador del ex ucedeìsta presidente del Consorcio con quien hoy comparten gobierno e ideas politicas de gestión, le puso un cierre aún más penoso que el del uso de la tristemente célebre frase. “Y… era otro contexto político aquel” comentó al pasar para justificar a su ocasional compañero de ruta. Pregunta: que opinarìan si a alguien que acaba de salir de una crisis, se le ocurriera intentar calmar los ànimos con un “la casa está en orden”?.

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