(Notas de Usuarios) – El sábado 4 de mayo fue convocada a nivel mundial la denominada Marcha por la Marihuana con el fin de reclamar por el reconocimiento de los derechos de los consumidores y cultivadores de cannabis. Bahía Blanca, lamentablemente no fue la excepción. Decimos lamentablemente porque entendemos que el consumo de la marihuana, se está tolerando socialmente cada vez más, mayormente entre adolescentes y jóvenes, bajo el concepto erróneo de que su consumo no tiene consecuencias adversas para la salud. Se ha transformado en una droga de iniciación, tal como lo es el alcohol y el tabaco, en adolescentes hacia el consumo de otras sustancias tóxicas mucho más perjudiciales. Uno de los reclamos de esta marcha es pedir la despenalización del consumo de marihuana, pidiendo la modificación de la ley 23737 que prohíbe su consumo en público y lo sanciona. También afirma que el cultivo, elaboración, tráfico, promoción de su consumo y posesión, constituye delito. Un delito que se ve agravado en determinados supuestos: oferta de drogas a menores, en ámbitos escolares, venta por parte de funcionarios públicos, etc. Y es aquí donde comienza el amplio debate de si es correcto despenalizar o no el consumo de marihuana (o cualquier tipo de drogas de las denominadas ilícitas).
¿Por qué no despenalizar el consumo de marihuana?
Creemos que es descabellado este planteo, que es fomentado por intereses económicos mundiales que indican que la marihuana es una droga inofensiva y que por ende debe ser legalizada. Por ello argumentan que la marihuana no es adictiva, es buena para la salud y no causa daños cerebrales ya que es menos nociva que el tabaco.
La verdad es que científicamente está comprobado que la marihuana presenta efectos adversos como mareo, irritabilidad, taquicardia, ojos rojos, boca seca. Presentan reacciones adversas caracterizadas por crisis de ansiedad y síntomas psicóticos. Además la marihuana fumada es más cancerígena que el tabaco.
El Informe Mundial sobre Drogas alerta de las severas consecuencias en la salud mental asociadas con el uso del cannabis y que incluyen riesgos de dependencia, precipitación y agravamiento de psicosis.
Estos riesgos parecen ser más altos en las personas que comienzan a consumir cannabis en la adolescencia, sin olvidar que hay estudios concretos que han relacionado científicamente el uso de la marihuana con enfermedades mentales.
El cannabis desarrolla una enfermedad esquizofrénica. Algunos de los síntomas de psicosis inducida por marihuana son: agitación, violencia, fuga de ideas, afecto ansioso con tendencia al pánico, comportamiento bizarro, trastornos del pensamiento, hipomanía, aplanamiento afectivo, lenguaje incoherente, alucinaciones, delirios persecutorios, y alucinaciones.
Los mentores del movimiento legalizador desestiman esta realidad con el único objeto de obtener mayores ganancias de su comercialización. A menudo se afirma que la manera más fácil de eliminar el narcotráfico es la despenalización y la legalización del consumo de drogas. En realidad, es esta una idea que los mismos narcotraficantes impulsan ya que a través de la legalización de sus actividades lograrían ampliar considerablemente el mercado y ganar una respetabilidad de la que por ahora carecen.
La propia Organización Mundial de la Salud (OMS) considera a la marihuana una droga peligrosa desde todo punto de vista.
Pero el caso aquí en debate, se centra sobre la posibilidad del ejercicio de un derecho constitucional para poder -como se dice crudamente- drogarse libremente. En eso sintéticamente se basan las aspiraciones de quienes pretenden una legalización del consumo de cannabis.
Esperemos que en nuestro país prevalezca la cordura de los legisladores y nunca den un paso semejante, del que van a tener que rendir cuentas. Nos queda como ejemplo que en los países que se intentó liberarla, aumentó el consumo de la marihuana como otras drogas más duras. Tal es el caso de Holanda que ha despenalizado el consumo de lo que ellos consideran drogas blandas. En ese país el consumo de marihuana, cocaína, éxtasis, LSD, sigue creciendo. Ha bajado el número de adictos a la heroína, lo cual indica que se estaría reemplazando esta droga por alguna de las otras.
¿Legalizar, despenalizar o penalizar?
Algunos de los argumentos que esgrimen quienes están a favor de legalizar el consumo de drogas son analizados a continuación para que usted pueda sacar sus propias conclusiones:
“La legalización del consumo pondría freno a la venta de droga adulterada, o sea, reduciría el riesgo de muerte o deterioro orgánico”
RESPUESTA: Si bien hubo muertes de adictos que se inyectaron drogas adulterada, el porcentaje de los que mueren por sobredosis o sufren trastornos físicos o psiquiátricos es mucho mayor.
Además es frecuente que el adicto halle la muerte por actos que realice bajo los efectos de sustancias tóxicas; por ejemplo: conducir a altas velocidades, suicidios, accidentes laborales, actos peligrosos e inconscientes o mueren por delinquir bajo efectos de las drogas. Lo más dramático de la droga no es la muerte física sino la muerte en vida. Un adicto es solo un enfermo que solo consigue algún bienestar mientras se droga.
“Los consumidores son personas con desequilibrios emocionales que necesitan ser tratadas y no encarceladas.”
RESPUESTAS: Es cierto, pero es bueno que se penalice a los adictos con tratamientos ya que de esa manera se los incluye en el circuito medico asistencial, lo cual es imposible si se despenaliza su consumo.
Creemos que no es la mejor solución penalizar a quien consume, ya que quien consume es una víctima de su propia adicción y de quién inescrupulosamente lucra con tal debilidad. Pero si entendemos que es necesario tratar a quien consume, brindándoles las garantías de una rehabilitación, opciones de una vida mejor para él y su familia.
“El drogarse es un acto privado que no afecta a terceros.”
RESPUESTA. Esto no es cierto. En primer lugar, porque todo adicto hace consciente o inconscientemente apología del consumo de drogas. En segundo lugar, porque el adicto se ve forzado a robar o a hurtar para drogarse y sostener su adicción. Las estadísticas indican que el 78% de los adictos ha delinquido fuera del ámbito familiar y un 92% ha delinquido incluyendo el ámbito familiar. En tercer lugar el adicto causa más accidentes de tránsito, laborales y hogareños que una persona en su sano juicio.
El artículo 19 de la Constitución Nacional, es claro sobre los actos privados, sin embargo habría que tener en cuenta en ese marco que en los casos donde hay drogas de por medio, sí se perjudica a terceros, debido a que los estupefacientes alteran la conducta humana ocasionando daños a terceros y a sí mismo al decaer la salud del drogadicto, el Estado termina pagando su internación.
“La prohibición hace más atractivo el consumo de drogas.”
RESPUESTAS: Es cierto que lo prohibido capta la atención y el interés de las personas y, en especial de los más jóvenes. Pero el atractivo del consumo no reside en este aspecto, que carece de importancia para la mayoría de los adictos, sino en otro tipo de motivaciones como la necesidad de pertenecer a un, grupo, de evadirse o de obtener placer inmediato.
Legalizando su consumo no disminuiría el número de adictos, la disponibilidad aumenta el consumo: cuánto más alto o frecuente es el ofrecimiento directo de drogas, mayor la prevalencia. Chile es el país donde los estudiantes reciben más oferta de sustancias. Argentina ocupa el tercer lugar: al 11% le ofrecieron marihuana en el último año, y al 4,7%, cocaína.
Desde el Centro Preventivo La Misión…
Nos preocupa ampliamente la cantidad de padres que se acercan a nuestra oficina los días martes, alarmados por el consumo social de marihuana por parte de sus hijos adolescentes. Naturalizando el acto bajo el pretexto de “todos lo hacen”, “es solo por diversión”, “es menos perjudicial que el tabaco”.
La mal información que manejan nuestros hijos es grande, por tal motivo, muchas escuelas también acuden al centro para desarrollar talleres que informen realmente sobre los daños que ocasiona el consumo.
Creemos que como sociedad debemos despertar ante tanta confusión que se presta en torno a este debate, buscando las verdaderas fuentes de información y abriendo los ojos ante tantas consecuencias del consumo de drogas que hoy padecemos en nuestra ciudad (robos, inseguridad, violencia escolar, violencia de género, accidentes de tránsito, etc. Nunca tan frecuente como los últimos meses).
El punto de partida de una posibilidad de cambio, consiste en reconocer las dificultades, los límites y aquellas situaciones frente a las cuales nos sentimos vulnerables como individuos y como comunidad, pero también reconocer y estimular las condiciones favorables que nos permitan sortear dificultades.
La tolerancia social es naturalizar conductas que no son saludables como si lo fueran. Es la resignación a convivir con aquello que no nos gusta como si no tuviésemos más remedio.
El abuso, por ejemplo, de alcohol los fines de semana, el consumo por parte de los menores, la ausencia de límites, la venta inescrupulosa en lugares no habilitados a adolescentes, y también el consumo de marihuana, forman parte de nuestro paisaje cotidiano. Casi con naturalidad apreciamos la pobreza la exclusión, la violencia en las escuelas, contra lo que pareciera que ya nada podemos hacer, porque son «datos de la realidad» de un nuevo mundo globalizado.
Si decidimos tolerar, convivir con todo esto, si creemos que es natural y nada se puede hacer, entonces no hagamos y no malgastemos recursos. Pero si estamos dispuestos a dar batalla, si estamos dispuestos a pelear por una ciudad mejor y una sociedad más saludable, entonces digamos SI, y cambiemos el rumbo de lo que como adultos estamos brindando a nuestros jóvenes y adolescentes, volviendo a dar valor a la vida propia y a la de los demás como si fuera la propia.
Nota de Solo Local: la nota de Usuarios fue enviada a nuestra redacción por el Centro Preventivo de Adicciones «La Misión» y Acción Bahiense Comunitaria (ABC)