(Notas de Usuarios) – En los últimos años, el gobierno nacional ha impulsado un plan de consumo compulsivo, bobo, es decir, gastar dinero en bienes que no necesitamos de inmediato, sin ahorro ni inversión. De la misma manera, se le concedió a las empresas de la construcción la posibilidad de erigir edificios de manera también compulsiva, aprovechando cuantiosos fondos de inversión formados con el dinero de miles de personas, que ante la falta de otras opciones económicas, vieron en la posesión de un departamento (que pueden o no alquilar) un patrimonio que nunca pierde su valor mientras duran las crisis económicas que con frecuencia golpean a los argentinos. La construcción desmedida de edificios que no respetan ni la identidad de los barrios ni los monumentos históricos, se ha convertido en una verdadera plaga en muchas ciudades del país, empezando por Buenos Aires, y donde Bahía Blanca no es la excepción. En esta última, la acción de los «desarrolladores urbanos» se centra en el barrio Universitario, donde tiene sus aulas principales la Universidad Nacional del Sur.
A partir de ese momento, se modificó la fisonomía del barrio y sus habitantes se vieron perjudicados por una contaminación visual. A ello siguieron la pérdida de luz natural y artificial, problemas con el agua y el gas, cloacas que rebalsan, inseguridad, suciedad, falta de estacionamiento y disminución del valor de las propiedades. Al lado de cada edificio, hay una casa cuyos moradores han hecho un juicio por daños y perjuicios. Para enfrentar el problema, la Sociedad de Fomento, primero, y un grupo de vecinos autoconvocados, después, han hecho una serie de reclamos ante las autoridades municipales y concejales: cartas, recolección de firmas, cortes de media calzada, colocación de carteles y pasacalles y difusión del litigio en los medios y, a pedido de los profesores de diferentes establecimientos educativos de la ciudad, difusión del litigio a estudiantes secundarios.
Ante la sordera oficial, los vecinos autoconvocados se presentaron a la justicia para defender sus derechos humanos y constitucionales. Jueces de Bahía Blanca y de Mar del Plata dieron la razón, en primera y segunda instancia respectivamente, y en fallos que sientan jurisprudencia, a los peticionantes. No obstante ello, el intendente interino Gustavo Bevilacqua y sus funcionarios (Ruben Valerio y Marcelo Lenzi) se dedicaron a desinformar a la opinión pública y a amenazar a los denunciantes del atropello cometido. Mientras se espera una reunión prometida, pero nunca concretada hasta hoy, en la intendencia, los Vecinos del barrio Universitario por la Identidad Barrial solicitan, con carácter de urgencia, ante quien corresponda, un detalle actualizado de los permisos otorgados al día de la fecha y saber si se ha cancelado, realmente, la concesión de los mismos.

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