(Notas de Usuarios) – La revista LNG Journal, publicación específica del sector de gas natural licuado, en su sección “Engineering Forum” publicó en 2006 un informe que sintetiza los resultados de comparar 6 tecnologías distintas de regasificación de GNL. El trabajo, escrito en idioma inglés, puede consultarse aquí. El que la empresa YPF-Enarsa proyecta para Puerto Cuatreros se conoce como de “ciclo cerrado” y se caracteriza básicamente por utilizar un fluido contenido por la propia terminal (es decir que no toma agua del mar) como medio para calentar el gas líquido. Esta tecnología requiere menos inversión que las de ciclo abierto o combinado aunque enfrenta mayores costos operativos. Los costos operativos se componen de varios ítems. Por ejemplo, el fuel oil utilizado para operar las calderas constituye un renglón no despreciable de estos costos de operación. Una de las ventajas aducidas en dicho informe de la tecnología de ciclo cerrado es que, como la caldera se encuentra en el interior del sistema, la operación resulta independiente de las condiciones climáticas de la región (no así, la entrada, descarga y salida de los buques que aprovisionan de GNL a la terminal, cuya operación es altamente sensible a las condiciones climáticas, como se describe en una nota anterior). El sistema de ciclo cerrado, sin embargo, puede implicar la emisión de gases contaminantes, como CO, CO2 o NOx con el peligro de incurrir en niveles superiores a los establecidos por las legislaciones ambientales (ya de por sí bastante laxas en Argentina al menos). La publicación de las empresas del sector de GNL reconoce en el artículo arriba citado que este tipo de tecnologías puede incurrir en costos operativos adicionales derivados del control de las emisiones y posible pago de multas originadas en emisiones superiores a las establecidas por ley.
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Este aspecto es reconocido por el estudio de impacto ambiental presentado por YPF-Enarsa para el emprendimiento local. Con el objetivo de ofrecer datos ilustrativos sobre los niveles de emisiones gaseosas, el estudio presenta las mediciones de varias sustancias emitidas por el buque metanero Excelsior, que comenzó a operar desde 2008 en el puerto local. El propio estudio reconoce que en 2010 una de las mediciones efectuadas registra que el buque emitió NOx en un nivel superior a los permitidos por los estándares ambientales, aunque rápidamente aclara que se trató de una situación extraordinaria.
El problema de este reconocimiento es que de un total de 7 mediciones efectuadas, en total 1 de ellas registra un nivel excesivo. ¿Cómo interpretar este dato? Si la muestra ofrecida es representativa ello podría llevar a concluir que 1 de cada 7 días se podrían generar emisiones nocivas, guarismo que puede interpretarse como preocupante. Por otro lado, si la muestra ofrecida no es representativa de las condiciones normales de operación del buque, el estudio entonces ofrece información irrelevante e insuficiente para proyectar niveles probables de emisiones gaseosas de la potencial instalación de otro buque regasificador en Cerri. O se informa una muestra lo suficientemente larga de emisiones certificada por autoridades y técnicos idóneos no directamente dependientes de la empresa, o la valoración que el estudio hace con referencia a las emisiones no es válida.
Nota de Solo Local: la autora de esta nota es docente e investigadora de la UNS y Doctora en Economía.

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