«Hoy, 20 de enero de 2012, vivimos un hecho histórico porque Bahía Blanca, esta ciudad dura y difícil, dio el paso grande de inscribirse en el modelo nacional que encarna Cristina«. La frase le pertenece a Dámaso Larraburu y la pronunció el viernes en la casona de la Universidad Nacional del Sur, acompañado del vicegobernador Gabriel Mariotto, el intendente interino Gustavo Bevilacqua, parte del gabinete municipal (donde sobresalió el secretario de Promoción Social Rafael Morini) y mucha militancia, gremial, vecinal y juvenil. Sin ningún tipo de menciones para Daniel Scioli ni Cristian Breitenstein de parte de los tres oradores centrales, el contenido de sus discursos se asemejó más al de un grupo político que había desplazado a otro de signo diferente en el gobierno de la ciudad, que a una continuidad en la administración y mucho menos a una conducción temporaria para los próximos dos años de licencia del intendente electo con el 44% de los votos el 23 de octubre pasado. Todo lo contrario: Larraburu, al que Mariotto calificó como un «mito», afirmó que hoy en la ciudad «gobierna el compañero Bevilacqua» y a continuación avisó que buscarán que «el claro mensaje del proyecto nacional que encarna la presidenta tenga correlato en cada una de las áreas de la municipalidad de Bahía Blanca, en salud, acción social, educación, trabajo», mientras la multitud, no casualmente gran parte de ella luciendo remeras con la leyenda Proyecto Nacional en colores celeste y blanco, aplaudía a rabiar hasta tapar lo que decía. Su discurso se puede escuchar en este audio.
Cada vez con mayor protagonismo público (pese a que se ubicó entre la «vieja dirigencia» y dijo que está «en la curva final de la militancia»), Larraburu exhibió su habitual estrategia de surfear la ola e intentar mostrarse indemne y diferente a lo que se va ó pierde peso, largamente entrenada en las transiciones justicialistas del renovadorismo al menemismo, del menemismo al duhaldismo y del duhaldismo al kirchnerismo. Para muestra, basta un botón local: ese mismo día, en su reciente cuenta de Twitter, buscó despegarse de la cada vez más devaluada Compañía Plaza al pedir, como se puede ver aquí, que la empresa se vaya de la ciudad. Sin embargo, a fines del año anterior, en una entrevista con el programa de televisión Tres Líneas, Larraburu había hablado en primera persona del plural, al referirse a la reforma del transporte público, como uno de los errores del «gobierno anterior», según lo definió. «Fuimos demasiado creyentes que íbamos a un servicio público mejor», confesó.

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