Más Militancia K que Administración Pública

(Notas de Usuarios) – El pedido de informes que presentara la Unión Cívica Radical referido a la División Juventud no constituye en modo alguno un juicio de valor sobre la existencia de la misma, ni sobre la participación, la formación y la voz de la juventud en la política. Como tratan de exponerlo a la opinión pública algunos de sus integrantes cuando dicen por ejemplo “la participación de los jóvenes incomoda a algunos sectores”. Ha sido lamentable que la La Nueva Provincia del día 22 de enero de 2012 publicara en la Sección Ciudad las frases destacadas de la semana (algunas muy buenas), pero entre ellas la primera, que se puede leer en este enlace, es: «A un grupo haciendo política, o en los scouts, se lo va a atacar porque los jóvenes somos peligrosos para cierta clase de gente…». (Sebastián Angelini, de la Mesa Coordinadora que tiene a cargo la División Juventud de la Municipalidad). Cuando digo lamentable no me refiero a la nota, sino a la frase, claro está.

Lo que se presentó, que se puede ver aquí, es solo una solicitud de informes. Que sólo quienes no están acostumbrados a dar las explicaciones que corresponden cuando se involucran fondos públicos tratan de desvirtuar. Porque desvirtuar implica, y eso si es sabido, evitar dar la explicación pertinente.

Todos los que estamos trabajando en política hoy  hemos militado de jóvenes  y seguramente lo hacíamos, mate de por medio, en ámbitos que nos contenían y nos formaban. Siempre dentro de los espacios partidarios que nos proveían de un lugar digno al efecto. ¿Cómo estar en desacuerdo con lo que históricamente hicimos de jóvenes nosotros mismos?  Pero lo cierto es que no es esa la discusión.

Se trata simplemente de exigir que nos expliquen  por qué la División no aparece en el presupuesto, quiénes son sus responsables, a qué se dedican, cuánto se paga de alquiler y que servicio ofrecen a la comunidad toda estos empleados estatales.  Preguntas que no sería pertinente hacer si no fuera porque en este caso, a diferencia de nuestra juventud militante, es la ciudadanía la que paga con sus impuestos el alquiler de la casa, los planes de empleo y los sueldos temporarios de sus integrantes.

Por lo que, siendo dinero público el que sostiene esta División,  no solo es pertinente preguntar cómo se gasta y en qué sino también medir las prioridades del gasto involucrado, máxime teniendo en cuenta  que el área de Promoción Social es una de las más sensibles del presupuesto.

En un presupuesto de “sintonía fina”, lo que costea esto, no puede costear otra cosa y  es ahí justamente entonces dónde las prioridades que se elijan perfilan una gestión. Gestión que, por estos tiempos,  parece ocuparse más de la militancia que de la administración encomendada por el pueblo.

 

 

 

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