¿Da “Asco” la Política Bahiense?

emoticon_asco(Notas de Usuarios) – ¿Se acuerdan de aquello que, tal vez por obra y gracia de unos cuantos fariseos mediáticos rasgando sus vestiduras, le trajo unos cuantos dolores de cabeza y unas pocas adhesiones al bueno de Fito Páez cuando, al día siguiente de las elecciones porteñas, en una columna firmada en Página 12 aseguró sentir “asco” por el 60 por ciento de porteños que votó a Mauricio Macri? Con la deliberada intención de provocar un indispensable debate en Bahía Blanca, cabe preguntarse si, en estas últimas semanas, no se han dado todas las condiciones para que muchos vecinos alberguen la misma repulsión, casi instintiva y acaso subsidiaria del más elemental deseo de conservación de la salud mental, hacia casi todo lo que tenga que ver con la actividad política, prácticamente sin distingos de figuras ni, mucho menos, de pertenencias partidarias.

O cabe otra reacción ante la siguiente enumeración casi descriptiva de hechos puntuales relacionados personas que actúan en política en el “Pago Chico”, a saber:

1) Un intendente cuyo eslogan durante toda una campaña electoral decía “Yo creo en vos”, literalmente huyó del compromiso encomendado por la ciudadanía para ubicarse en un ministerio provincial, dejando a cargo nada menos que del municipio a un perfecto desconocido. Si se hubiera dicho en algún corto televisivo o afiche “vótenme a mi, pero yo dejo a Bevilacqua para que haga lo que quienes me votan me encarguen a mí” ¿Cuántos votos conseguía esa fórmula? Más aún, el “huido” montó toda una opereta para evitarse el mal trago de tener que decir “sí juro” en algo que todos sabían que no iba a cumplir, pero se encargó, sistema de marketing mediante, de difundir pomposamente las fotografías e imágenes su acto de asunción como ministro. ¿Cómo es entonces? ¿Para intendente no hace falta jurar, pero sí hace falta hacerlo para ser ministro?

2) El perfecto desconocido que asume la intendencia presenta como principal pergamino ser poco menos que “sangre de su sangre” con Dámaso Larraburu, tal vez (o sin tal vez, según muchas encuestas) la figura política con peor imagen pública de la ciudad. Para sumar antecedentes en su contra, casi nadie le reconoce pertenencia alguna a actividad social en la ciudad que “gobernará” y por el contrario, se constató que según el padrón tiene domicilio en Médanos (dónde votó y su propio hermano fue candidato a intendente por una fuerza opositora al kirchnerismo ¿habrá votado a su hermano o al kirchnerismo? Buena pregunta ¿no? ¿Alguien se animará a hacérsela?) y que, también, tiene a su nombre un “Registro de Automotores” en San Carlos de Bariloche, actividad esta que, por su propia naturaleza—dar fe sobre la propiedad de bienes—exige una íntima, estrecha y sólida relación con la comunidad en la que se desarrolla. ¿Cómo se puede tener una íntima, estrecha y sólida relación con una comunidad como la de Bariloche y se es intendente de otra que está a mil kilómetros? ¿Será haciendo escala en Médanos que se cumple esta proeza?

3) En el “nuevo gabinete” municipal aparecen dos nombres (Rafael Morini y Diego Palomo) que llegaron a la política de la mano de Federico Susbielles, quien a su vez, en 2007 encaró toda una campaña la intendencia denunciando a Dámaso Larraburu y hasta trajo a la ciudad a Graciela Ocaña (hoy en las filas de Francisco De Nárvaez) para que lo ayude a denunciarlo. Para semejante cambio de postura, es decir pasar de la denuncia a la alianza, jamás medió la menor explicación o justificación. Solo la suscripción de un supuesto “Acuerdo Programático” del que no parece cumplido casi nada, salvo las actitudes “panquequeriles” de algunos de los firmantes, quienes pasaron a revistar en el equipo de los que por un cargo se olvidan de todo…

4) El diputado Marcelo Feliú sale a criticar con vehemencia la decisión de Breitenstein de “no asumir el cargo para el que fue votado”. Sin embargo, por las mismas horas, Ricardo Curetti, quien revista en el mismo grupo político seccional que Feliú, hace exactamente lo mismo que Breitenstein para irse a dirigir la Vialidad Provincial, pero al legislador bahiense no se lo escucha por ninguna parte referirse al asunto. ¿Será que lo que está mal acá, deja de estarlo al atravesar el control fitosanitario del Río Colorado?

5) Pero no sólo desde el oficialismo abundan las contradicciones o saltos acrobáticos y la capacidad de acomodarse dejando al más mínimo decoro de lado: a la hora de elegir las nuevas autoridades del Concejo Deliberante, desde el “radicalismo histórico” se critica la designación de un afiliado radical (Lisandro Ganuza) para el cargo de prosecretario, la cual se impulsó desde el sector del PRO, si no se está mal informado, lo que en el resto del país debería ser la mayor oposición al kirchnerismo. Si el lector no entiende semejante carambola a no preocuparse. Lo mismo sucede a la hora de intentar escribirla… No se entiende.

6) Julián Lemos, hijo de un ilustre radical bahiense, en 2009 llega a una concejalía como candidato de UNIÓN-PRO, un mejunje liberal-duhaldista que se desarma sin atenuantes poco después de las elecciones y, para colmo, durante dos muy grises años ocupando una banca, termina funcionando como bizarro y servil apéndice del larraburismo al que, supuestamente, enfrentó en las elecciones y el cual a partir de su estrepitoso fracaso en materia de reformulación del sistema de transportes, dejó a su empresa familiar al borde de la desaparición. No sólo eso: los votos del bloque que él lidera son los que le permiten a Breitenstein acceder a la licencia para asumir el ministerio.

7) La concejal Constanza Rivas Godio, hasta no hace mucho aspirante a la intendencia de “su ciudad, en la que ama salir a tomar mate con los vecinos”, según sus propias palabras, tras votar a favor de la licencia de Breitenstein, anuncia que también tomará una licencia de su puesto para asumir un cargo en el gobierno de la ciudad de Buenos Aires. ¿Irá a aprender cómo se ponen las cloacas en Villa Lugano para volver dentro de un tiempo a decir que cómo “sigue amando y extraña los mates bahienses”, quiere un cargo por acá?

8) Dos históricos del radicalismo local como Carlos Ocaña y Raúl Vidal, ante la circunstancia de dejar sus respectivos cargos como concejal y secretario del HCD, anuncian su voluntad de “retomar sus respectivos cargos de planta permanente” en el municipio, es decir pasar a trabajar para el oficialismo del que habían sido oposición hasta hace unas horas. El dato es que en el caso de Ocaña ese puesto estuvo reservado durante ¡28 años! ¿Hay algún otro campo de la vida laboral en la que una persona pueda estar casi tres décadas de licencia? No. ¿Volver al llano? Ni pensarlo, Es una opción que no parece figurar en los diccionarios de demasiados políticos bahienses sin distinción de partidos, ni siquiera ante el riesgo severo de desdibujarse por completo ante la sociedad a la que deberían servir como sucede en estos casos. ¿Qué pensará al respecto cualquier precarizado al que hacen cinco o seis años que le vienen dando vueltas con la renovación de un contrato para sobrevivir?

9) Juan Pedro Tunessi (otro que ya va para las tres décadas de “vida pública” ¿o hay que decir “viviendo de lo público”?), sin dudas uno de los responsables de la estrepitosa derrota de Ricardo Alfonsín en las últimas elecciones, se encarga de presentar su nuevo y modesto cargo como “secretario” del bloque de diputados nacionales del radicalismo, “como una oportunidad única para la ciudad, que tendrá otro cargo estratégico de nivel nacional”. Para ello cuenta entre otros, con el solícito aporte del vocero oficial del sistema bahiense, Héctor Gay, quien, en el horario central de la audición radial más escuchada de la región, no duda en considerar que “Tunessi designado en ese puesto es una buena noticia para Bahía Blanca”. En procura de comprender las motivaciones de tan singular forma de adjetivar un dato por lo menos menor, cabe preguntarse si será solamente una casualidad que Héctor Gay sea padre de una de las empleadas contratadas por Tunessi en el Congreso Nacional.

10) La Corporación del Comercio y la Industria y la Unión Industrial, a cambio de “contratos para algún representante”, “militan” con decisión su apoyo al nuevo Ministro de la Producción sin caer en la cuenta que si algún día esa cartera fuese ocupada por un pergaminense, marplatense u olavarriense seguro que pondrían el grito en el cielo si éste saliera a decir abiertamente que su cargo provincial, en realidad, constituye “una magnífica oportunidad de negocios para su ciudad”.

11) El nuevo ministro de la Producción lleva consigo a un equipo de “notables” a su cartera, entre los que se incluyen, entre otros, a su entrenador personal (Javier González Muñiz, profesor de Educación Física, sin dudas una disciplina íntimamente emparentada con la reactivación de diversas variables productivas), un ex gremialista de cuestionado paso por “La Bancaria” (Sergio Palladino) y a la columnista de LU2, “experta en temas de educación” Guillermina Rizzo, quien en 2009 fue candidata “a algo” por el PRO y, poco después, terminó formando parte del elenco municipal. ¿Será que desde el Ministerio de la Producción tiene previsto instaurar en el Conurbano el modelo educativo finlandés? En fin, la lista, también incluye a Jorge Otharán y a un “récordman” de “polifuncionalidad” de la política continental: Hugo Borelli, quien pasó de encargado de tránsito durante la administración de Rodolfo Lopes a Presidente del Consorcio de Gestión del Puerto ¿se vendrán las barandas para que estacionen los buques en Puerto Galván?

12) El día de la asunción en el Ministerio de la Producción, prácticamente el primer abrazo que recibió tras la jura Cristian Breitenstein tras bajar del estrado, provino de Guillermo Ciamberlani, uno de los titulares de Rex Publicidad, empresa que administra la millonaria pauta publicitaria municipal. Poco después, un saludo similar llegó de parte de Carlos Arecco, empresario que, entre otros méritos, tardó más de dos años más de lo previsto en cumplir con lo estipulado en la obra de remodelación del aeropuerto bahiense y, entre otras perlitas, no afrontar nunca el pago de lo estipulado por la explotación de la playa de estacionamiento del complejo, lo que puede traducirse en decenas de miles de pesos que faltaron de las arcas de todos los bahienses. ¿Organizaciones de base? ¿Militantes de juventudes barriales? Ninguna presente que se haya visto. Solo empresarios, agradecidos por tantos buenos negocios a costillas de todos y anhelantes de más… tal el caso de otro asistente: Gustavo Damiani, beneficiario desde hace muchos años de la concesión de un sistema de parquímetros obsoleto y deficitario, por el que la ciudad paga muy caro por algo que, en realidad, podría darle ganancias y generar empleos genuinos.

13) El diario La Nueva Provincia, en un primer momento, calificó en su portada como “penosa” la decisión de Breitenstein de traicionar la voluntad popular. Pero en pocos días, también si que medie la menor explicación al respecto sobre la voltereta, también en la tapa pasó a considerarla “una oportunidad para la ciudad” y a empezó a colaborar en la complicada misión de colorear al sucesor en la intendencia con el mismo barniz de “estadista” con que, a cambio del mayor flujo de fondos oficiales a su favor en su más que centenaria historia, maquilló a su antecesor cuando volvió de Alemania para suceder a Rodolfo Lopes. Por ahí, esta vez les cuesta menos: Médanos está tan sólo a 50 kilómetros del centro bahiense y, cuánto mucho, Bariloche a poco más de mil. Este tipo de acuerdos suelen solidificarse en bien servidos encuentros entre Vicente Massot y el propio Dámaso Larraburu, organizados por Luis Vidili, para más datos, incluyendo uno muy reciente horas antes de la última Navidad. Cabe preguntarse si en la Casa Rosada, tan guardianes e intransigentes con determinadas posturas ideológicas como parecen ser, sabrán lo aceitada que anda la relación entre el único diario que todavía reivindica la Dictadura Militar y Larraburu, quien por estas horas, en cuidadas apariciones públicas, no duda en manifestar públicamente “y pedir que se subraye” su “completo alineamiento con el proyecto de Cristina Kirchner”.

14) Y para cerrar con este sugestivo número la presente enumeración, sirva citarse la enfática declaración del propio Larraburu indicando que se terminaba “la época de las obras faraónicas”. En efecto, el hombre parece haber notado que, además de la pauta municipal, algunos gastos comunales se han tornado irritantes para la percepción de muchos vecinos. Por caso, el paso del rally Dakar costó una cifra inmensa que algunos ni se animan a mencionar, sin contar el enojo que el constante “embellecimiento” de la zona céntrica provoca en no pocos barrios dónde faltan cosas urgentes. Sin embargo, pocas horas después de haber hecho ese comentario para nada casual y de haberse manifestado el propio Bevilacqua como partidario de “una sintonía fina” en materia de gasto público, la tapa del diario (que a esta altura funciona prácticamente como un parte de prensa) se despachó con el anuncio de la construcción de un “nuevo súper edificio municipal” de ocho pisos, en el contrafrente del actual palacio de la intendencia. ¿Será que la necesidad de consolidación de la endeble imagen de Bevilacqua necesita de un emblema que marque las diferencias con su antecesor? O, como sucedió con muchas otras obras encaradas en los últimos años desde el municipio (ejemplos: aeropuerto, autódromo, etc.) surgió una oportunidad de negocio para alguien de esas “que no se pueden rechazar”.

Zabala como botón… cómo muestra

Tal vez haya que seguir muy de cerca lo que vaya a suceder en los próximos tiempos con el caso de Ariel Zabala, ex Secretario de Acción Social de Breitenstein, corrido de su cargo hacia la dirección de Vivienda para dejar paso a un Marcelo Ciccola, que, en medio de todo este berenjenal, pareciera ser el único que por propia decisión o por que no le quedó otra tras fracasar en cada lugar que estuvo, parece haberse ido a su casa…

En los corrillos políticos se agita la versión de que “algo muy grave va a pasar con Zabala”, toda vez que el propio Dámaso Larraburu, en la misma recientemente aludida aparición pública en un programa de cable que puede verse en YouTube, sobreactuó su corrimiento por “motivos políticamente muy graves” y por obra de la “firme rectitud” que, hasta gesticuló, parece guiar a Bevilacqua en cada uno de sus pasos (lo del Registro Automotor en Bariloche, justo no se lo preguntaron… todavía).

Lo cierto es que nadie a ciencia cierta sabe bien qué es “lo tan tremendo” que le achacan a Zabala, quien dicho sea de paso, tampoco se quedó en la calle, sino que volvió a su cargo de planta permanente municipal.

Se menciona algún manejo poco claro de planes sociales otorgados a personas que no lo necesitarían. También maniobras con la adjudicación de viviendas o terrenos fiscales, pero en concreto, todavía nada… sólo el fantasma deslizado de un posible “mani pulite”, algo que siempre suele caer bien en cierto público.

¿Será más grave lo que hizo Zabala que el alquiler de un inmueble casi obsoleto como el cine Plaza, por una cifra cuantiosa a la familia del legislador Iván Budassi? ¿O peor que haber estado dos años “colgado” del sistema de agua potable, como hizo el ex director del Instituto Cultural, Federico Weyland, otro que no está claro si emigró a La Plata junto a Cristian, su “amigo del alma y compañero de tantos viajes transatlánticos”?

Algún “larraburólogo”, graduado en años de observación de los serpenteantes movimientos del objeto de su estudio, mencionó que se está en presencia de una conducta bastante típica de su parte.

Por un lado, mandar el mensaje de que siempre, quien saca, pone y resuelve, es él. En este caso, haciendo caso a la “férrea honestidad” de su nuevo delfín en la intendencia, pero con su visto bueno.

Por el otro, empezar a restarle posibilidades de cualquier chance de regreso a Cristian Breitenstein, de por sí, bastante acotada, ante lo mal que cayó en la ciudad la forma de su partida.

Si lo de Zabala se tratara de algo realmente en serio, alguno de los fiscales que le responden y le deben su puesto, se hubiera movido al respecto para hundirlo del todo. Salvo que esté esperando a que, mientras se reúnen las pruebas, esté de turno justo el que realmente considere conveniente para esta tarea.

Habrá que esperar hasta entrado por lo menos un par de meses el 2012, para tener una primera evaluación sobre como marcha el injerto.

Si el nuevo intendente no tiene ninguna tormenta que incomode demasiado su interinato y Breitenstein sólo habla a través de las páginas dedicadas a la difundir la actividad de la Zona Franca (contratadas, por supuesto, a LNP a través de Rex Publicidad) y entiende que “ser un personaje del pasado” es el costo de su decisión de haberse ido, lo más probable es que Zabala se rumbee hacia un ostracismo similar al de Ciccola”, pero sin jugarse demasiado.

Entonces el razonamiento cae medio de maduro: “Zabala se fue mal de Acción Social, Ciccola que era presidente del Concejo y sonaba como senador, desde ese mismo puesto, volvió a la nada ¿no le pasará lo mismo al actual ocupante de esa repartición, el ascendente Rafael Morini?

Me parece que para abordar este tema de y de lo que pareciera que ha pasado a representar para Larraburu el ex edecán de Federico Susbielles, con quien hoy ya ni se saluda, se deberá hacer una nota especial, porque hay tela de sobra para cortar.

Así como en un tiempo se decía que todos los caminos conducían a Roma, ahora cada vez más senderos pareciera que pasan por Morini, antes de desembocar en Larraburu.

 


Enviado a Solo Local por Santiago Ismael Rosso

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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