Silencio Baylac, Silencio

(Notas de Usuarios) – Aunque no soy afecto a perder el tiempo, ni lo tengo, en realidad, el fastidio y el asco  que siento al ver a Juan Pablo Baylac desfilar por los medios como si tuvierse algo que decir, es lo que me motiva a escribir esta líneas, a las que considero más que nada un modesto intento de desagravio a los miles de argentinos que lo sufrimos y a aquellos que no la contaron, esos 39 compatriotas que,  según él,  lo ponen mal a la hora de recordarlos. Habría que sentarlo frente a los familiares de las víctimas de la represión que ellos ordenaron, para que ensaye una mínima, aunque no muy humana explicación. Y seguramente sus palabras sonarían tan huecas y nefastas como aquellas que dio a la señora en la puerta de Olivos, prometiéndole que en poco tiempo le iban a devolver sus ahorros, y hasta invitándola a encontrarse en ese mísmo lugar para “corroborar” su promesa. Bien falso. Este nene de mamá se permite decir que no recuerda nada de las veinticuatro horas previas al día en que el país «se fue al carajo”. Y ahí comienzan sus primeras dos falacias. El fue arte y parte de aquel desquicio que pasó a la historia como el último gobierno radical. Así como demostraron que no pueden gobernar y menos aún terminar un solo mandato constitucional, Baylac se desentiende de las consecuencias que aquel desmadre produjo en los argentinos en su conjunto, en la vida cotidiana, que nos marcó a fuego. Muchísimos pagamos con bienes y otros con sus vidas. No se puede decir livianamente que “el país se fue al carajo”. Lo destruyeron ellos. Nos enterraron ellos. Nos mandaron al carajo ellos. Y Baylac fue parte de ese desquicio. Entonces, convengamos que no es un tema de “bobos».

 

La descripción queBaylac hace de sus últimos momentos en la política lo muestran como lo que es: abandonando el barco, sin la más mínima culpa.

Por suerte, los argentinos tenemos memoria, y hoy sabemos que opciones de oposición seria, si bien hoy no las hay, en algún momento surgirán.

Pero hay facciones políticas (porque no se les pueden llamar partidos), hay facciones (de facciosos) que los argentinos hemos tachado definitivamente de ese menú de opciones. Y los radicales, afortunadamente, están entre ellos.

Finalmente, cuando Baylac hace gala de su chabacanería de comité diciendo que está “podrido” por las llamadas de los medios para los 19 de diciembre, es la esperanza de miles de argentinos y mía también para que, una vez finalizado el período de juzgamiento de los genocidas de los setenta, entren a desfilar estos  irresponsables y por fin reciban la llamada de un juzgado para sentarlo en el banquillo y se dignen explicarnos pero seriamente sus manejos y paguen por ello.

Lo que hicieron los radicales de la mano de De la Rúa, terminó con muchas vidas hundidas en la tristeza y la impotencia de ver sus ahorros esfumados a manos de delincuentes de guante blanco.

Espero no sentir nuevamente las náuseas que su imagen y palabras me producen.

Llamarse a silencio es lo que nos debe a todos.

 


Enviado a Solo Local por Daniel Bercovich


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Sandra Crucianelli

 

 

 

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