La minera brasileña Vale ya cuenta con la autorización de las provincias de Mendoza y Neuquén para extraer y procesar cloruro de potasio en la primera de esas provincias y transportarlo por tren a través del territorio de la segunda hacia Bahía Blanca. En ambos estados provinciales, las autoridades políticas exigieron y lograron de la firma extranjera el pago de compensaciones ambientales por el impacto que generará la inversión y su logística en esos territorios. La provincia de Río Negro, por donde también deberá pasar el tren, avanza en el mismo sentido, tal cual se explica en esta nota. Allí Vale deberá comprometer un aporte en dinero, que será destinado a la construcción de un hospital en General Roca, como condición previa a la realización de la audiencia pública donde se escuchará la palabra de todas las comunidades que se verán afectadas por el proyecto productivo. Tras esa reunión, («que no será una formalidad» según dijo un funcionario rionegrino) se definirá la aprobación ó no del paso de las formaciones ferroviarias con la carga para exportación. Aquí, en Bahía Blanca, todo es muy diferente.
La convocatoria a la audiencia pública llegó cuando Vale ya comenzaba a realizar los primeros movimientos de suelo en los terrenos asignados cerca de la central termoeléctrica Piedrabuena. Quedó claro en ese encuentro que el municipio había dado su ok a la instalación mucho tiempo antes en comunicaciones enviadas al Consorcio de Gestión del Puerto, donde finalmente se autorizó la radicación en el año 2008. Tras varias horas de debate, que Solo Local reflejó en esta nota, surgió como único resultado concreto, la conveniencia de que Vale utilice para llegar al puerto las vías más alejadas del sector urbano de la ciudad, algo que Ferro Expreso Pampeano anticipó en la misma audiencia, como se puede leer aquí, que ya estaba en sus planes… De exigirle a la empresa brasileña que compense a la ciudad por el impacto ambiental que generará su proyecto, tal cual se acordó en las tres provincias mencionadas, nada se habló. Son dos los efectos que más deberían preocuparnos, como se alertó en este enlace: el paso de los trenes y la posible salinización del Río Colorado, futura fuente de provisión de agua para Bahía Blanca y Punta Alta.
