Las actuales turbulencias en la economía mundial, con epicentro en los Estados Unidos y algunos países de Europa, encuentran a las naciones de América Latina, incluida Argentina, en una situación de fortaleza con relación a crisis anteriores. Se habla de «estructuras blindadas» ante los posibles rebotes de la debacle que altera al Hemisferio Norte. Sin embargo, en una economía internacional fuertemente globalizada y como ocurrió en la pasada crisis de las hipotecas de 2008, es difícil que nadie quede exento, en mayor ó menor medida, a los coletazos financieros. Una de las posibles vías de contagio son los flujos de capitales que se mueven de un lugar a otro movilizados por la rentabilidad y las condiciones de liquidez y disposición de los fondos. En la volatilidad de esos movimientos y su relación con las crisis estructurales que afectaron a las economías de América Latina en las últimas dos décadas, está centrado un trabajo realizado por dos economistas de la Universidad Nacional del Sur de Bahía Blanca y que acaba de ser publicado en la web por el Banco Central del Uruguay. En el documento, al que se accede haciendo clic aquí, Fernando Delbianco y Andrés Fioriti remarcan la necesidad de establecer una mejor regulación sobre esos flujos y advierten que pese a ciertos avances recientes en el control sobre el direccionamiento de la inversión internacional, no se vislumbra un cambio sustancial que pueda dotar de estabilidad a la región.
