Una encuesta realizada por una consultora de Bahía Blanca en el pasado mes de abril y difundida en los ultimos días, confirma la preocupación que, más allá de sus posturas públicas, por estas horas admiten muchos dirigentes de la oposición bahiense, quienes, de cara a octubre, perciben como muy complicado que el electorado local pueda llegar a emitir un veredicto de cambio de color político a nivel municipal. El trabajo, cuyo contenido puede consultarse haciendo clic aquí, fue realizado por el estudio Cepeda/Belfiore y Asociados en forma autónoma e independiente—es decir no fue encargado por ningún grupo político y empresarial—con la sola finalidad de presentar sus servicios a quienes puedan requerirlos en un año electoral y se distribuyó en forma gratuita a algunos medios y comunicadores sociales de la ciudad.
En los niveles “nacional” y “provincial” indica la intención de voto que estaría registrándose hoy en la ciudad tanto para presidente como para gobernador.
En tanto, en el terreno estrictamente local, dado que aún quedan demasiados interrogantes por despejarse (hoy por hoy, los únicos que han dicho taxativamente y sin dejar lugar a duda que son “candidatos” a intendente son Raúl Woscoff y Andrés de Leo, y este último, según este muestreo, registra cerca del 80 por ciento de nivel de desconocimiento, es decir que 8 de cada 10 bahienses “ni siquiera saben quien es”), se optó por evaluar la imagen de dirigentes de diversa extracción política, asumiendo que, si bien no necesariamente “una buena imagen se traduce exactamente en el mismo caudal electoral”, cualquier postulación con intención de éxito debe, inexorablemente, partir del sustento de, primero, un elevado nivel de conocimiento y luego, una buena valoración social de un candidato.
A partir de los números que se publican a continuación, es posible esbozar algunas conclusiones y plantearse ciertos interrogantes en procura de ir elaborando hipótesis un poco más certeras con vistas a las próximas elecciones.
1) El favoritismo hacia la posible candidatura de Cristina Fernández de Kirchner es muy elevado, en sintonía con lo que sucede en otros puntos del país, donde se registran índices aún superiores a los que se perciben a nivel bahiense.
2) Hoy por hoy, la posibilidad de que Daniel Scioli resulte reelecto, si bien no es a nivel bahiense tan contundente como la que si lo sea la presidenta Cristina Kirchner, aparece como factible y de estos guarismo parte el interrogante de definir hacia donde se inclinarían los votos que hoy irían para el intendente de Tigre, Sergio Massa (protagonista de un sonoro y extenso abrazo con Cristian Breitenstein el lunes último en el sector sur de la platea de Olimpo en el entretiempo del partido ante Tigre) en el caso que su postulación a gobernador no se termine concretando. Solo en el caso que todas estas intenciones se trasladaran hacia Francisco De Nárvaez, este podría disputarle a nivel bahiense, la elección para gobernador.
3) La intención de voto que registra a nivel local Martín Sabbatella dista de ser la misma que algunos muestreos adjudican al ex intendente de Morón en otros puntos de la provincia y, especialmente, en el Conurbano Bonaerense.
4) Según se desprende de este muestreo, y a juzgar por las imágenes de los principales dirigentes opositores, la posibilidad de que el municipio pueda cambiar de color político en diciembre parecería depender casi indefectiblemente de un acuerdo que pudiera agrupar a todos los sectores que, de alguna manera, entre 1983 y 2003, se ubicaron bajo la denominación de “radicalismo” y hoy se encuentran desperdigados.
Esto, que los más optimistas evalúan como “poco probable” y el resto como “prácticamente imposible” debería incluir principalmente a los sectores que responden a Jaime Linares, a Juan Pedro Tunessi y también a Integración Ciudadana, agrupación vecinal pluripartidaria, liderada por Raúl Woscoff, que en las elecciones de 2009, estuvo a pocas centésimas de adjudicarse la victoria con alrededor del 20 por ciento de los sufragios.
5) Otra variable que incrementaría las posibilidades de victoria de la oposición sería la aparición de otra lista “kirchnerista pero no oficialista a nivel local”, algo que ya sucedió en 2009 y le restó el 8 % de votos a la lista de candidatos a concejal que contaba con el aval del intendente. A juzgar por las imágenes que registran tanto Marcelo Feliú como el ex intendente Rodolfo Lopes, dos peronistas “para nada alineados con la actual gestión municipal”, por definirlo de alguna manera, en caso de producirse alguna alternativa de estas, el escenario podría variar sustancialmente, en especial si los sectores de extracción radical alcanzaran algún tipo de acuerdo. De todas formas, la posibilidad de que haya otra lista “K” en la ciudad siempre dependerá de algún visto bueno desde “arriba” (tal cual sucedió en 2009) y al respecto hay dos datos insoslayables: A) no hay indicios de que tras la repercusión nacional de su destitución, pueda existir algún vínculo entre Rodolfo Lopes y algún referente cercano al gobierno nacional que permita apadrinar y sustentar un intento por el estilo y B) Por más que su imagen positiva sea muy alta y, según esta encuesta, pueda situarse prácticamente a la par que la del actual intendente, en especial a partir de su reciente actuación legislativa, nadie cree que Marcelo Feliú pueda decidirse a enfrentar, por ahora, en forma abierta al “larraburismo” y todo su aparato, en una puja por la intendencia.
6) La posibilidad de que Dámaso Larraburu pueda acceder a algún cargo electivo –algo que, según allegados, constituye un gran anhelo del actual vicepresidente del grupo Bapro—como ser una diputación nacional o, aunque sea, una senaduría provincial, aparece como muy improbable a juzgar por la elevada consideración negativa de su figura ante la ciudadanía bahiense: cuatro de cada diez bahienses tienen, directamente, mala imagen sobre él, otros tres apenas lo consideran en forma regular y los tres restantes se dividen en partes iguales entre quienes de alguna manera lo reivindican (apenas 15 por ciento) y no lo conocen o no contestan cuando se les requiere opinión.
7) Desde el sector que en 2009 se presentó como Unión PRO y hoy aparenta estar desperdigado entre el “peronismo federal”, el “macrismo” y Francisco de Náravez, según esta encuesta, no parece haber ninguna figura en condiciones de terciar seriamente en la lucha por la intendencia, ya que ni siquiera el actual concejal Julián Lemos supera el 50 por ciento de nivel de conocimiento, mientras que la también edil Constanza Rivas Godio es actualmente desconocida para más del 80 por ciento del electorado, una cifra que, más allá de que pueda mediar una campaña electoral, torna por lo menos muy dificultosa su instalación.
8) Un posible análisis respecto porque personas que ocupan cargos públicos aún durante muchos años no logran alcanzar un nivel de conocimiento siquiera medianamente considerable es un terreno que resulta digno de ser explorado y analizado de cara a aspirar a una elevación de los índices de participación social en cuestiones políticas.
Más allá de estas conjeturas, es muy probable que puedan surgir muchas otras más por parte de quienes observan con detenimiento el estudio que se ofrece a continuación.
Ficha Técnica:
Muestra: 400 casos
Error muestral: +/- 5 %
Índice de Confianza: 95 %

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