(Notas de Usuarios) – Nada más igualador que la educación, quizás, el único camino… La distribución del conocimiento, o mejor dicho la forma en que se distribuye el mismo, es un factor esencial en el presente siglo ya no sólo como formador de ciudadanos – con todo lo que ello implica – sino como modo de redistribución de la riqueza. Al menos, permítasenos, es nuestra manera de ver el mundo. Partiendo de esa premisa fundamental, de los derechos del niño que se proclaman en tantas normas pero que son letra muerta en los hechos, con la realidad palpable que brinda el hecho de caminar por diferentes barrios de la ciudad, hablar y consultar con maestras, con fomentistas, con vecinos, y ver cómo se vive en la “Bahía Profunda”, entendemos indispensable brindar una cobertura íntegra a los niños en edad temprana y situación de vulnerabilidad social.
Las notorias desigualdades que existen hoy en la edad temprana serán, sin dudas, las que más tarde influyan negativamente en la formación y desarrollo de los chicos. Factores como la alimentación – inadecuada en muchos casos -, dependiente del nivel de ingresos de los padres, la educación de estos últimos, la estimulación temprana, y los controles sanitarios, entre otros, incidirán directa o indirectamente – en los niños – a la hora del aprendizaje escolar. Queremos que los chicos estén en igualdad de oportunidades cuando lleguen a la escuela, en las mismas condiciones que nuestros hijos. Los niños son presente y futuro, allí es donde debemos poner desde el Estado Municipal todo el énfasis posible. Todo lo que se pierde en esta etapa de la vida ya no se recupera más, debemos ser concientes de esto y obrar en consecuencia. No alcanzan los esfuerzos de hoy día. Por ello promovemos un Plan integral Interdisciplinario que abarque desde la adecuada alimentación, pasando por los cuidados en salud, hasta la necesaria estimulación y educación temprana. La propuesta no sólo atiende a los niños sino que comprende también a la familia del menor. El programa – que denominamos PRIMERA INFANCIA – alcanza a los niños y niñas de 45 días a 4 años inclusive, en situación de vulnerabilidad social, y tiene por finalidad satisfacer las necesidades nutricionales, afectivas, psicomotrices, recreativas y sociales para el desarrollo de los chicos y de su entorno familiar. Con ese fin, proponemos la creación de “Casas de Primera Infancia”, en diferentes barrios de la ciudad – de acuerdo a un Mapa de Riesgo Social que deberá elaborarse -, en las que el municipio deberá brindar atención alimentaria y nutricional; cuidados y seguimiento de la salud, básicamente verificar que se cumplan los controles de cada edad; educación y estimulación temprana, buscando siempre de crear las condiciones de participación activa de los padres en la educación de sus hijos. Para esto último, debe trabajarse en contacto permanente con la familia de los chicos a los fines de brindar contención y concientizar – educar – respecto de temáticas como salud reproductiva, salud durante el embarazo, paternidad responsable, la importancia de una buena nutrición, contenidos de estimulación temprana, entre otros temas. Nada es mágico ni cambia de la noche a la mañana, pero debemos comenzar un día. Estas temáticas, en mi humilde opinión, deberían ser Políticas de Estado en la ciudad, de manera tal que se continúen en el tiempo independientemente del gobierno circunstancial de turno. Hagámoslo realidad.
