(Notas de Usuarios) – La UCR impulsó desde el Concejo Deliberante la agenda de desarrollo, mientras el Intendente fue el creador del Corralito. Queda por demás claro que somos diferentes en cuanto a la visión estratégica que tenemos de la ciudad. El jefe comunal carece de estrategias coherentes a la hora de diseñar el plan urbanístico de la ciudad y ante un problema puntual, recurre a crear un corralito en determinadas zonas. Han negado el problema de manera recurrente y han responsabilizado a todos los actores, pero nunca asumieron sus propias culpas, ya que desean vivir haciendo anuncios, pero poco es lo que terminan concretando. Fuimos los radicales desde el Concejo Deliberante con la presidencia del Dr. Juan Pedro Tunessi quienes impulsamos una Ordenanza para reformular las condiciones de Desarrollo de la ciudad. Este proceso se identificó como la Agenda de Desarrollo local, que fue coordinado con las áreas municipales, organismos nacionales o provinciales, así como empresas de servicios y la participación de actores de los diferentes sectores barriales en forma continua.
La Agenda de Desarrollo se transformó en un proceso de revisión y definición de los términos y condiciones de desarrollo de cada área de la ciudad y definió entre otros, los siguientes aspectos: necesidad de nuevas avenidas, proponiendo la apertura entre la continuación de Urquiza y Brandsen; estudio de prefactibilidad de una playa de transferencia de cargas; Ordenanza de una estructura circulatoria y de infraestructura en el área portuaria- industrial e Ing. White. En esa etapa, se propusieron y aprobaron otras ordenanzas tales como: la destinada a la planificación y control de ductos de los servicios públicos; la que fija las condiciones de desarrollo, programas y obras para Ingeniero White y General. Cerri; se determinaron las pautas de desarrollo del área del Napostá. Entre el 2006 y 2009, se revisó y actualizó las condiciones de desarrollo y se avanzó en la definición de programas, obras y acciones específicas, muchas de ellas sólo anunciadas varias veces por el ejecutivo municipal, otras ignoradas hasta el momento. En la presente etapa el Ejecutivo Municipal no ha tenido estrategias coherentes para hacer frente a uno de los problemas más importantes del desarrollo de la ciudad, que requiere compatibilizar la posibilidad de establecer condiciones de crecimiento asegurando que el mismo no genere impactos negativos, sino por lo contrario se convierta en dinamizador de un proceso positivo para la ciudad. El primer error del intendente, cuyo perjuicio no ha sido dimensionado realmente, fue la decisión de establecer “el corralito urbano” en el año 2007, que no hizo más que acelerar un proceso de especulación sobre el sector que se decía proteger y cuyos efectos siguen hoy tomando forma de edificaciones multifamiliares concentradas, ya que los expedientes ingresados aceleradamente en esa etapa se siguen construyendo en la actualidad. Desde el 2005, los vecinos vienen reclamando sobre el déficit en las infraestructuras de servicio; sin embargo, los esfuerzos estuvieron puestos primero, en mostrar que el problema era producto de la mala utilización de las redes; posteriormente, queda “oculto” ante la situación vivida por la crisis del agua, donde se trata de circunscribir el mismo a la escasez del fluido, originado ahora por causas naturales (etapa de sequía entre el 2008- 2009). Este error u omisión, tiene responsables y produjo una pérdida de tiempo. Desde hace más de cinco años podríamos haber priorizado presupuesto para destinar en recambio de cañerías de los servicios de cloacas y agua acompañando el proceso evidente de crecimiento de la actividad constructiva, sin dejar de reconocer que además se necesitaba corregir deformaciones del Código en otros aspectos. (Recién ahora se anuncia el cambio de unos 4000 metros de cañerías de la red de agua). El mecanismo ha sido negar el problema, ocultarlo o tergiversar la información que se brinda a los vecinos. En este proceso el intendente no se ha puesto a la cabeza de exigir transparencia e información, así como tampoco ha priorizado destinar recursos del presupuesto municipal en esta materia. Los vecinos no pueden tener posturas irracionales, pero tampoco deben aceptar que la transformación de la ciudad sea inevitablemente realizada sobre su pérdida de calidad de vida. ¿Cómo se los puede convencer de lo contrario? ¿Cuáles serían los argumentos a esgrimir para que confíen en que se revertirá lo que hasta el momento para ellos ha sido una constante: el deterioro de su vida cotidiana? El desenlace de la aprobación de la propuesta de modificación del anterior código de planeamiento en el área de Universitario y Napostá fue precedido por acciones de los propios funcionarios que poco tuvieron que ver con el reconocimiento de la legalidad. El mecanismo de presión utilizado para avanzar en la aprobación de la nueva ordenanza, fue frenar la aprobación de expedientes de construcción sin tener argumentos técnicos ni legales para hacerlo y manifestando que era una “decisión política” – o sea un nuevo “corralito virtual”. Esto se convirtió en el “broche de oro” de cierre de un proceso que el intendente se ha encargado de deformar, dejando disconforme a todas las partes. Las políticas que definen las condiciones de desarrollo de las ciudades no se hacen sólo con titulares y anuncios; se hacen con trabajo, gestión, coordinación de organismos y personas, con construcción de consensos, cumplimiento de la legalidad y transparencia.
