Casi nadie va a mencionar el asunto, pero lo cierto es que más allá de las palabras de ocasión, el gobernador Daniel Scioli se fue muy molesto de su brevísima visita a Bahía Blanca. “Muy caliente”, según las palabras que se escucharon de su propia boca cuando, camino al aeropuerto, se le hizo notar la situación que tuvo que soportar. Es que la cercana manifestación en reclamo de los empleados de la Asociación Judicial Bonaerense y otros estatales, la cual no cesó un instante de abuchear y entonar cánticos en su contra a lo largo de toda su alocución, lo puso de malhumor (ver video haciendo clic aquí). Según comentó a un allegado, no se entiende cómo un municipio identificado con el denominado «proyecto nacional y popular», no pudo prever y atajar estas cosas, como ocurrió en otras oportunidades con la intimidante y ruidosa presencia de las columnas de la UOCRA y otras por el estilo, hoy ausentes. En efecto, los “judiciales”, liderados por Julio Piumato, no son precisamente el gremio más “anti K” del amplio espectro sindical nacional e integrantes de la comitiva del mandatario bonaerense se preguntaron cómo no se pudo evitar el mal trago.
Esos mismos integrantes de la comitiva indicaron que hubo un “expreso pedido” al intendente para que “nombrara y agradeciera a la Presidenta Kirchner durante su discurso y pusiera en evidencia su pertenencia al gobierno nacional”, lo que finalmente cumplió.
Más allá de estas «instrucciones», lo cierto fue que, según se pudo establecer fehacientemente, sobre la marcha del acto por el aniversario (el cual contó con un marco despoblado que llamó la atención del visitante, toda vez que ni las sillas previstas por el protocolo frente al palco fueron cubiertas como para mejorar el paisaje), el gobernador acortó aún más su tiempo de estadía en la ciudad (desde que su avión llegó hasta que decoló pasó menos de una hora y cuarto) y pidió agilizar su partida, alegando una “agenda cargada para el resto del día”.
Mientras sucedía la protesta y había que subir al máximo el volumen del equipo de sonido para disimular las interferencias, en el palco de autoridades, todas las miradas se dirigían inquisidoras hacia el flamante secretario de Gobierno, Fabián Lliteras quien estaba en la primera fila de asientos y a quien, previamente, dada su nueva investidura y sus relaciones en el foro local a partir de su condición de abogado, se le había encomendado la misión de prevenir lo que terminó sucediendo.
Si lo intentó y no lo consiguió o si se acordó tarde de ocuparse del asunto, es algo que en los hechos ya resulta irrelevante.
De hecho, a mitad del acto, se vio a Lliteras dejar su lugar, primero para hablar por su teléfono móvil y luego dirigirse a algún lado, tal vez para tratar de remediar, sin buenos resultados, la situación que ya había incomodado demasiado.
Fuente Video: Siete Mundo, Canal 7, Bahía Blanca
Fuente Foto: http://www.prensa.gba.gov.ar/verFoto.php?idfoto=21208

Debe estar conectado para enviar un comentario.