(Notas de Usuarios) – Sergio Vera, asambleísta universitario en la última elección de rector de la UNS, se permitió “perdonar la juventud” de los grupos estudiantiles que cuestionaron en el recinto la decisión de la lista Universidad de bajar su candidatura para favorecer la reelección del radical Guillermo Crapiste.Vera no escapa a las generales de quienes expresan esa clase de prejuicios: es un retrógrado sin vueltas en los vueltos. A eso podría atribuirse el equívoco en que cayó con sus conceptos. En rigor, según se verá, a algunos grupos juveniles, no deben achacárseles errores de juventud sino una inexplicable vejez prematura. Tal es el caso de los grupos peronistas, que ahora se abrigan bajo el ala del intendente Cristian Breitenstein y aplauden la mención que el Ministro de Agricultura, Ganadería y Pesca de la Nación Julián Domínguez hizo el viernes de uno de los más oscuros hombres de la región, el ex diputado y actual monje negro Dámaso Larraburu. Con esa mención, la compañía del converso Haroldo Lebed y la presentación y apertura del acto a cargo del Niño Bien, se logró descomponer en pocos minutos una buena alocución de Domínguez, uno de cuyos tramos puede verse aquí, que explicó –con algún dejo tribunero, eso sí- las falacias en que incurren las cuatro entidades de la Mesa de Enlace que dos días antes recolectaron tibios apoyos en el predio bahiense de la FISA, en el marco del nuevo lock out patronal con que abren el electoral 2011.
El miércoles anterior, el ministro nacional estuvo en la localidad de Goyena, también acompañado por el sureño Haroldo Lebed. Otrora incondicional hombre de Eduardo Duhalde, Lebed perdió preponderancia en su distrito, Carmen de Patagones, y a la espera de recuperarla cambió dos veces de vereda en un trienio. La última vez que había visitado el partido de Saavedra antes de su llegada de entresemana a Goyena lo hizo como promotor electoral de Unión PRO, el partido que responde al lobbysta colombiano Francisco De Narváez.
La campaña proselitista de estos Ricos & Famosos no estuvo fogoneada solamente por Marcelo Tinelli, como se pretende recordar hoy, sino también por las cuatro entidades del Enlace patronal agrario. Las juventudes peronistas, el Movimiento Evita y la agrupación Güemes exhibieron, con los aplausos a Lebed en Bahía Blanca, una desmemoria peligrosa. De esta manera, pierden legitimidad los cuestionamientos fundados que vinculan al Partido Obrero con Eduardo Duhalde. Además de Lebed, el pigüense Hugo Corvatta acompañó a Domínguez en el acto de Goyena. Presidente a dedo del peronismo pigüense, Corvatta fue vicegobernador bonarense en épocas del esplendor duhaldista en la Rosada. Por aquel tiempo, edificó el monumento al desatino que representa la Universidad Provincial del Sudoeste (UPSO), pretendió resolver la recesión económica de los pueblos bonaerenses construyendo cárceles y más cárceles y comenzó a instalar la idea de la Colimba Educativa que hoy retoma el cobismo. Domínguez anunció en Goyena un aporte de un millón de pesos que el gobierno desembolsará para concretar una fábrica comunitaria de chacinados, cuyo proyecto fue elaborado por el presidente de la Asociación de Productores Agropecuarios de Goyena Noel Reñones. Reñones es el ruralista a quien el periodista y agroganadero superstar Héctor Gay suele dedicar el segmento del pronóstico del tiempo en su programa Panorama, emitido por la radio LU2 de Vicente Massot. Su esposa, a su vez, estuvo vinculada al corvattismo desde la campaña en pro de la construcción de la Unidad Penal 19 de Saavedra. Pero en pleno 2008 llamativamente no consintió con el tratamiento que el gobierno de CFK daba al sector del agro y pasó, en 48 horas, de los cónclaves kirchneristas locales a los organizados por Unión PRO, agrupación por la que fue finalmente candidata a concejal. Larraburu. Corvatta. Lebed. Breitenstein. Ciccola. Quevedo. Caras que pululan en cada acto oficial. Aunque Larraburu haya sido fiel soldado de Carlos Menem en la región y haya sido amonestado por CFK por su sociedad con Vicente Massot. Aunque Corvatta siga diciendo a sus íntimos que siempre “seguirá a su jefe”, sin que se necesite preguntar a quién se refiere. Aunque Lebed haya trabajado para la victoria de De Narváez en 2008. Aunque el Niño Bien haya hecho responsable a CFK, en las páginas de La Nueva Provincia , de su exigua victoria en las últimas legislativas, que esperaba ganar por goleada y logró en el minuto final. Aunque Ciccola haya polemizado, sin querer queriendo, con el ideario kirchnerista, asegurando al periódico EcoDias que el país debía volver a ser “el granero del mundo” y no “la góndola del mundo” que la propia CFK proclamó como proyecto nacional de valor agregado días antes. La vejez prematura de los grupos juveniles hace temer por el proyecto nacional y popular, al que se sumaron centenares de bienintencionados militantes en los últimos meses. Urge una señal de la Casa Rosada para terminar con los advenedizos, una hipoteca segura en el futuro del proyecto. De no producirse, se comprobaría que el correlato de la inteligencia con que CFK se maneja ante sus adversarios es, puertas adentro del refundado movimiento kirchnerista, una alarmante inepcia. Máxime si se tienen en cuenta los altísimos índices de intención de voto que registra hoy la actual mandataria.
Escrito por Diego Kenis: http://diegokenis.blogspot.com

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