(Notas de Usuarios) – El estado de abandono y la inexistencia de políticas destinadas a los chicos más desprotegidos de nuestra ciudad, nuestra provincia y el país suma un nuevo eslabón a su cadena de desvergüenza: que el intendente de Bahía Blanca, el gobernador y la presidente se manifiesten a favor de bajar la edad de imputabilidad de los menores cuando suceden hechos lamentables como el crimen de Tolosa, saca a la superficie lo más ruin y deplorable de la miserabilidad política. No hemos escuchado manifestaciones de estos personajes cuando esos mismos chicos son empujados al delito desde el propio Estado; tampoco cuando vemos como diariamente son abusados, violados, drogados con porquerías sintéticas para obligarlos a delinquir y a prostituirse, explotados laboralmente, expulsados del sistema educativo, sin salud pública que los proteja ni red social que los contenga, ni expectativa alguna que los ampare. Ellos son los verdaderos espectros de la sociedad, los verdaderos olvidados, los hijos de las sombras que hay que negar o por lo menos encerrar en los pestilentes institutos del sistema donde conocerán un verdadero infierno. De eso nunca hablan los personeros de la derecha vergonzante que se regodea con discursos que rozan la cursilería cuando encuentran el caldo de cultivo propicio para hacerlo. El miedo es el peor consejero para un fascista asustado, pero este no es el caso; quienes son cultores de la mano dura no tienen miedo, saben de lo que hablan y esperan agazapados situaciones que favorezcan sus propósitos. Así ocurrió con el caso Blumberg (donde la legislación aprobada no sirvió para nada) y así esperan que suceda ahora.
Debemos ser conscientes que la Argentina está acercándose peligrosamente al modelo del “sicariato organizado”, el paso de país de tránsito a país de consumo y elaboración de estupefacientes estimula sobremanera esta macabra modalidad: los países que sufren este flagelo conocen lo que es la utilización de los menores para estos delitos.
Ninguno de los países de Latinoamérica que han bajado la edad de imputabilidad de los menores ha logrado bajar el índice de delitos por ellos cometidos, por una sencilla razón: los chicos no leen el Código Penal antes de salir a delinquir para obtener a cambio una dosis de paco.
Lo que hace falta es una verdadera protección de esos chicos y cualquier reforma que se lleve adelante debe cumplir y estar en línea con la Declaración Internacional de los Derechos del Niño suscripto por la Argentina, nada más lejano que lo propuesto por la presidente, el gobernador y el intendente de Bahía Blanca.
Enviado a Solo Local por Lic. Facundo Arnaudo

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