Haz lo que yo Digo, No lo que yo Hago

(Notas de Usuarios) – Que la ciudad de Bahía Blanca y la zona sigue inmersa en una crisis hídrica, a causa de la continua bajada en el caudal de agua del dique Paso de las Piedras, es algo que ya todos sabemos. Pero hay algo en el discurso público, privado y político que se contradice, y es que por un lado expresan la necesidad de cuidar el consumo del agua y establecer prioridades en su uso, tanto para la supervivencia como en el riego, lavado de autos y llenado de piletas. Y hasta se realizan campañas en estos aspectos. Sin embargo, por el otro, se continúan observando y padeciendo increíbles pérdidas de agua por roturas de caños y desagües o por rebalses de los mismos, que claro está, en su extensa mayoría son por la escasez de mantenimiento y control. Ahora bien. ¿Quiénes son los encargados de monitorear que se realicen las reparaciones y las obras para conservar los desagües fluviales en perfecto estado estructural y de limpieza?

Porque a fin de cuentas, muchos bahienses son los que restringen el uso del agua para regar las plantas de un jardín que tanto les costó mantener; o para llenar una pileta (aunque sea de pequeñas dimensiones) a fin de refrescarse y hacerle frente a las altas temperaturas veraniegas; o simplemente para limpiar su vehículo aquellos que tienen las suerte de tenerlo.

El refrán que encabeza esta nota es muy antiguo y por demás utilizado para titular notas de esta índole; pero por más que uno piense y piense, otro no ejemplificaría de tal forma la ausencia del gobierno de turno por un lado y la empresa ABSA por el otro, en los continuos derroches del agua potable, de los que demoran unos cuantos días para realizar las reparaciones correspondientes.

Y si comenzamos a hilar más fino, el olor a gamexane que se percibe con el solo hecho de abrir la canilla de su casa y con esto, para hacerle frente a esta situación los habitantes de la ciudad tienen que optar entre la carga del líquido de los surgentes o la compra de agua mineral embotellada, para los que poseen un presente económico más favorable.

Como así también la escasez de presión en algunos sectores de la ciudad; por nombrar algunos de los tradicionales inconvenientes con el agua, de los que llevan larga data dentro de Bahía Blanca, y por más que las caras de los responsables cambien, los problemas siguen siendo los mismos.

Entonces creo y es la opinión de un simple servidor, que habría que hablar menos y actuar un poco más. Y sin dar excusas y explicaciones previas. Sino poner manos a la obra y luego de solucionados los problemas, emprender las aclaraciones del caso.


Enviado a Solo Local por Elián Romero

 

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