Crónica de una «Verguenza» Anunciada

(Notas de Usuarios)- El 1 de diciembre de 2010 se perdió la oportunidad de dar vuelta en la Universidad Nacional del Sur la página institucional más negra desde la recuperación de la democracia. La Asamblea Universitaria (AU) que sesionó ese día con el fin estatutario de renovar su composición y en particular este año, de elegir un nuevo Rector y un Vicerrector,  impuso las autoridades sin el más mínimo decoro democrático ya que la mesa quedó integrada solamente por representantes de las listas oficialistas con la excepción de un único representante de Generación. Un claro ejemplo de violencia institucional. Luego eligió la fórmula Crapiste-Vaquero para un nuevo período en una “remake” de la puesta en escena de hace cuatro años con casi los mismos protagonistas y actores de reparto.

En la AU de diciembre de 2006, el Asambleísta Carlos Labudía anunció que la lista Universidad retiraba sus candidatos, Carlos Rossit y Alicia Ayala, pues sobre la base del “acuerdo programático” alcanzado (nunca explicitado) se había decidido apoyar a la lista Blanca. De esta manera la fórmula Crapiste-Vaquero, que contó además con los votos de otras agrupaciones de auxiliares, alumnos y no docentes, ganó en la primera vuelta. ¿Qué significaba este “acuerdo programático” por el que la lista Universidad resignaba la fórmula votada por los profesores adherentes a esa agrupación? ¿Ambas listas habían consensuado un proyecto superador para mejorar el funcionamiento de la UNS como pudieron pensar algunos ingenuos?  Rotundamente NO. Se trató simplemente de un toma y daca de votos por secretarías y cargos que sobredimensionó la planta de funcionarios rentados y que benefició fundamentalmente a la cúpula de la lista Universidad que negoció el “acuerdo” y también a las otras listas que dieron sus votos. Nadie se quedó sin su premio:

·        Alfredo Juan (Universidad) fue designado Secretario Gral. de Ciencia y Tecnología

·        Susana Rodríguez (Universidad) accedió a la Subsecretaría de Relaciones Internacionales

·        Diana Bambill (Universidad) fue designada Subsecretaria de Vinculación Tecnológica

·        Sandra Baioni (Auxiliares del Sur) fue ubicada en la nueva Secretaría Privada de Rectorado que hasta el día de hoy no se sabe qué función cumple

·        Adriana Torre (Auxiliares del Sur ) fue designada Coordinadora de la Unidad Ejecutora de Programas Especiales (UEPE)

·        Pablo Antonelli (Convicción) fue designado en la Subsecretaría de Infraestructura y Servicios y en estos cuatro años solo demostró que es un activo internauta y asiduo visitante del Rincón del Vago de donde copió el castizo plan de seguridad que presentó como propio al CSU (con el aval del Secretario Gral. Técnico Juan Carlos Schefer) y que pese al estado público del hecho aún permanece en su cargo

·        Además, en abierta contradicción con su declamada pero poco creíble defensa de los derechos humanos, la lista Blanca apoyó la designación como Profesor Emérito de la UNS de Julio Podestá, Director del Depto. de Química en la última dictadura militar

·        La lista Celeste de no docentes recibió un trato preferencial que se evidenció en el proceso de reencasillamiento que benefició a muchos de sus adherentes en claro detrimento de los no docentes que no responden a la conducción de Graciela Ovejero

·         Los alumnos de MNR-Desafíos que enarbolan sin pudor la rosa de la respetada y respetable Alicia Moreau de Justo  fueron los niños mimados de la gestión y gozaron de muchos privilegios. Baste un ejemplo para comprobar sus ideales “reformistas”: entraron a la UNS en un día feriado, rompieron el vidrio del local del CECA, cambiaron la cerradura, tomaron posesión del lugar, no aceptaron una intimación del CSU para retirarse y aún siguen allí haciendo gala de la impunidad que les otorga estar cerca del poder porque sus votos “valen”.

Todos estos datos, perfectamente comprobables (actas de AU, CSU y resoluciones de Rectorado) revelan que esta alianza electoral legítima si se hubiera generado pensando en un plan concreto a favor de los intereses de la UNS, surgió únicamente para satisfacer apetencias personales. Lo lamentable también es que llega al final de su mandato sin que se noten cambios sustanciales en el funcionamiento de la institución, lo que debió ser esperable si tantos nuevos cargos hubieran estado justificados por su necesidad. La renovación de autoridades luego de estos interminables cuatro años permitía soñar con la posibilidad de un cambio de rumbo. Alfredo Juan, pocos días antes de las elecciones renuncia a la SECYT y se presenta como candidato a Rector por la lista Universidad acompañado por Miguel Cantamutto. Anuncian que van por el tercer rectorado de su lista, que tienen diferencias con la lista Blanca y que encarnan un proyecto distinto. Es necesario no perder de vista que mientras se dice esto, Diana Bambill, conspicua integrante de Universidad, sigue impertérrita como Secretaria de Vinculación Tecnológica al mejor estilo Cleto Cobos (¿oficialista? ¿opositora?). Entre el acto eleccionario del 22 de octubre y la reunión de la AU se sucedieron como es lógico que ocurra, encuentros, conversaciones entre distintas listas de diferentes claustros buscando coincidencias, proyectos en común, apoyos. En algunos casos, con la Universidad como meta y en la mayoría de los otros como forma de perpetuarse en los cargos rentados. Algunos no se sienten cómodos trabajando por la UNS desde el llano. En la AU del 1 de diciembre de 2010, la presentación de la fórmula Crapiste-Vaquero abundó en los antecedentes  académicos de ambos sin hacer absolutamente ninguna propuesta de gobierno, declaración de principios o al menos, una ratificación de lo actuado en los cuatro años de gestión. Señal de que no había que convencer a nadie: ¡los 38 votos estaban seguros! En cuanto a la lista Universidad, esta vez, es el propio candidato Alfredo Juan quien resigna su candidatura mencionando que en una votación interna de la lista habían decidido apoyar a la primera minoría. Tampoco en esta oportunidad se describe el proyecto, o al menos los principios rectores, que se supone comparten con la lista Blanca. Los que hemos participado activamente en los órganos de gobierno en los últimos 25 años no podemos dejar de preguntarnos qué tiene que ver la cúpula actual de la lista Universidad con aquellos integrantes históricos que apoyaban un modelo de universidad que no compartimos en absoluto pero que trabajaban y debatían con entusiasmo en pos de sus ideas sin buscar  oficinas ni sillones. Se los extraña. A pesar del panorama negativo que se vislumbra, desde Integración seguiremos trabajando por una universidad distinta a la impuesta por la lista Blanca y a favor de la recomposición de las deterioradas relaciones intra e interclaustros, de la oxigenación del enrarecido ambiente académico y político, y de la democratización de los actos de gobierno. Invitamos a la comunidad universitaria a reflexionar sobre esta crónica porque creemos que la mayoría está de acuerdo con la urgente necesidad de desterrar de la UNS el clientelismo político, la politiquería de facción, la captación de voluntades mediante prebendas o coacciones, la falta de transparencia, la domesticación de los alumnos y el sutil apoyo a la impunidad que ponen en riesgo la institucionalidad

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