Arte Sobre Luis Carapella

Iconizacin_parte_2._esferografa(Notas de Usuarios) – Hace unos años, durante una de mis salidas nocturnas, vi a Luis Carapella realizando uno de sus clásicos y trágicos rituales: tirar sus “Panfletos-Molotov”, casa por casa, negocio por negocio; como tantos otros, seguí mi camino, pero un sentimiento extraño me hizo frenar en la esquina y regresar tímidamente, tal vez con temor. Me pregunté si  se trataba de un viejo loco o si reaccionaría mal. Ahora que lo pienso, esas dudas tal vez hayan sido mutuas, ya que tampoco debe haber sido un momento fácil para él, que en una calle bastante desierta y no muy iluminada, se le acerque un pibe vestido completamente vestido de negro, con sobretodo y gorra.  Después, terminamos dialogando amigablemente y me llevé algunos volantes para repartir y dejar otros en la Escuela Superior de Artes Visuales, en la cuál, cursaba mis estudios terciarios. Un año después, comencé  a trabajar artísticamente sobre su lucha, mediante el dibujo con birome (eferografía) y empalmé esto, con una “pseudo tesis” sobre “Fachadas con Arte”. ¿Qué fachada podía tener más arte que la “Casa-Museo-Bunker” de Luis Carapella? Mis “soldados carapelianos” (dibujos), comienzan a guerrillear en Ferrowhite, la Alianza Francesa y el Museo de Arte Contemporáneo. Podrán imaginar la alegría de ese hombre, y la mia, por supuesto. Ver colección de obras y fotos haciendo clic aquí.

Comienzo a frecuentar su ya mencionada morada, planeando realizar una mustra juntos, ya que a Luis le rebalsa la creatividad artística.

Hacía bastante que no iba a su casa, fui ayer y me encuentro con que se había “mudado». Si, pero no fue difícil encontrarlo, estaba viviendo con su compañera de penas, dentro de su “Espaciosísimo” “Gordini”, rojo, frente a su antiguo domicilio: Bravard 660, del cual lo habían desalojado en un horario poco frecuente para dicho procedimiento, y con un despligue policial como para atrapar a un narco colombiano.

Me invitó a pasar a su nuevo “living” para charlar como comunmente lo hacíamos, pero hacía mucho frío y me dio pena que la ropa y bártulos en general, que ocupaban el asiento de atrás, tengan que salir para cederme el lugar.

Dado que el clima era el mismo tanto dentro como fuera del auto… charlamos afuera. Ahora me pregunto: ¿Es necesario que una persona de su edad tenga que pasar por esto?, ¿Él qué culpa tiene?, ¿Y ella que culpa tiene? ¿No sería esto hacer cumplir la ley?

Señores Jueces: A Carapella hay que PAGARLE, ¡NO PEGARLE!


Enviado a Solo Local por Luciano Ciamberlani.

Los comentarios están cerrados.

Crea una web o blog en WordPress.com

Subir ↑