El sueño de instalar un Silicon Valley en Bahía Blanca y Coronel Rosales. Nada menos que esa ambiciosa meta es lo que impulsa a los verdaderos autores del proyecto Tecnópolis del Sur, idea que popularizó desde Alemania el mes pasado el intendente de Bahía Blanca, pero que tiene, al menos, dos años de historia… Al día siguiente de su regreso a la ciudad desde Europa, Cristian Breitenstein convocó en su despacho a las máximas autoridades de las universidades locales, del CONICET, representantes de la industria y concejales a un encuentro donde la iniciativa, según el parte municipal de prensa que puede consultarse aquí, «fue recibida con beneplácito desde todos los sectores representados». Entre esos sectores representados y participantes de la reunión en el municipio estaba nada menos que uno de los creadores de la idea original en el año 2008, el doctor Pedro Julián. El nacimiento del proyecto Tecnópolis del Sur es explicado en este enlace por el propio Julián, líder y coordinador del Grupo de Investigación en Sistemas Electrónicos y Electromecánicos de la Universidad Nacional del Sur, donde surgió la propuesta de transformar a la ciudad en la nueva Meca de la tecnología electrónica.
Bastante antes que Breitenstein hiciera suya la idea, el GISEE ya había convocado a la Unión Industrial de Bahía Blanca, la Zona Franca, organismos públicos y empresas locales a participar. El doctor Julián, junto a su par Esteban Brignole también de la UNS, fueron galardonados este año con el premio Bernardo Houssay por sus aportes a la investigación científica. Pese a los dos años transcurridos desde su creación, el proyecto de la Tecnópolis es hasta el momento sólo eso, un proyecto, para el cual sus autores requirieron oportunamente fondos al FONARSEC que depende de la Agencia Nacional de Promoción Científica y Tecnológica. Ese pedido aún está sin respuesta, algo muy distinto a lo que se publicó hace unos días en el diario El Cronista y que Solo Local mencionó en la nota Del Básquet al Chip, donde se asegura que para impulsar la Tecnópolis ese organismo nacional aportará 23 millones de pesos. Una promesa, quizá. Un anuncio, tal vez. Pero todavía, ninguna realidad y está claro que sin financiamiento, tanto público como privado, la Silicon Valley criolla sólo será una ilusión. Según dijeron autoridades de la UNS a Solo Local, el emplazamiento en la futura zona franca Bahía Blanca-Coronel Rosales, se vincula con el marcado sesgo exportador que tendría la industria. La clave del negocio estará dada en la importación de componentes básicos y en su posterior venta al exterior con un fuerte valor agregado en la región, proceso que podría llevarse a cabo en forma completa dentro del predio zonal aún a inaugurarse.
