(Notas de Usuarios) – Los argentinos tenemos una triste característica, valoramos a las personas recién cuando no están. La muerte del ex presidente Néstor Kirchner produce un vacío difícil de llenar en la vida política argentina y, en lo personal, dicha circunstancia me genera cierta zozobra. Este hombre apasionado por la política, desalineado, poco afecto al protocolo, frontal comunicador y con objetivos claros y precisos, introdujo una nueva forma de hacer política en la clase dirigente -poca afecta a decir verdades- la cual consiste sencillamente en decir lo que pensaba y actuar en consecuencia. Resulta paradójico que, lo que ayer resultaba su peor defecto según sus detractores, hoy resulta una virtud: Kirchner era un luchador, peleó por y contra aquellos respecto de quienes creyó valía la pena pelear.
Como país, durante estos últimos años no nos fue tan mal -hasta los más hipócritas hacen un esfuerzo discursivo para no reconocerlo-, pero para él el costo fue demasiado alto. Solo las personas que tienen fuertes convicciones pueden asumir ese nivel de compromiso y no caben dudas que él y su mujer –la señora Presidenta- lo tenían. Kirchner era peronista, pero sus principales enemigos también son peronistas: Duhalde, De Narvaez, Solá, los Rodriguez Saá, Menem.
¿Cómo es esto? Ahora sus seguidores más acérrimos provienen del campo popular, militantes de organismos de derechos humanos, radicales ilusionados, socialistas expulsados, históricos comunistas, a-partidarios, actores, músicos, intelectuales, minorías discriminadas, etc. Es raro, hay demasiada heterogeneidad para un hombre que solo creaba disensos, según Monseñor Bergoglio. Supo aprehender como sobreviviente de una generación diezmada que la violencia es la excusa por donde se escurren los autoritarismos, por eso –y por convicción- nunca dejó que se reprima la protesta social. Y cuando en Latinoamérica soplaron vientos bélicos o golpistas, no dudo en salir presuroso a evitar una escalada en el conflicto entre Venezuela y Colombia, o a apoyar al gobierno constitucional de Correa.
Mientras la derecha conspira y se regocija, en forma silenciosa, frente a tanto dolor y como simple ciudadano, no puedo dejar de expresar un profundo pesar, enorme respeto y sincero agradecimiento a su por siempre viva figura.
Enviado a Solo Local por Dr. Jorge Luis Sayago

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