Todo Sobre el Agua

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Ya fue subido a la Web el trabajo completo sobre «La Problemática del Agua en el Sudoeste Bonarense», realizado este año por docentes del departamento de Geografía de la UNS y presentado en el último Congreso Pampeano del Agua. El 30 de septiembre pasado Solo Local dió a conocer la existencia de dicho estudio académico, a cargo de los investigadores Ilda María Ferrera y Matías Alamo, tal como se lee en este enlace. Lo interesante del escrito completo, es que allí figura el polémico consumo bahiense promedio  de 600 litros de agua, por día por habitante, del que se dijo no incluía el consumo de las plantas del Polo Industrial y como Solo Local viene sosteniendo, el mismo sí incluye lo que las empresas petroleras, cerealeras y petroquímicas consumen diariamente. La fuente de los datos, según el documento, es la propia ABSA, con datos del 2009 (ver captura de pantalla aquí). Los investigadores también mencionaron la contaminación que se oculta, al sostener que «mas allá de la importancia económica que posee el Polo Petroquímico es importante destacar el grado de contaminación que produce, situación que se ha mantenido oculta durante muchos años. Las evidencias actuales y el grado de contaminación al que se ha llegado hacen imposible ocultar este proceso«. También puede observarse que la obra para traer agua del Río Colorado no está incluída dentro de las alternativas que se presentan para mejorar la situación a corto plazo. Aunque hay un resumen del estudio en el  resto del artículo, Solo Local pone a disposición de sus usuarios el estudio completo, al que se accede mediante este enlace.


RESUMEN DEL TRABAJO:
La sequía recurrente pone en evidencia la falta de previsión y el escaso mantenimiento de la infraestructura que depende de las decisiones gubernamentales y también de los particulares. La hipótesis planteada por los científicos se centró en que la provisión de agua debe buscarse en las napas freáticos en el corto plazo.
Las acciones emprendidas para resolver una problemática tan compleja no se han concretado; las estaciones climáticas de otoño e invierno suavizan las necesidades de la población con respecto al agua y el proyecto del río Colorado depende de préstamos financieros provinciales, nacionales y de inversiones internacionales que deben concretarse
El 16 de octubre de 1908 las canillas se abrieron por primera vez alejando el riesgo de graves epidemias y marcando el inicio de una nueva Bahía Blanca. Sin embargo, a cien años de esa epopeya, la fecha pasó inadvertida para las autoridades oficiales e incluso para los directivos de la misma empresa prestataria. Nada ni nadie se encargó de recordar la trascendencia que hoy significa contar con un servicio de este tipo, sobre todo cuando las características hidrográficas de nuestra región y su régimen de precipitaciones hacen del agua un bien escaso.
Los estudios hidrológicos efectuados en la zona en el año 1989, permitieron calificar al acuífero freático como la fuente más importante de agua de la región para el futuro abastecimiento de Bahía Blanca.
Un informe del grupo interdisciplinario de la Universidad Nacional del Sur destacó que la opción de perforar en el Bajo San José no es la más adecuada. Aseguran que los pozos son de rendimiento incierto y elevada presencia de flúor. Aún así, el informe señala que ante la emergencia hídrica que vive la ciudad y la región, y el hecho consumado de la ejecución de una batería de pozos en ese sector, se considera atinado apoyar esta iniciativa ya que constituye uno de los pocos, sino el único, paliativo para la disponibilidad de agua a corto plazo.
En estos momentos ya han sido habilitados 16 perforaciones previstas en el bajo San José. El caudal inicial de 500 m3 por hora se irá incrementando a medida que finalice el período de prueba de todos los componentes de la línea de impulsión que comenzó a sumar Aguas Bonaerenses S.A. (ABSA) a la red de agua potable mediante la explotación de cinco pozos ubicados en la línea este del Bajo San José, en el marco del plan previsto para paliar la crisis hídrica que afecta Bahía Blanca y Punta Alta.
Estos pozos no fueron conectados el día en que el presidente de ABSA, Guillermo Scarcella, visitó la obra, habida cuenta que no estaban dadas las condiciones para conectar las perforaciones. Los inconvenientes que provocaron el retraso se produjeron en las bridas de la cañería que une las perforaciones con el acueducto, que no fueron capaces de soportar la presión
Mas allá de la importancia económica que posee el Polo Petroquímico de Bahía Blanca es importante destacar el grado de contaminación que produce, situación que se ha mantenido oculta durante muchos años. Las evidencias actuales y el grado de contaminación al que se ha llegado hacen imposible ocultar este proceso.
Los contaminantes orgánicos más comunes son los derivados del petróleo que se vinculan con el medio acuático, las sales inorgánicas como cobre, plomo, níquel, mercurio o plata y los sulfuros y el amoníaco que paralizan las reacciones bioquímicas. Muchos de ellos tienen efectos acumulativos produciendo trastornos neurológicos, pulmonares y cáncer. Todos estos vertidos producen cambios físicos del agua modificando color, olor, gusto, transparencia, sanidad, dureza, viscosidad o temperatura. La contaminación térmica consume mayor oxígeno que afecta a las comunidades- hombre, plantas- que viven en el medio, acelera el metabolismo de los peces y provoca enfermedades como cólera, fiebre tifoidea, hepatitis infecciosa o gangrena; los riesgos sanitarios son mayores en verano especialmente con el contacto con el agua donde proliferan estos organismos.
Asimismo la ría de Bahía Blanca y el espacio circundante sufren los efectos de la contaminación que se observa en las enfermedades de los peces, en el deterioro de las arboledas y plantas y en el aumento de enfermedades cancerígenas en las poblaciones cercanas. La presencia de mercurio es 300 veces superior a lo permitido por las norma vigentes
A modo de conclusión:
Las alternativas que se presentan para mejorar la situación a corto plazo serían:
* Reactivación de la vieja Toma sobre el arroyo Napostá a la altura del paraje Mirasoles
* Actualización y refacción de la planta de potabilización «Patagonia».
* Explotación de las aguas subterráneas en la cuenca del arroyo Napostá Grande, con 48 perforaciones y un posible caudal unitario de 86.400 metros cúbicos por día e interconexión de los pozos mediante cañerías, en los faldeos de las sierras.
* Utilización de estas aguas como complemento del abastecimiento del dique «Paso de las Piedras», que alcanzaría para cubrir las demandas hasta mediados del próximo siglo. Existen en el país otras ciudades que emplean estas fuentes para su abastecimiento total, como Mar del Plata, La Plata en la provincia de Buenos Aires y Santa Rosa en la provincia de La Pampa.
A largo plazo:
*Construcción de un embalse en las nacientes del arroyo Sauce Chico, en la depresión de la laguna Los Chilenos, para conducir el agua por medio de cañerías de unos 22 kilómetros de longitud.
*Una de las posibilidades es la de traer agua desde el río Colorado, pero uno de los problemas es el costo de la obra.
Finalmente con el presente trabajo intentamos mostrar que la crisis hídrica en el Sudoeste Bonaerense, en particular en la ciudad de Bahía Blanca, no es del verano que paso, ni de este año, ni se solucionará en forma mágica con lluvias abundantes en otoño y primavera, es una problemática que se padece como consecuencia de la falta de implementación de políticas de manejo, planificación e inversión, de quienes gobernaron y gobiernan, -en sus distintos estamentos a nivel nacional, provincial y municipal- sobre el recurso hídrico que es un bien cada vez más escaso en nuestra región.


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