Me Quedé Pensando en la Igualdad

(Notas de Usuarios) – El proyecto impulsado por Cobos y votado por el Senado, propone extrapolar una experiencia en Mendoza a una ley  cuyo objeto es capacitar en oficios y “contener” a 1.500.000 jóvenes entre 14 y 24 años desempleados y que no estudian, usando instalaciones y estructura militar ociosa.  ¿Cuál es el camino que ofrece?, ¿qué pasó con la igualdad? Para los jóvenes pobres se propone asociar las antiguas instituciones militares destinadas  anteriormente a dar el servicio militar obligatorio,  para ahora brindar capacitación en oficios. Lo que seguramente el proyecto lograría es separar institucionalmente  a estos jóvenes pobres, sobre los que hasta ahora no se había pensado demasiado, salvo en los momentos en que los asociamos a los problemas de seguridad  y a la necesidad de bajar la edad de inimputabilidad.  La desigualdad y la “exclusión” –término perverso si los hay- no parece una preocupación central de los que tenemos “voz”, de las manifestaciones en la calle, de las editoriales, de las encuestas: los niños en la calle, los adolescentes vulnerables al servicio de la prostitución y la droga. Ni de las vidas de miles de mujeres y niños sin servicios sanitarios dignos, viviendo en barrios denigrados sin servicios, sin parques -pero con mucha contaminación.
Ahora bien, los números de  habitantes por debajo de  la línea de pobreza que no se ha revertido,  son vidas, destinos y entonces significan comida escasa y mala, agua contaminada, cobijo húmedo y frío, manos, pies y rostros con costras por la inclemencia, desesperación por la muerte temprana de los hijos y el dolor de panza por el hambre. ¿Y el trabajo?,  ¿de qué escuelas y maestros hablamos? ¿de los que con nada intentan hacer todo, pero que no pueden simular y están agobiados por la impotencia y la falta de políticas, porque además se sienten solos con lo que ven e intentan hacer todos los días.?
¿Qué objetivos se propone el Proyecto de Ley?
Si lo que queremos es capacitar en oficios, porqué no fortalecemos o reconstruimos nuestras escuelas técnicas como una opción alternativa, pero no única, para estos jóvenes. Escuelas que deberán aggiornarse  con una mirada puesta en qué tipo de capacitación necesitan los jóvenes hoy para poder insertarse a un modelo productivo con requerimientos cada vez mas grandes de conocimientos, manejo de tecnologías y creatividad.
Necesitamos saber dónde estamos en materia educativa y qué pasa con sus instituciones; asimismo si estamos viendo que el modelo productivo que  ha hecho crecer  la economía tantos años seguidos no ha podido revertir la caída de las oportunidades laborales  necesariamente tendremos que repensar esta dimensión de las fuerzas productivas y los mecanismos de distribución de riquezas. Y cómo pretender que estos jóvenes se sientan ciudadanos si no han vivido en condiciones ciudadanas.
Otro desafío entonces y que no está separado a los aspectos anteriores sino que se imbrinca en ellos, necesitamos una educación para construir sujetos, con perspectiva crítica y posibilidades de ser ciudadanos autónomos que pueden decidir y elegir sobre su vida.
Pareciera que nos abruma tamaña empresa, por eso el proyecto representa una voluntarista simplificación del problema que lleva a trasladar una experiencia acotada e intentar convertirla en una mágica respuesta a la inseguridad. Es posible pensar en usar instalaciones que “ahora están en desuso” (de más esta decir que esto también debería llevar a un planteo de proyecto para las Fuerzas Armadas acorde con los tiempos y  la situación del país en Latinoamérica),  para destinarlas,  en un marco educativo claro y con una visión integrada, a incorporarse en los casos que sea posible, a las infraestructuras del sistema educativo, pero nunca un problema de tamaña complejidad y especificidad puede resolverse partiendo de cambiar de roles a las instituciones del país.
No tenemos derecho a resignarnos, como si estos problemas fueran condición inevitable de la sociedad hoy, y los miles de excluidos inevitables víctimas del sistema. Necesitamos  pensar estos temas,  tomar decisiones a la altura de los problemas actuales pero en el contexto de la realidad.  Está claro que no hay futuro posible sin un proyecto educativo prioritario.  Si se trata de transitar desde donde estamos hacia objetivos mas ambiciosos en las políticas educativas, pues necesitamos construir programas integrales de educación no formal que puedan integrarse a políticas de inserción laboral para los jóvenes.  Necesitamos multiplicar experiencias barriales que brinde a los jóvenes posibilidades de sentirse partes importante de la sociedad a la que pertenecen.   


Enviado a Solo Local con la firma de Aloma Sartor, UCR Bahía Blanca

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