(Notas de Usuarios) – El caso del «negrito» García, como primer víctima de la Triple A en Bahía Blanca es significativo para iniciar las actividades del emplazamiento de las Huellas de la Memoria y la toma simbólica del espacio público en nuestra ciudad. Creemos que el rescate del pasado es un elemento fundamental en las políticas de la memoria tendientes a no olvidar. Frente a la construcción de «olvidos públicos» como política estatal, vemos la necesidad de articular formas rememorativas sobre nuestro doloroso pasado reciente en las que se le otorgue sentido, en las que se pueda hablar de un trabajo activo de la memoria, determinándose las responsabilidades que llevaron a la desaparición de 30.000 compañeros. Bahía Blanca se debe una reparación a su propio pasado.
Entendemos que el rescate de las huellas es parte de una lucha por nuestra identidad, un retorno a esos sueños destruidos y proyectos naufragados de toda una generación. La colocación de marcas donde secuestraron ó aparecieron asesinadas las víctimas del terrorismo estatal durante los años setenta en nuestra ciudad, implicaría el reconocimiento por parte del Estado no sólo de sus responsabilidades sino la sedimentación de una memoria colectiva que reclame por verdad y justicia.
