(Notas de Usuarios) – Hoy es un día distinto. Desde aquel 16 de septiembre de 1955, pasando por el de 1976, todos los 16 de septiembre son singulares, especiales, significativos. Cada año, el 16 de septiembre, nos recuerda a los peronistas o, mejor dicho, a los militantes imbuidos por los ideales de igualdad, dignidad y grandeza de nuestro pueblo, el mensaje de que la historia puede sernos adversa. Adversa a los peronistas en particular y al pueblo argentino en general. Porque la revolución fusiladora dejó huellas profundas que aún hoy, a 55 años de aquellos nefastos e imborrables acontecimientos, marcaron el genotipo nacional y popular argentino a partir de un dolor que ojalá nunca hubiera dolido como dolió, pero que, una vez provocado, debe servir para enseñarnos a hacer lo que hace falta para que no vuelva a suceder nunca más. Después de aquella jornada fatídica, vino lo que vino, siguió lo que siguió, golpe tras golpe. Proscripciones, persecuciones, vejámenes y lo peor: la decadencia social.
A Dios gracias (y también a las lecciones por fin aprendidas), hoy ya hace 27 años que, sin interrupciones, vemos salir el sol de la democracia todos los días. Su luz no quita que aún subsistan ciertos grupúsculos de personajes que, como si procediera de una ponzoña glandular, abrigan en sus entrañas la melancolía autoritaria de aquellas épocas de barbarie, persecución e intolerancia. Y proceden en consecuencia en procura de desparramarla. Algunos de ellos manejan medios de prensa y otros les hacen el coro.
De todos modos, el futuro es inexorable y comienza a ser presente cada día, todos los días, cargado de cambio. Un cambio que se construye jornada a jornada con sólo no bajar los brazos y teniendo muy en claro que siempre hay una sociedad que se supera a sí misma y consigue salir a flote, aún de las peores de las barbaries. Y es en este tren de pensamientos que viene a mi recuerdo otro 16 de septiembre terrible en la historia de luchas por la igualdad del hombre. La referencia es para el de 1976, en la que se denominó “La Noche de los Lápices».
En aquellas horas, todo era terror, lo recuerdo muy bien. Estábamos estudiando en La Plata, en marzo de ese año se había instaurado la dictadura más cruel, sangrienta y espantosa de nuestra historia nacional. En mi caso, tenía 22 años cursaba tercero de medicina aterrados noche y día la habíamos pasado muy mal, después de marzo mas exacto durante el mes de mayo la pasamos muy mal, de casualidad estamos vivos y, llegamos hasta hoy.
Desde el golpe, durante meses sobrevivímos aterrados noche y día, en un escenario en el que esperábamos que pasara pronto lo que terminó durando siete años. Siete larguísimos años de matanzas, secuestros, desapariciones y silencio. El silencio de una sociedad en parte adormecida y en parte aterrorizada. Efecto deseado y efecto logrado por quienes, “de facto” se apoderaron del poder para hacer y deshacer, para decidir quien vivía y quien moría.
Para quienes desataron este vendaval de luto supremo, aquella noche del 16 de septiembre de 1976, tuvo un sentido: tratar de ahogar los ideales de un grupo de chicos que desde su juventud estaban dispuestos a pelear por la igualdad y terminar con las injusticias. Lo que se dice, una juventud llena de esperanza, arrancada de sus hogares para que no pudieran discutir y deliberar sobre las libertades individuales.
Para que dejaran de abrevar en la historia de los pueblos libertarios de América, en las luchas de liberación africanas o, más cerca de aquellos días, en lo sucedido en marzo de 1975 en Vietnam, cuando los Estados Unidos debieron retirar sus tropas y capitular como invasores.
Aquí, en cambio, no se trataba de importar nada. Tan sólo (y nada más y nada menos) de tratar de estar mejor y ser dignos, en nuestro propio suelo. De volver a ser como éramos, según nos contaban nuestros “viejos”, antes de aquel otro 16 de septiembre de 1955, cuando por primera vez en la historia de América Latina, los hijos de trabajadores pudieron estudiar, superarse y así elevar en su conjunto a una sociedad de la que cada integrante podía estar mejor, todos bajo las banderas de la igualdad, la justicia, el pensamiento de la independencia económica y la soberanía política.
Sin embargo, aquella noche, hace hoy 34 años, según el pensamiento de los opresores, los torturadores y los asesinos, se intentó perpetrar algo que sirviera de ejemplo para todos quienes militaban en el campo de las libertad y el pluralismo… Se intentó arrancar sus pensamientos para que, ensordecidos (o silenciados) por el terror, se resignaran a bajar los brazos y a dejar de creer que podía haber una posibilidad de superación para la sociedad.
A los propietarios de tamaña crueldad no les importó nada: ni siquiera que se tratara de jóvenes estudiantes secundarios. La finalidad era “marcar con el ejemplo” para acallar ciertas ideas… De más está decir que causaron dolor, mucho dolor, pero no lograron lo que se proponían.
Más aún, a partir de ese dolor, la fuerte enseñanza recibida de nuestros “viejos” se consolidó y lo aprendido, pasó a ser convicción. Así llegamos a hoy, 16 de septiembre de 2010 y en lo personal, sigo pensando que es posible. El posible que el poder que puede otorgar el ejercicio de la política sirva para cambiar las cosas para mejor y para bien de toda la sociedad. Porque estas lecciones de nuestro pasado siempre alumbraron mis pasos, cuando tuve el honor de ser intendente de esta ciudad, tomé la decisión de hacer un homenaje, fuera de toda especulación y bandería política, a aquellos chicos secuestrados y torturados, la mayoría de ellos desaparecidos y, unos pocos, sobrevivientes.
Así fue que el 16 de septiembre de 2004, decretamos y obtuvimos la aprobación del Concejo Deliberante para instaurar aquello por lo que estos jóvenes platenses padecieron tanto: el boleto estudiantil universal (para todos los niveles: primarios, secundarios y universitarios) a 10 centavos por pasaje. Lo hicimos desde el convencimiento de que desde un municipio también se puede (y se debe) contribuir a un aspecto fundamental para el engrandecimiento de una nación: la formación y el fortalecimiento intelectual de sus habitantes. Y si el traslado hacia y desde los establecimientos educativos de todos los niveles podía ser un escollo para conseguirlo, a partir esta medida de nuestra administración, dejó de serlo para todos los estudiantes bahienses, cualquiera sea su edad.
Desgraciadamente, esta decisión, que pudo sustentarse sin problemas a partir de una administración económica ejemplar, fue eliminada por quienes de facto la sucedieron al tomar por asalto el poder municipal y fieles a su visión neoliberal y conservadora del mundo, basada en principios tales como “negocio por negocio” o “todo se compra o todo se vende” que se llevan muy mal con cualquier homenaje concreto a la lucha por la igualdad, la justicia y la dignidad.
Así, se dejó sin efecto el boleto estudiantil universal a diez centavos. Eso sí, los mismos que dijeron que “no se podía mantener una herramienta así”, cuando pudieron no dudaron en subsidiar con el dinero de todos a un grupete de “pseudo-empresarios”, para que pudieran viajar tranquilos en vuelos charter, en sus habituales escapadas semanales a Buenos Aires.
Con todo, sigo creyendo que el futuro es inexorable y comienza a ser presente cada día, todos los días, cargado de cambio. Y para que nunca más se repitan ciertos hechos, sólo hace falta memoria y fortaleza en nuestros ideales.
Finalmente, quiero culminar esta recordación, mencionando con nombre y apellido a los jóvenes que protagonizaron la llamada “Noche de los Lápices”.
DANIEL ALBERTO RACERO, 18 años, ASESINADO
MARIA CLAUDIA FALCONE, 16 años, ASESINADA
MARIA CLARA CIOCCHINI, 18 años, (bahiense), ASESINADA
FRANCISCO LOPEZ MUNTANER, 16años, ASESINADO
CLAUDIO DE ACHA, 17 años, ASESINADO
HORACIO UNGARO, 17 años, ASESINADO
PABLO DIAZ, 18 años, SOBREVIVIENTE
GUSTAVO CALOTTI, 18 años, SOBREVIVIENTE
EMILCE MOLER, 17años, SOBREVIVIENTE
PATRICIA MIRANDA, 17 años, SOBREVIVIENTE
Un abrazo a todos, en esta fecha tan especial, con el deseo de compartir las ansias de justicia.
Enviado a Solo Local por Dr. Rodolfo LOPES – DNI 11.089.755
