(Notas de Usuarios) – Estudio periodismo y además realizo labores de prensa. Creo firmemente que el periodismo de verdad, el periodismo honesto, es un custodio de la democracia. Que no configura la realidad ni busca hacerlo, solo la refleja. Creo que los medios cuando intentan mostrar otra realidad pierden credibilidad y sus audiencias, la gente que los sigue, dejan de hacerlo. Sostengo, como muchos autores, que la gente no es tonta, y que las audiencias son personas y tienen un pensamiento crítico y determinado de la realidad, es decir una opinión propia, y claro, se dan cuenta cuando le quieren vender un buzón.
Esto pasa con “6,7,8” cuando demoniza enemigos del gobierno. Uno se da cuenta que es un analisis parcial, pero también pasa con TN que demoniza todas las acciones del gobierno. Es decir uno se da cuenta inevitablemente que esta entre dos bandos y que ninguno dice la verdad y todos defienden intereses.
Los medios están determinados por sus audiencias y no al revés. Pero lo que me preocupa es que cuando un país refleja estos niveles de prensa mediocre, al país no le va bien. Está comprobado que los buenos momentos de las democracias están en relación con los niveles altos de credibilidad a la prensa. Así, cuando los medios toman este rumbo de querer ser dueños de la verdad y con toda violencia (psicológica, informática, simbólica lo que sea) intentan imponernos una realidad manipulada, están en realidad, dándole un duro golpe a la democracia.
Y esto, precisamente, está pasando también en Bahía Blanca. Por estos días un grupo de medios hace circular un sondeo de opinión pública, y el nivel de manipulación que el mismo reviste, no admite ya análisis. No reviste los elementos científicos necesarios para considerarla una encuesta real. Presentan los resultados de forma parcializada, con un claro objetivo de favorecer al actual intendente en su decaída imagen. Hasta el titular en este sentido es tendencioso: “Breitenstein otra vez el elegido”.
Me llama poderosamente la atención que no digan los casos “encuestados” y que no publiquen los resultados discriminados por edad, sexo, niveles de educación, etc. ¿ó es que no lo preguntan? Lo cual seria inadmisible desde lo profesional, no seria serio.
Pero lo más peculiar es que la encuesta no mide públicamente al ex -intendente Jaime Linares quien después de haber gobernado por 12 años Bahía Blanca, y haber obtenido un 40% en los votos de la ultima elección, se impone naturalmente como un personaje político de la ciudad.
Ojo yo soy radical pero esto no es partidario, de hecho es bastante obvio. ¿Por qué no miden a Jaime linares?
Evidentemente porque el objetivo de la encuesta no es saber lo que “la ciudad opina”, sino; “decirle a la ciudad qué opinar”.
El objetivo es político. Buscan instalar una imagen altamente positiva del actual intendente Cristian Breitenstein. Ungirlo con el manto de la popularidad. Buscan dibujar una imagen pública que evidentemente no tiene (sino no recurrirían a estas desprolijidades tan burdas). Es por eso, que no miden a un rival, que al menos en lo potencial, puede eclipsarles la encuesta, y hacer que los números no sean tan buenos. No “miden” o no “publican”.
Igualmente en el medio algo cambió. Hoy en Bahía Blanca hay más medios de expresión. La existencia de medios alternativos de alta calidad en la ciudad, como éste al que acerco mi opinión, donde la gente puede expresarse libremente, y con periodistas coherentes que enaltecen la profesión, están haciendo la diferencia.
Porque vuelven a la tradición de la investigación periodística, a tratar a la fuente institucional con cuidado y distancia y no como “amigos”; periodistas que critican al poder, periodistas en definitiva, que priorizan a la gente y a la verdad y no al poder y sus negocios. Periodismo y poder son dos polos opuestos.
Hoy, la gente ya no compra el buzón, pero tampoco queda atrapada por un diario, o una radio, y puede prender su computadora y optar por otro producto más serio, comprar otro diario o cambiar el dial. Por suerte la oferta es variada.
Pero igualmente no deja de ser una lástima ver cuando los medios incurren en esta actitud. Causa pena desde la visión del profesional, del periodista, ver como estas acciones denigran la profesión.
Por suerte las audiencias, la gente, es crítica y se da cuenta, no pueden decirle que pensar, y por más que lo intenten, no pueden pintar una realidad que no exista en la calle, esta verdad inapelable, mantendrá siempre encendida la llama del autentico periodismo
Enviado a Solo Local por Martín Lobos
