(Análisis ) – No es infrecuente que los bahienses debamos tomar conocimiento de noticias de interés público, a través de medios de otras ciudades. El caso más reciente es el de la clausura de un ducto de la refinería Petrobras, a raíz de un derrame de petróleo ocurrido el viernes pasado. Ni la municipalidad de Bahía Blanca ni mucho menos la empresa, dieron a conocer la medida, en el momento en que ésta se tomó. Hoy, la noticia tomó alcance nacional tras la crónica aparecida en Cronista.Com (ver aquí). Allí se lee que la refinería bahiense se convertirá próximamente en el único punto de abastecimiento de sus estaciones de servicio, ya que Petrobras acaba de vender su planta en Santa Fe, y parte de sus puntos de venta minorista, a Cristóbal López, un empresario allegado al kirchnerismo que domina el negocio de los casinos en nuestro país. El otro caso del que no tuvimos noticias oficiales fue el relacionado con el incendio de un micro del Grupo Plaza, ocurrido anoche, en el Barrio Espora, cuando transportaba pasajeros. En esta ocasión el siniestro fue difundido por los propios usuarios, aún cuando evidentemenete hay aquí una cuestión de seguridad pública vulnerada. Por el contrario, durante la mañana, el secretario de gobierno Hugo Borelli, dijo a LU2 que el sistema de transporte de pasajeros funciona sin mayores problemas y que como ese es el diagnóstico correcto y no el de los usuarios, la comuna le aprobará a Plaza los subsidios que harán posible el aumento del pasaje, financiado claro, con dinero de los contribuyentes. El Silencio de los Responsables
(Análisis ) – No es infrecuente que los bahienses debamos tomar conocimiento de noticias de interés público, a través de medios de otras ciudades. El caso más reciente es el de la clausura de un ducto de la refinería Petrobras, a raíz de un derrame de petróleo ocurrido el viernes pasado. Ni la municipalidad de Bahía Blanca ni mucho menos la empresa, dieron a conocer la medida, en el momento en que ésta se tomó. Hoy, la noticia tomó alcance nacional tras la crónica aparecida en Cronista.Com (ver aquí). Allí se lee que la refinería bahiense se convertirá próximamente en el único punto de abastecimiento de sus estaciones de servicio, ya que Petrobras acaba de vender su planta en Santa Fe, y parte de sus puntos de venta minorista, a Cristóbal López, un empresario allegado al kirchnerismo que domina el negocio de los casinos en nuestro país. El otro caso del que no tuvimos noticias oficiales fue el relacionado con el incendio de un micro del Grupo Plaza, ocurrido anoche, en el Barrio Espora, cuando transportaba pasajeros. En esta ocasión el siniestro fue difundido por los propios usuarios, aún cuando evidentemenete hay aquí una cuestión de seguridad pública vulnerada. Por el contrario, durante la mañana, el secretario de gobierno Hugo Borelli, dijo a LU2 que el sistema de transporte de pasajeros funciona sin mayores problemas y que como ese es el diagnóstico correcto y no el de los usuarios, la comuna le aprobará a Plaza los subsidios que harán posible el aumento del pasaje, financiado claro, con dinero de los contribuyentes.
Las quejas contra Plaza no son un capricho de los bahienses ni un invento de la oposición. Sólo basta analizar lo que sucede en otras ciudades, donde también se multiplican los reclamos por la mala calidad de las prestaciones que ofrece la empresa. Según reportó el Diario Hoy (ver aquí), en la ciudad de La Plata, el servicio que brinda Plaza es cada vez peor. No sólo acumula cientos de denuncias por infracciones, sino que continúa violando las normas en materia de seguridad vial. El mismo diario había denunciado que en respuesta a las actas que se labraron contra sus unidades, Plaza cruzó micros en los accesos a la terminal., desatando un caos y poniendo en riesgo a los pasajeros (leer aquí)
En la capital provincial (y esto queda demostrado si se consultan las redes sociales ), los usuarios de Plaza están tan indignados como los de Bahía Blanca. La bronca no es gratuita ni exagerada. En Facebook (ver aquí), hay un grupo bahiense integrado por más de 1.500 personas, que pide anularle la concesión, sin que los funcionarios se den por enterados.
En un segundo nivel de silencios, aparecen las propias empresas, que nunca dan la cara. Por citar un ejemplo emblemático en Bahía Blanca, salvo contadas ocasiones, las empresas radicadas en la zona industrial no se muestran bien dispuestas a dar explicaciones cuando sucede un hecho indeseable, como escapes, derrames y otros males por el estilo.
La misma conducta tienen las empresas de servicios públicos como EDES, la que nos tiene acostumbrados a cortes diarios que afectan todos los días a varios sectores de la ciudad, si no es por obras de mantenimiento, es por obras de ampliación o desperfectos en líneas de media tensión. Ni que hablar de ABSA, que ocupa el puesto número 1 en materia de pinchaduras y desbordes. En todos los casos, los responsables evitan la entrevista periodística, indicando que sólo se expedirán a través de un comunicado que deja al lector más dudas que certezas y a los periodistas sin la posibilidad de la repregunta.
Esta cultura del silencio, de la no información, es un mal crónico en Bahía Blanca. Se cree que de esa manera es posible ocultar la realidad, tal como sucedía en la década del 80. Sin embargo, hoy día, cualquier vecino, valiéndose de su teléfono celular, puede registrar un hecho que afecta sus intereses, para compartirlo con otros en las redes sociales, (ver ejemplo aquí) o reportándolo a los medios de comunicación. De esa forma, la realidad queda expuesta.
Insistir en la cultura del silencio es como intentar tapar el sol con una mano y no comprender que buena parte de la construcción de la agenda temática diaria, en los tiempos que corren, ahora lo tiene la gente.
Enlace Relacionado:
http://www.slideshare.net/TCAnalysis/el-impacto-de-los-medios-sociales-en-la-reputacin-corporativa
