Hemos asistido, una vez más, a un hecho de profunda injusticia, luego de más de dos años transcurridos desde el crimen de Giuliano Gallo, un adolescente de apenas catorce años estudiante de la Escuela Técnica Nro. 4 de Bahía Blanca, el juicio realizado termina con un imputado sobreseído y ningún culpable. Esta noticia les llegó a familiares y amigos y a toda la sociedad de Bahía Blanca el martes 18 de mayo a las 12 del mediodía. ¿Cuáles son los títulos de los medios al día siguiente de conocerse el resultado de la sentencia?
Gatillo fácil: escándalo por la absolución de un policía (Clarín, 19 de mayo de 2010)
Veredicto del juicio por la muerte de Giuliano Gallo La absolución de Rodolfo Guidobono desató un escándalo. (La Nueva Provincia, 19 de mayo de 2010)
Vamos a detenernos en analizar brevemente qué significan estos títulos con respecto a los valores humanos: ambos hablan de escándalo, ninguno habla de injusticia, ninguno habla de impunidad. ¿De qué escándalo hablan? ¿Qué reacción se supone que deberían tener los allegados de Giuliano ante la impunidad? ¿El escándalo no lo constituye la actuación de los tribunales? ¿No es un escándalo que en el tiempo que transcurrió entre el 1 de febrero de 2008 y el 18 de mayo de 2010 no hayan podido hallar al culpable o no lo hayan condenado si lo hallaron?
Desde la visión de una persona común con respecto a los procesos legales nos preguntamos lo siguiente: ¿Puede un fiscal pedir una condena si no posee pruebas suficientes ¿Es lógico que un juez en minoría haya votado por la condena y dos por la absolución? ¿Es materia de discusión condenar o no a alguien?
Volviendo a los títulos ninguno señala que después de más de dos años de ocurrido el crimen, el Estado mediante uno de sus poderes, El Judicial, no da respuesta a la comunidad que necesita justicia. ¿Qué le queda a los padres después del inconmensurable dolor por la pérdida del hijo? ¿Cómo se responde desde el poder ante la necesidad de identificar y castigar al culpable, que puede no ser un consuelo pero sí al menos una tranquilidad para la familia de Giuliano?
Merece también un comentario la palabra “muerte” en el título de La Nueva Provincia. Muerte se emplea cuando alguien muere por causas relacionadas con la salud o con los accidentes. En este caso está clarísimo que las palabras empleadas deberían ser crimen o asesinato. Porque lo de Giuliano sin dudas fue un crimen, sin dudas fue un asesinato.
En este punto cabe la responsabilidad colectiva. ¿Por qué motivo, de entrada, como en muchísimo casos, se escucharon más comentarios contra la víctima que contra los victimarios? Giuliano no mató a nadie. A Giuliano lo mataron cuando sólo tenía catorce años de edad.
Una sociedad digna, justa, sana, tiene la obligación de cuidar y proteger en primer lugar a los más débiles. Y, entre otros, los más débiles son los niños y los pobres. Desde una postura tan injusta como hipócrita se sostiene con dureza lo que estos chicos deberían o no deberían estar haciendo, como si la decadencia moral de estos tiempos tuviera que ver solamente con algunas clases sociales. Las que en apariencia molestan y hay que controlar.
No nos vamos a resignar a este resultado, vamos a acompañar a la familia en el reclamo de justicia porque esto es una obligación para que en nuestra ciudad no se naturalice este terrible acto encuadrado en lo que llamamos “Gatillo fácil”. No queremos estas muestras de perversidad desde el Estado.
El Estado que desprotege a muchos de sus niños y jóvenes mata a Giuliano mediante el aparato policial y después, como si eso fuera poco deja su crimen impune mediante el sistema judicial. Comencemos, en principio, a construir otro Estado más humano, más justo, menos perverso y menos represivo. Es el paso que tenemos por delante en el camino para lograr la verdadera liberación de los hombres y las mujeres. De toda la humanidad en su conjunto.
Enviado a Solo Local por: Comisión de Prensa y Difusión, Proyecto Sur – Bahía Blanca
