Si un domingo, paseando por la ex Plaza del Sol, se cruza a un grupo de adolescentes intentando caminar por las paredes, saltando de árbol a árbol, colgándose de los postes, o haciendo las piruetas más increíbles para atravesar los muros donde usted posiblemente se sentaría a tomar mate, no se asuste. No son herederos del hombre araña, sino chicos y chicas practicando Parkour: el arte del desplazamiento. No usan skates, ni bicicletas, ni rollers, ni recurren a nada que no sea su propia fuerza y destreza física. ¿De qué se trata esto? Aún explicándolo con todos los detalles, difícilmente podría imaginarse que el Parkour es lo que se muestra en el video tal como se ve haciendo clic aquí. O en este, de parkour «profesional» (ver en este enlace). En Bahía Blanca, la Plaza del Sol ubicada en O’Higgins al 100, es el sitio habitualmente elegido por los seguidores de esta disciplina, que además, tienen su propio grupo en Facebook denominado Parkour Bahía Blanca, al que se accede mediante este link.
Sus creadores, defienden la idea de que «El parkour es una filosofía de auto-superación, donde cada persona tiene sus propias metas o lo puede practicar por pura diversión. No existen reglas a excepción de la propia conciencia, y no es competitivo, es una disciplina de cuerpo y espíritu«. En tanto, uno de sus seguidores, bajo el título «Libera tu cuerpo», dejó plasmada parte de la aventura en este video ( ver aquí), subido recientemente a YouTube.
Pero antes de lanzarse a la aventura de atravesar la jungla de cemento aprovechando todos los accidentes geográficos que ofrece la ciudad, incluyendo las veredas rotas como las de la plaza Brown, o el asfalto poceado de la calle Thompson (por citar algunos ejemplos) es necesario saber que el Parkour no es cosa de improvisados. Y que también se necesita responsabilidad para con la propia integridad física, con la del resto y con el entorno. Hacer Parkour NO es salir a saltar paredones, ni techos, ni invadir la propiedad privada, y mucho menos dejar destrozos a su paso.
Historia del Parkour
Esta disciplina, se originó en Francia en los años `90, a partir de un grupo de jóvenes motivados y entrenados por Raymond Belle: un ex soldado vietnamita que preparó a sus discípulos inspirado en «el Método Natural» utilizado en los entrenamientos militares y basado en superar los obstáculos naturales usando solamente el cuerpo. Belle aplicó esta modalidad en el ámbito urbano con un objetivo preciso: lograr jóvenes fuertes para ayudar y proteger a sus familias. Entre ellos, estaba su hijo David Belle, quien asimiló sus enseñanzas, pero en lugar de aplicarlas a espacios abiertos, decidió incorporarle obstáculos como calles, veredas y sitios con mayor urbanización.
Así fue como nació el Parkour, término que proviene de «parcours» que significa «recorrido» en francés, y que es definido habitualmente como «el arte del desplazamiento». La disciplina consiste en preparar el cuerpo y mente, para desplazarse por cualquier entorno, ya sea urbano o natural, de una manera eficiente, fuerte, rápida y bella. Para ello se valen de saltos, carreras, movimientos sobre obstáculos y mucho equilibrio. Lo importante es avanzar desde un punto a otro fijado con anterioridad, y sortear todos los obstáculos que haya hasta llegar a él, sin detenerse en ninguno. Avanzar, siempre avanzar de forma libre y fluida.
Una filosofía de vida.
El traceur, como se denomina a quien practica Parkour, definitivamente no es un improvisado. Además de aprender las técnicas precisas hasta convertirlas en un gesto natural para que el movimiento sea «bello», necesita entrenar su coordinación, flexibilidad, agilidad, y la condición física en general. Pero eso no es todo, ya que la consigna es hacer del Parkour más que un hobbie, un deporte o un arte. Para sus seguidores, se trata de todo una filosofía de entrenamiento que también aplican a la vida. Es para ellos, también un modo de vida en el que priman valores familiares, de hermandad, de respeto, de coraje, de lucha, y autosuperación. Esto implica que el trauceur deba cuidarse para respetar el lema «Ser y durar» que a su vez, deriva del lema del Método Natural: «Être fort pour être utile» que significa «Ser fuerte para ser útil».