Nos Vamos Poniendo Viejos

En Bahía Blanca se registran aproximadamente unos 2.800 nacimientos y unas 3000 defunciones por año. Cada vez son más las personas mayores de 85 viviendo en la ciudad. A la vez, las estadísticas indican que muchas personas de la región, llegan a la ciudad y fallecen aquí, lo cual podría estar indicando que no es elegida como fuente de vida, pero si como lecho de muerte. Causa escalofrío plantearlo así, pero las estadísticas muestran que Bahía no solo envejece sino que además se está quedando sin vida joven. Un estudio realizado por la Licenciada Nora Pizarro,  del  Departamento de Geografía, Universidad Nacional del Sur, hizo foco en las causas de mortalidad de los bahienses para el período 1993-1998, tal como se ve en este enlace. Para ese entonces, y según ese documento,  se observaba que el podio del ránking de causales de muerte lo ocupaban las enfermedades del sistema circulatorio, con un promedio del 34%, le seguían los tumores con un 23% y las enfermedades del sistema respiratorio (11%). Le siguen los síntomas, signos y hallazgos anormales clínicos y de laboratorio no clasificados donde se agrupan las defunciones mal definidas (7%) y traumatismos (4%), en los que se incluyen accidentes, homicidios o suicidios.

Nuestra ciudad siempre se destacó por mantener ciertos estereotipos anticuados, que no se critican, al contrario favorecen a la cultura propia. Desde hace años, se lee el mismo diario, se escucha la misma radio, se pasea por los mismos sitios y hasta hablamos de la  tradicional “vuelta al perro” utilizada en tiempos lejanos para denominar a los paseítos domingueros. No existe ni ganas, ni impulso de cambiar, la cultura bahiense está radicada desde hace años y quizás ese es el motivo de que muchas personas que nos ven desde afuera, nos consideren estructurados y fríos.

Por otra parte en lo que va de los últimos años, el flujo de jóvenes que se acercan de pueblos cercanos, ha incrementado notablemente, ya que tenemos una gran fuente educativa gratuita que atrae la atención de muchos futuros profesionales. En cuanto a esto último habría que plantearse: ¿Cuántos desarrollan su actividad profesional en su lugar de origen y cuántos buscan oportunidades en otras partes del país?.

Cuando hablamos de la edad media de mortandad, existe un elevado número que se muestra acorde con el envejecimiento que presenta la ciudad. En rasgos generales se percibe que la edad media total varía de 68 a 76 años.

El número de abuelos crece notablemente y de bebés disminuye, muchos jóvenes consiguen sus logros académicos y se desarrollan profesionalmente en las afueras de Bahía, donde más tarde deciden radicarse definitivamente y  formar una familia, pero cuando la edad avanza deciden regresar a su raíces, donde luego fallecen.  

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