(Notas de Usuarios) – A falta de un proyecto propio y una visión compartida, el intendente de Bahía Blanca Cristian Breitenstein avanza, sin más, en su creciente identificación política con el gobierno de Cristina y con los procederes y métodos Kirchneristas. Rápidamente hay que desandar la juvenil rebeldía que lo llevó a incursionar en el armado de una alternativa al hegemónico y asfixiante planteo del matrimonio gubernamental. El rojo fiscal en las cuentas municipales y las obras paralizadas, procesaron la reconversión y una rápida vuelta a casa.
Para ello ha suscripto un documento en el que se acusa a la oposición de «intentos desestabilizadores», de «carecer de propuestas» y de «ejercer un mero obstruccionismo». Casi un cliché oficialista, empecinado en generar crisis y confrontar, cuando la realidad política le indica el deber de dialogar y consensuar.
La Unión Cívica Radical, no empuja al default ni al endeudamiento a tasas del 15%; tampoco propicia un ajuste. Simplemente exige que se respeten la Constitución y las Instituciones; que haya presupuesto y números confiables, transparencia y cuentas auditadas y sobre todo que se comprenda que la discrecionalidad y el hegemonismo son conductas impropias de una democracia.
Siempre pensamos que es posible dialogar, nunca creímos que nuestro triunfo es la derrota del adversario y menos si este es Gobierno. Solo se trata de saber escuchar o aceptar que la verdad se construye a partir de la pluralidad de opiniones.
Toda una pintura de la época, a la que parece aferrarse el Gobierno Municipal, como única tabla de salvación.
Escrito por Dr. Ricardo M. Varela, Presidente Comité Unión Cívica Radical Bahía Blanca
