Tanto ABSA como el municipio de Bahía Blanca, sostienen que la solución definitiva a la crísis hídrica que enfrenta la ciudad consiste en construir un acueducto que traiga agua desde el Río Colocado. Según un parte de prensa de julio pasado, al que se accede haciendo clic aquí, esta decisión se basa en que se ha agotado el tiempo de los debates y los diagnósticos, por lo que el intendente Cristian Breitenstein cree que hay que tomar decisiones y viajar hacia donde existan financiamientos posibles, cosa que podíamos presumir, ya que sabemos que viajar le gusta bastante. Dos meses más tarde, como puede leerse en este enlace, el jefe comunal y el titular de ABSA, sostuvieron que «la del Río Colorado es la obra que la gente de la región está esperando, que se merece y sería la solución definitiva”. No sabemos a cuál gente se refiere, pero un rastreo en la Web, nos llevó a otras conclusiones: con relación al Río Colorado: caudal en problemas, presencia de metales pesados y de hidrocarburos, falta de controles, así como vertidos cloacales sin tratar por plantas depuradoras que no funcionan, forman parte de su realidad. En el artículo completo, el detalle de los hallazgos.
El caudal del Río Colorado depende del clima, y por caracter transitivo, con la obra que promueven ABSA y el intendente estaríamos en la misma situación que nos plantea el Dique: Bahía Blanca «climatológicamente-dependiente».
Como se lee haciendo clic aquí, a principios de este mes se anunció desde Rincón de los Sauces, que una baja abrupta en el caudal del Río Colorado provocó la realización de obras de emergencia para evitar restricciones en el servicio a la comunidad.
Este podría ser considerado un dato aislado, pero hay otros de fondo, más preocupantes: en marzo de este año, tal como se lee aquí, el Diario Río Negro publicó los resultados de una serie de análisis a partir de una investigación iniciada en el 2007, de la que surgió que las aguas del Río Colorado evidenciaron la presencia de metales pesados y otros elementos contaminantes.
Para ver la investigación completa, (se descarga en formato Word), haga clic aquí.
El matutino rionegrino encargó un estudio al especialista en contaminación del agua, el doctor en Química Neil Ward, de la Universidad de Surrey, Reino Unido de Gran Bretaña, para detectar la posible presencia de metales y otros elementos químicos en distintos puntos del Río Colorado. El doctor Ward no es un improvisado. Ha estudiado muchos incidentes ambientales internacionales, incluído el de Chernobyl. Una de sus principales áreas de investigación es el estudio de la contaminación por metales pesados.
Para ver su curriculum, y datos de contacto, acceda a este enlace.
En Rincón de los Sauces, el plomo fue hallado en el agua de red domiciliaria en niveles inadecuados para agua de consumo humano. Vale la pena leer el citado texto de la investigación completo, muy revelador. En sus conclusiones se lee que la mayor contaminación proviene de la industria.
Esto es al revés de lo que se sostiene en Bahía Blanca, ya que aquí, se le escuchó decir al titular del CTE, Fernando Rey Saravia, que la mayor contaminación de la ría provenía del vertido de cloacas.
Por supuesto, para el caso de la investigación rionegrina, aparecieron luego las desmentidas, tal como se lee aquí, en un comunicado de COIRCO, al que se agrega un estudio con similares conclusiones, como se lee en este enlace.
La situación es conocida: estudios independientes señalan contaminación, pero luego viene el Estado y lo desmiente. Para el común denominador de las personas es confuso y desalentador: ¿a quién creerle? ¿al Estado? ¿acaso podemos creerle a la gestión de un intendente que nos hizo creer que recorría obras durante 10 días, mientras trató de mantener en secreto que estaba en Alemania?
Cada vez que se denuncian cuestiones medioambientales en las que habría responsabilidades por parte de los grandes poderes económicos, como las empresas mineras, petroleras o petroquímicas, inmediatamente entran en escena otros actores, mostrando argumentos en el sentido contrario, en su intento de confundir a la opinión pública. Como cuando la AIQBB, mediante invitaciones cursadas por la agencia Rex Publicidad, convocó a los periodistas bahienses para entregar una distorsionada interpretación de un estudio científico, titulando el parte de prensa: «La Ría Bahiense Goza de Buena Salud«. Algunos, tenemos memoria. Y ya sabemos los métodos que utilizan estas empresas, con tal de defender su imagen y en aras de proclamar su «inocencia» en torno a la cuestión: gastan fortunas en abogados, asesores, comunicadores y por supuesto, publicidad que facturan las agencias que contratan, las que a su vez «convencen» a los directivos de medios (no todos, por fortuna), para que la política de difusión sea «medida, cuidada, criteriosa y neutral». En otras palabras, inducen a los ejecutivos de medios a promover la protección periodística, ya que de otro modo estas agencias no facturarían los miles de dólares, cuando no millones, que saben recaudar, no solo de multinacionales, sino de gobiernos, como el bahiense. Como si estos operadores no vivieran en nuestro mismo entorno, no tomaran la misma agua que tomamos nosotros y como si sus hijos no respiraran el mismo aire que respira el resto.
Las complicidades en los secretos del medioambiente revelan a un nutrido grupo de actores y para muestra basta un botón: “Ecólogos cómplices” fue una de las consignas que algunas organizaciones ciudadanas eligieron para describir la decisión de la comisión organizadora del II Congreso Binacional de Ecología Argentino-Chileno, de aceptar como patrocinadores a empresas con un controvertido historial ambiental, entre ellas la compañía minera Barrick Gold Corporation, tal como puede leerse en este documento, publicado hace dos meses.
Finalmente, a las denuncias por contaminación del Colorado, se suman por decenas las localidades que vierten sus residuos cloacales en el río. Por caso, como se lee haciendo clic aquí, en 25 de Mayo y Catriel, las aguas negras se arrojan al río sin tratamiento. Esto, sin contar con que en ninguna de las dos localidades hay control sobre residuos peligrosos de la actividad petrolera, tal como publicó el diario La Arena, de La Pampa, artículo al que se accede mediante este link
Lo mismo sucede en Rincón de los Sauces (anteriormente citado), como se lee haciendo clic aquí, ya que según parece, en septiembre pasado se supo que la planta de tratamiento cloacal está desbordada, la mayoría de las bombas están quemadas, se generan olores nauseabundos y el río Colorado está siendo contaminado, cosa que al gobierno no le quedó más remedio que admitir, como se lee en este enlace
Mientras todo esto sucede, en General Acha, el Concejo Deliberante prohibió la instalación de la fábrica de cloro soda, (ver aquí.).
Allí, no se había descartado que la fábrica pudiera abastecerse del acueducto del Río Colorado, que esa ciudad no utiliza, porque la comunidad privilegió el consumo del acuífero propio.
Al revés de lo que siempre se hizo y se pretende seguir haciendo en Bahía Blanca
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Fuente Foto: http://galeria.civila.com/fotos/americadelsur/argentina/lapampa/__Vista+R__o+Colorado.JPG.html

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