La conferencia de prensa que el gobierno de Bahía Blanca ofreció hoy para detallar el presupuesto 2010 no dejó nada nuevo: es más de lo mismo. En una hábil maniobra de discurso político, el intendente afirmó que el gasto social sería del 42 %. Pero resulta que en dicho valor incluyó al Hospital Municipal, que es un organismo descentralizado, al igual que la obra social municipal:. Estos últimos tienen presupuesto propio y un nivel de auditoría por parte del Tribunal de Cuentas, que es independiente del que se practica sobre el ejercicio municipal. De hecho, las secretarías de Salud y Promoción Social hoy día están separadas. Lo que se hizo hoy, fue englobar en un mismo porcentaje a los montos destinados al Hospital Municipal, a la secretaría de Salud y a la Secretaría de Promoción Social: procedimiento estadísticamente incorrecto. Mirándo los números con detenimiento, resulta que en realidad, Promoción Social cubre el 11,41 % del presupuesto, menos que la Secretaría de Gobierno, la que demandará en el 2010, el 11,80 % de los fondos municipales. Otro dato significativo es que el Instituto Cultural concentrará el 1,60 % de los recursos, mientras que el Instituto Municipal de Vivienda tendrá bastante menos: 0,92 %. Teniendo en cuenta que el presupuesto total para el 2010 será de casi 323 millones, -recursos de libre disponibilidad-, el ciudadano podría hacerse varias preguntas: por ejemplo, para qué necesita la Secretaría de Gobierno 38 millones de pesos. Es algo que habrá que averiguar. Tampoco sabemos por qué mientras Vivienda tendrá asignado poco menos de 3 millones de pesos del Tesoro Municipal, el área que dirige Federico Weyland podrá gastar más de 5.
Se sabe que los objetivos de la Secretaría de Promoción Social son:
- Promover el fortalecimiento del núcleo familiar, estimulando el cumplimiento de las funciones básicas de la familia, evitar la desintegración familiar, y situaciones de vulneración de derechos de los niños y adolescentes.
- Brindar atención integral a los niños y adolescentes desde los 45 días hasta los 15 años de edad, durante la jornada laboral de sus padres y/o cuando por ello estén expuestos a una situación de vulnerabilidad social.
- Trabajar a nivel comunitario, asistiendo a las familias en forma integral, para reducir la vulnerabilidad social.
- Trabajar activamente en la articulación de espacios socioeducativos y recreativos que permitan desarrollar las capacidades de los niños, niñas y adolescentes, involucrando a sus familias como espacio vital de crecimiento y sostén.
- Promover la educación y evitar la deserción escolar.
En todo esto, se gastará menos que en financiar la Secretaría de Gobierno. El dato es ciertamente irritante.
Mientras esto sucede, Cristian Breitenstein aparece ante los medios de comunicación quejándose por la inseguridad y pidiendo penas más altas para los menores en situación de riesgo. Pero lo que su gobierno hace para evitar la delincuencia juvenil es realmente poco. Podría hacer mucho más. Le bastaría recorrer Villa Nocito, Villa Miramar o el Barrio Gris y hablar con su gente, para comprender las carencias que conforman la larga lista de deudas pendientes que el gobierno tiene con estos sectores sociales.
La voluntad política se expresa mediante el presupuesto.
Vista documento entregado a la prensa 14/12/2009:

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