(Notas de Usuarios) – Las últimas semanas se habló mucho de la falta de agua en Bahía Blanca. En general, solo eso. Se habló. Los que tienen que ejecutar solo hablaron, decenas de miles de bahienses solo hablaron también; algunos también nos manifestamos en la Plaza, aunque luego varios más aplaudieron fervientes el ensanche de las veredas bahienses, obra fundamental, si las hay. Mientras tanto la cota del dique sigue bajando y la ciudad de las anchas veredas se queda sin agua. La mayoría de los que nos representan no previeron esta crisis, y algunos aun no la ven y no se dan cuenta que la forma de solucionar las cosas es reconocerlas. Hablemos claramente, la falta de agua en la ciudad es originada por la falta de previsión; si decimos que no hay agua porque los bahienses consumimos mucho (dan una cifra que es tan exagerada que si la redujéramos a la mitad aun seria ridícula), o porque no llueve nos equivocamos.
Sin embargo esto es los que escuchamos constantemente, y curiosamente les quita responsabilidad a nuestros representantes: ellos pueden ensanchar veredas, pero no hacen llover.
Claramente nuestros representantes no son previsores, por eso el agua se termina. Aun así, no veo a muchos reclamando medidas, no veo a muchos actuando, sí hablando.
Quizá habrá que reconocer que en realidad estamos bien representados por gente abúlica que solo habla, que no se compromete, que le carga la culpa a otros.O quizá habría que cambiar, actuar, participar, comprometerse y entender que si cambiamos nosotros, los ciudadanos comunes, deberán cambiar necesariamente nuestros dirigentes.
Sino seguramente deberían irse por las anchas veredas y silbando bajito.
