No quiero dejar pasar un sentimiento que perdura en el corazón de muchos argentinos, algunos aun vivos, y otros que ya no están entre nosotros, los cuales nos trasmitieron, minuciosamente los relatos de aquel glorioso día, donde en forma espontánea nació ese movimiento nacionalista llamado Peronismo, aun vigente en muchos de nuestros corazones. Donde la plena participación del pueblo marcó un punto, en nuestra historia. En los días previos, por el mes de agosto, el presidente de facto Edelmiro Farell, al sentirse acosado en todos los frentes levanta el estado de sitio, lo que permite grandes manifestaciones opositoras. Ya por septiembre, un movimiento militar en contra del gobierno es abortado en Córdoba, hecho que le sirve para restaurar el estado de sitio al Presidente Farrell, y de esta manera ocupar las universidades y poder practicar numerosas detenciones, con la intención de disuadir los movimientos, que se venían gestando de parte del pueblo. A principios de octubre, la guarnición de Campo de Mayo le exige a Farell el alejamiento de Perón de todos sus cargos (Vicepresidente, Secretario de Trabajo, y Ministro de Guerra) el cual accede ordenando la detención de Perón, enviándolo a la isla de Martín García. Para seguir el relato y repasar el discurso de Perón de aquel día, vaya al artículo completo.
Los seguidores de Perón desde la Confederación General del Trabajo anunciaron una huelga general para el 18 de octubre, mientras tanto algunos gremios y militantes políticos, anticipan la manifestación en la madrugada del 17, donde desde Berisso el sindicato autónomo de la carne dirigido por Cipriano Reyes, avanza sobre la ciudad de La Plata, solicitándole al interventor la liberación de Perón.
Una protagonista fundamental fue Eva Duarte, que junto con el movimiento de los descamisados, denominación dada al proletario urbano que apoyaba a Perón y Eva Duarte quien tenia fuertes lazos afectivos hacia los pobres y a ese pueblo históricamente relegado, los cuales eran parte del partido laborista que fundara Eva.
A este movimiento se unió la disidencia radical, llamada UCR junta Reorganizadora, donde desde los distintos lugares se comienza a poblar, en una movilización histórica , la Plaza De Mayo, exigiendo la liberación del líder, a quien apoyaran en su candidatura Presidencial.
Perón había sido trasladado al hospital militar y de ahí a la casa Rosada donde llega aproximadamente las 22,30hs, donde fue ovacionado por el pueblo por mas de 15 minutos, dándonos al pueblo un mensaje que realmente vale la pena, y sigue vigente en nuestros días.
«Trabajadores:
Hace casi dos años, desde estos mismos balcones, dije que tenia tres honras en mi vida: la de ser soldado, la de ser un patriota y la de ser el primer trabajador argentino.
Hoy, a la tarde, el Poder Ejecutivo ha firmado mi solicitud de retiro del servicio activo del Ejército. Con ello he renunciado voluntariamente al más insigne honor a que puede aspirar un soldado: llevar las palmas y los laureles de general de la Nación. Lo he hecho porque quiero seguir siendo el coronel Perón y ponerme con este nombre al servicio integral del autentico pueblo argentino.
Dejo, pues, el honroso y sagrado uniforme que me entrego la Patria, para vestir la casaca del civil y mezclarme con esa masa sufriente y sudorosa que elabora en el trabajo la grandeza del país.
Con esto doy mi abrazo final a esa institución que es el puntal de la Patria: el Ejército. Y doy también el primer abrazo a esta masa inmensa que representa la síntesis de un sentimiento que había muerto en la Republica: la verdadera civilidad del pueblo argentino.
Esto es pueblo; esto es el pueblo sufriente que representa el dolor de la madre tierra, al que hemos de reivindicar. Es el pueblo de la Patria, el mismo que en esta histórica plaza pidió frente al Cabildo que se respetara su voluntad y su derecho.
Es el mismo pueblo que ha de ser inmortal, porque no habrá perfidia ni maldad humana que pueda someter a esta masa grandiosa en sentimiento y en numero.
Esta es la verdadera fiesta de la democracia, representada por un pueblo que marcha a pie durante horas, para llegar a pedir a sus funcionarios que cumplan con el deber de respetar sus auténticos derechos.
Muchas veces he asistido a reuniones de trabajadores. Siempre he sentido una enorme satisfacción, pero desde hoy sentiré un verdadero orgullo de argentino porque interpreto este movimiento colectivo como el renacimiento de una conciencia de los trabajadores, que es lo único que puede hacer grande e inmortal a la Nación.
Hace dos años pedí confianza. Muchas veces me dijeron que ese pueblo, por el que yo sacrificaba mis horas de día y de noche, habría de traicionarme. Que sepan hoy los indignos farsantes que este pueblo no engaña a quien no lo traiciona. Por eso, señores, quiero en esta oportunidad, mezclado con esta masa sudorosa, es estrechar profundamente a todos contra mi corazón, como lo podría hacer con mi madre.
Desde esta hora, que será histórica para la Republica, que sea el coronel Perón el vinculo de unión que haga indestructible la hermandad entre el pueblo, el ejercito y la policía; que sea esta unión eterna e infinita para que este pueblo crezca en esa unidad espiritual de las verdaderas y autenticas fuerzas de la nacionalidad y del orden; que esa unidad sea indestructible e infinita para que nuestro pueblo no solamente posea la felicidad sino también sepa defenderla dignamente. Esa unidad la sentimos los verdaderos patriotas, porque amar a la Patria no es amar sus campos y sus casas, sino amar a nuestros hermanos. Esa unidad, base de toda felicidad futura, ha de fundarse en un estrato formidable de este pueblo, que al mostrarse hoy en esta plaza, en número que pasa de medio millón, esta indicando al mundo su grandeza espiritual y material.
(El pueblo pregunta: ¿Donde estuvo? ¿Donde estuvo?…)
Preguntan ustedes donde estuve. Estuve realizando un sacrificio que lo haría mil veces por ustedes.
No quiero terminar sin enviar un recuerdo cariñoso y fraternal a nuestros hermanos del interior que se mueven y palpitan al unísono con nuestros corazones, en todas las extensiones de la Patria. A ellos, que representan el dolor de la tierra, vaya nuestro cariño, nuestro recuerdo y nuestra promesa de que en el futuro hemos de trabajar a sol y a sombra para que sean menos desgraciados y puedan disfrutar mas de la vida.
Y ahora, como siempre, de vuestro Secretario de Trabajo y Previsión, que fue y que seguirá luchando a vuestro lado por ver coronada la obra que es la ambición de mi vida, la expresión de mi anhelo de que todos los trabajadores sean un poquito mas felices.
(El pueblo insiste: ¿Donde estuvo?_)
Señores: ante tanta insistencia les pido que no me pregunten ni me recuerden cuestiones que yo ya he olvidado, porque los hombres que no son capaces de olvidar, no merecen ser queridos ni respetados por sus semejantes. Y yo aspiro a ser querido por ustedes y no quiero empañar este acto con ningún mal recuerdo.
Ha llegado ahora el momento del consejo. Trabajadores: únanse, sean hoy más hermanos que nunca. Sobre la hermandad de los que trabajan ha de levantarse en esta hermosa tierra, la unidad de todos los argentinos. Diariamente iremos incorporando a esta enorme masa en movimiento a todos los díscolos y descontentos, para que, junto con nosotros, se confundan en esta masa hermosa y patriota que constituyen ustedes.
Pido también a todos los trabajadores que reciban con cariño mi inmenso agradecimiento por las preocupaciones que han tenido por este humilde hombre que les habla. Por eso les dije hace un momento que los abrazaba como abrazaría a mi madre, porque ustedes han tenido por mi los mismos pensamientos y los mismos dolores que mi pobre vieja habrá sufrido en estos días.
Confiemos en que los días que vengan sean de paz y de construcción para el país. Mantengan la tranquilidad con que siempre han esperado aun las mejoras que nunca llegaban. Tengamos fe en el porvenir y en que las nuevas autoridades han de encaminar la nave del Estado hacia los destinos que aspiramos todos nosotros, simples ciudadanos a su servicio.
Se que se han anunciado movimientos obreros. En este momento ya no existe ninguna causa para ello. Por eso les pido, como un hermano mayor, que retornen tranquilos a su trabajo.
Y por esta única vez, ya que nunca lo pude decir como Secretario de Trabajo y Previsión, les pido que realicen el DIA de paro festejando la gloria de esta reunión de hombres de bien y de trabajo, que son las esperanzas más puras y más caras de la Patria.
He dejado deliberadamente para lo último recomendarles que al abandonar esta magnifica asamblea, lo hagan con mucho cuidado. Recuerden que ustedes, obreros, tienen el deber de proteger aquí y en la vida a las numerosas mujeres obreras que aquí están.
Finalmente, les pido que tengan presente que necesito un descanso, que me tomare en Chubut para reponer fuerzas y volver a luchar codo con codo con ustedes, hasta quedar exhausto, si es preciso.
Pido a todos que nos quedemos por lo menos quince minutos más reunidos aquí, porque quiero estar desde este sitio contemplando este espectáculo que me saca de la tristeza que he vivido en estos días».
Estas palabras sinceras son las de un hombre sencillo que supo querer a su pueblo por eso está y seguirán estando vigente en nuestros corazones.
Quiero destacar algunas frases las cuales son tan necesarias para engrandecer nuestra patria: Señores: ante tanta insistencia les pido que no me pregunten ni me recuerden cuestiones que yo ya he olvidado, porque los hombres que no son capaces de olvidar, no merecen ser queridos ni respetados por sus semejantes. Y yo aspiro a ser querido por ustedes y no quiero empañar este acto con ningún mal recuerdo.
Evidentemente para los Kirchner, les es imposible olvidar que el general los echa de la Plaza de Mayo, en su interior son incapaces de olvidar, y han venido por venganza a aquel suceso, y hoy desde lo más profundo de nuestros corazones aflora el sentimiento de las palabras del general: no merecen ser queridos ni respetados por sus semejantes y los mismos no aspiran a ser queridos por este pueblo argentino, muy por el contrario solo piensan en sus bolsillos.
Ha llegado ahora el momento del consejo. Trabajadores: únanse, sean hoy más hermanos que nunca. Sobre la hermandad de los que trabajan ha de levantarse en esta hermosa tierra, la unidad de todos los argentinos. Diariamente iremos incorporando a esta enorme masa en movimiento a todos los díscolos y descontentos, para que, junto con nosotros, se confundan en esta masa hermosa y patriota que constituyen ustedes.
Este párrafo nos deja un mensaje que seria digno que nuestra presidenta lo leyera, y de otra manera con el solo hecho de poder lograr interpretar su profundo contenido solo surgiría este país: únanse, sean hoy más hermanos que nunca.
Cuando quien nos gobierna pierde el rumbo es muy difícil retornarlo, y hoy usted presidenta responde a sus propios caprichos y sin tener un rumbo, enfrentando a este pueblo argentino en lugar de lograr su hermandad. ¿De qué distribución de riqueza habla cuando ataca a los hermanos del campo, a los cuales tiene que apoyar para que los mismos produzcan, y existan las riquezas para poder distribuir?
Desde esta hora, que será histórica para la Republica, que sea el coronel Perón el vinculo de unión que haga indestructible la hermandad entre el pueblo, el ejercito y la policía; que sea esta unión eterna e infinita para que este pueblo crezca en esa unidad espiritual de las verdaderas y autenticas fuerzas de la nacionalidad y del orden; que esa unidad sea indestructible e infinita para que nuestro pueblo no solamente posea la felicidad sino también sepa defenderla dignamente. Esa unidad la sentimos los verdaderos patriotas, porque amar a la Patria no es amar sus campos y sus casas, sino amar a nuestros hermanos. Esa unidad, base de toda felicidad futura, ha de fundarse en un estrato formidable de este pueblo, que al mostrarse hoy en esta plaza, en número que pasa de medio millón, esta indicando al mundo su grandeza espiritual y material.
Acá claramente nos deja en su mensaje desde los orígenes de nuestro peronismo su preocupación y rumbo a seguir, con lo cual me demuestra que tanto usted como su esposo fueron bien invitados a que se retiren de la histórica Plaza. Lástima que los argentinos no tengamos memoria suficiente y nos dejemos manipular por los engaños de aquellas personas las cuales se embanderan dentro de aquel profundo sentimiento peronista. Y usted junto a su esposo lo hacen, tratando usted de imitar a nuestra querida Evita por más que intente acercase a su timbre de voz, que diga que está con los pobres jamás logrará ni siquiera llegarle a los talones a aquella mujer que supo conquistar a su pueblo, con hechos y no con palabras y engaños para satisfacer sus caprichos. No usen el peronismo para beneficio de sus bolsillos; aprendan a amar, porque amar a la Patria no es amar sus campos y sus casas, sino amar a nuestros hermanos. Eso es el peronismo. Sean leales a la causa, emprendan la retirada como lo sugirió nuestro líder.
POR EL BIEN DE TODOS LOS ARGENTINOS Y PARA ENGRANDECER NUESTRA PATRIA.
BAHIA BLANCA «ES POSIBLE»
BRUNO A. DIEZ